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miércoles, 4 de marzo de 2026

CUARESMA 26, LEÓN XIV. 3

 

REZA Y COMPARTE


CUARESMA 26, LEÓN XIV. 3

 

Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma, 17 Feb 2026

 

 

Estamos viendo el mensaje del Papa León XIV, por partes. Nos puede ayudar a captar el mensaje en partes menores y profundizar en él. Podemos seguir el esquema de: lectura, reflexión, oración, acción.

 

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

 

Juntos

 

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra

 

y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

 

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real.

 

 

ACCIÓN

Abstenernos de palabras ofensivas para cualquier persona es una forma de ayuno que nos ayuda a crear clima de fraternidad. Es un gesto de respeto al otro, de unión con Jesucristo hermano nuestro y de unión con la comunidad de la que formamos parte. ¿Estamos dispuestos?

 

 

 

 

viernes, 27 de febrero de 2026

SAL DE TU TIERRA

 

REZA Y COMPARTE

SAL DE TU TIERRA

GUÍA DE ORACIÓN 01-03-26 II Domingo de Cuaresma, Ciclo A

 

GUÍA: Vamos a orar. Preparamos el corazón para presentarnos ante Dios que nos llama a su presencia y extiende su mirada bondadosa hacia cada uno/a para sentir nuestra mirada y el amor de hijos fieles. Este segundo domingo de Cuaresma nos lleva a la escena de Abrán que deja su tierra para acoger la nueva tierra y promesa. SILENCIO DE ESCUCHA, DE CONFIANZA, DE RECONOCIMIENTO.

 

Lectura del libro del Génesis (12,1-4a):

 

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán: «Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.»

Abrán marchó, como le había dicho el Señor.

 

GUÍA: Abrán marchó como le había dicho el Señor.  La llamada del Señor se hace sentir en el silencio. Todo puede servir para el bien dice Pablo en sus cartas. Salir de la propia tierra es algo que nos lleva a un futuro abierto y alegre en la presencia de Dios. La nueva tierra nos atrae y hace que el futuro se abra ante nosotros en esperanza. SILENCIO DE BÚSQUEDA, DE CERCANÍA, DE BIEN.

 

SALMO

Sal 32,4-5.18-19.20.22

 

R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti

 

La palabra del Señor es sincera,

y todas sus acciones son leales;

él ama la justicia y el derecho,

y su misericordia llena la tierra. R/.

 

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

 

Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti. R/.

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1,8b-10):

 

Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio.

 

GUÍA: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Pablo se dirige a Timoteo y a todas las iglesias. También hoy se dirige a nosotros. Somos llamados por el Bautismo a participar con Jesús en ese anuncio de la buena noticia del amor del Padre. Lo escuchamos y en silencio interiorizamos lo que dice para nosotros. ¿Cuáles son esos trabajos del Evangelio que necesita la Iglesia y nuestro mundo? ¿Cómo colaboramos? SILENCIO DE REFLEXIÓN, DE AMOR, DE UNIÓN.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,1-9):

 

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.

Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.

Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

 

GUÍA: Jesús va a orar al monte. Le acompañan Pedro, Santiago y Juan. Ven a Jesús transfigurado, luminoso. Están con él Moisés y Elías, la ley y los profetas. Nos unimos a su oración desde los sentimientos de Jesús y su visión del pueblo. Se nos manifiesta de alguna forma y alaba al Padre. Una voz nos dice: Éste es mi Hijo, el amado, escuchadlo. Recibimos la Palabra y nos unimos a ella. SILENCIO DE ESCUCHA, DE FE, DE AMOR.

 

RECOGEMOS LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE LOS HAGA REALIDAD.

 

INVOCAMOS A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS EN SU CAMINO DE IGLESIA, PUEBLO DE DIOS. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL REGALO DE SU HIJO Y CON ÉL DECIMOS PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

 

SOY YO Soy yo, soy yo, soy yo Señor quien contigo quiere hablar (bis) No es mi padre ni mi madre sino yo Señor quien contigo quiere hablar (bis) Soy yo, soy yo, soy yo Señor quien contigo quiere hablar (bis) En mi alma hay un enjambre hay rumores mil hay un hondo surtidor. Necesito más silencio si pretendo oir el murmullo de tu voz. Soy yo, soy yo, soy yo Señor quien contigo quiere hablar (bis)

https://www.youtube.com/watch?v=RdRxE3v3ALE&list=RDRdRxE3v3ALE&start_radio=1

miércoles, 25 de febrero de 2026

CUARESMA 26, LEÓN XIV. 2



REZA Y COMPARTE

CUARESMA 26, LEÓN XIV. 2

 

Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma, 17 Feb 2026

 

Aquí continuamos el mensaje de León XIV para esta Cuaresma. Sigue la lectura, reflexión, oración y acción. Valóralo por ti mismo/a. Saca tus conclusiones y actúa. Que tengas buen trabajo.

Ayunar

 

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

 

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos».[2] El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

 

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios».[3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana».[4]

 

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

 

 

Palabras del Papa que nos animan a unirnos a la abstinencia de todos esos detalles para acoger la Palabra de Dios y sembrar paz y fraternidad, agradar al Padre Dios. ¿Nos unimos a esta campaña de Cuaresma y de vida cristiana?