viernes, 30 de octubre de 2026

MUCHEDUMBRE INMENSA

 

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MUCHEDUMBRE INMENSA

 

GUÍA DE ORACIÓN 01-11-26, FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS

 

GUÍA: Celebramos la fiesta de Todos los Santos. Nos preparamos para contemplar la inmensa muchedumbre de santos, de la humanidad, en torno al trono de Dios. Se nos presenta como algo grandioso. Nos unimos a toda la Iglesia y a los coros de ángeles para glorificar el nombre del Señor. El triunfo de la gloria de Dios a través de los tiempos. SILENCIO DE CONTEMPLACIÒN, DE ADORACIÓN, DE UNIÓN.

 

Lectura del libro del Apocalipsis (7,2-4.9-14):

 

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.»

Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.

Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»

Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén.»

Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?»

Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.»

Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.»

 

GUÍA: Juan en el Apocalipsis nos presenta la gloria de Dios en la multitud de santos, sellados, santificados por gracia, limpios por  la sangre del cordero, Jesucristo. Han pasado la gran tribulación. El mundo de hoy también se prepara para el tiempo de triunfo caminando hacia Dios. Formamos parte de ese caminar y unimos a él el día a día ofreciéndolo al Padre Dios. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE PRESENCIA, DE COLABORACION,

 

SALMO

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

 

R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

 

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,

el orbe y todos sus habitantes:

él la fundó sobre los mares,

él la afianzó sobre los ríos. R/.

 

Quién puede subir al monte del Señor?

Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes y puro corazón,

que no confía en los ídolos. R/.

 

Ése recibirá la bendición del Señor,

le hará justicia el Dios de salvación.

Éste es el grupo que busca al Señor,

que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,1-3):

 

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro.

 

GUÍA: San Juan nos comunica el amor del Padre que nos llama hijos suyos. Hijos de Dios por su gracia y misericordia. La esperanza nos lleva a purificarnos para aparecer santos ante el Padre. Visualizamos nuestro tiempo y presencia actual y pedimos su favor hacia nosotros y toda la humanidad. SILENCIO DE MANIFESTACIÓN, DE AGRADECIMIENTO, DE CAMINO.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

 

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

GUÍA: Jesús presenta el programa de las bienaventuranzas. Los pobres de espíritu tendrán el Reino de los cielos. Los mansos , los obradores de la paz y más comportamientos serán llamados hijos de Dios. Es la multitud de los santos que gozarán del reino de Dios. Nos unimos a ellos. CONTEMPLAMOS TODA ESTA MANIFESTACIÓN Y ADORAMOS AGRADECIDOS.

 

REPASAMOS LOS SENTIMIENTOS, LOS DESEOS, LAS CONTRADICCIONES.

 

INVOCAMOS A MARÍA PARA QUE NOS ACOMPAÑE Y FORTALEZCA.

 

PEDIMOS  AL ESPÍRITU SANTO SU PRESENCIA  Y LO QUE NOS FALTA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS:  PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS:

 

Gloria a Dios, gloria a Dios Padre


https://www.youtube.com/watch?v=M0YHZZf1nTY
 

viernes, 23 de octubre de 2026

NO OPRIMIRÁS


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NO OPRIMIRÁS

 

GUÍA DE ORACIÓN 25-10-26,  XXX Domingo del Tiempo Ordinario

GUÍA: La oración de hoy nos lleva a donde está Jesús enseñando al pueblo y a los discípulos. Nos situamos entre ellos y captamos lo  que él dice y lo que dicen los oyentes. En esa presencia nuestra, vamos valorando y acogiendo las palabras y formas de distintas personas. Vemos nuestra forma de actuar. SILENCIO DE ESCUCHA, VALORACIÓN, RESPUESTA.

 

Lectura del libro del Éxodo (22,20-26):

Así dice el Señor: «No oprimirás ni vejarás al forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en Egipto. No explotarás a viudas ni a huérfanos, porque, si los explotas y ellos gritan a mí, yo los escucharé. Se encenderá mi ira y os haré morir a espada, dejando a vuestras mujeres viudas y a vuestros hijos huérfanos. Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero, cargándole intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo.»

GUÍA: En el Éxodo, el Señor proclama que se respete al pobre e indigente, él estará a favor de sus necesidades y peticiones. Él escuchará los gritos de los pobres. Contemplamos toda la escena, nos sentimos conmovidos por la misericordia de Dios. SILENCIO DE VISUALIZACIÓN, DE COMPRENSIÓN, DE OBEDIENCIA.

 

SALMO

Sal 17,2-3a.3bc-4.47.51ab

R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza

Yo te amo, Señor;
tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca,
mi alcázar, mi libertador. R/.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R/.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu Ungido. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,5c-10):

Sabéis cuál fue nuestra actuación entre vosotros para vuestro bien. Y vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la palabra entre tanta lucha con la alegría del Espíritu Santo. Así llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. Desde vuestra Iglesia, la palabra del Señor ha resonado no sólo en Macedonia y en Acaya, sino en todas partes. Vuestra fe en Dios había corrido de boca en boca, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la acogida que nos hicisteis: cómo, abandonando los ídolos, os volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.

 

GUÍA: Seguimos escuchando la Palabra. Pablo se alegra del bien hacer de los cristianos de Éfeso. Han aceptado la fe y la viven. Se han vuelto al Señor, Dios vivo y verdadero, que ha resucitado a Jesús de entre los muertos y nos libra del castigo futuro.  ¿Nos unimos a esa vivencia de la fe? SILENCIO DE REFLEXIÓN, DE VERDAD, DE CAMINO.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «»Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

 

GUÍA: Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón y al prójimo como a ti mismo. Son los mandamientos mayores. En ellos se apoyan la Ley y los profetas. Vemos si nosotros los tenemos en cuenta. ¿Cómo los cumplimos? Padre Dios, conduce nuestros pasos por tus caminos y danos la voluntad que necesitamos para cumplirlos. SILENCIO DE VISUALIZACIÓN, DE BÚSQUEDA, DE RESPUESTA, DE AMOR.

 

RECOGEMOS LOS SENTIMIENTOS QUE NOS HAN SURGIDO CON ESTA PALABRA DE DIOS.

 

AGRADECEMOS AL ESPÍRITU SANTO SU PRESENCIA.

 

INVOCAMOS A MARÍA QUE SEA MADRE Y MAESTRA EN NUESTRA VIDA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS:

  Empecemos ya la marcha, 

por las sendas de la  vida,

no es necesario equipaje,

 bastan las      manos  amigas.

 Son  estrechos los senderos

 para  andarlos sin  amor.

solo se llega a buen  puerto 

si se  va de   dos en   G   dos.

----------Coro----------

   Un hombre es uno sólo

y es dura la   vida.

Dos juntos caminando,

avanzan   mejor:

un hombre sin   amigos

esta  sin amor,

y para  sostenerse hacen

 falta    dos.

  En la vida no se puede

caminar por   separado,

hay que apoyarse en el otro

  para    sentirse   apoyado,

 es la vida dura senda para

  andarla sin  amor,

sólo se llega a buen    puerto

 si se   va de   dos en   G   dos.

https://www.youtube.com/watch?v=ySGAapC7i8M

martes, 20 de octubre de 2026

TEMA, 100ª JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES, 2

 

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TEMA, 100ª JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES, 2

                                                   MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

Uno en Cristo, unidos en la misión

 

 

Continuamos conociendo el mensaje del Papa León XIV. No dejes de leer la primera parte para ponerte en el contexto. Subrayamos algunas frases con las que puedes fijarte en algunos detalles interesantes. Síguelo y descubre lo que quiere decir el Papa para esta Jornada Mundial de las Misiones.

 

…

Por eso, la primera responsabilidad misionera de la Iglesia es renovar y mantener viva la unidad espiritual y fraterna entre sus miembros. En muchas situaciones asistimos a conflictos, polarizaciones, incomprensiones, desconfianza mutua. Cuando esto ocurre también en nuestras comunidades, se debilita su testimonio. La misión evangelizadora, que Cristo confió a sus discípulos, requiere ante todo corazones reconciliados y deseosos de comunión. En esta perspectiva, será importante intensificar el compromiso ecuménico con todas las Iglesias cristianas, aprovechando también las oportunidades que brinda la celebración conjunta del 1700° aniversario del Concilio de Nicea.

 

Por último —pero no menos importante—, ser “uno en Cristo” nos llama a mantener siempre la mirada fija en el Señor, para que Él sea verdaderamente el centro de nuestra vida personal y comunitaria, de cada palabra, acción y relación interpersonal, de modo que podamos decir con asombro: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» (Ga 2,20). Esto será posible en la escucha constante de su Palabra y en la gracia de los sacramentos, para ser piedras vivas de la Iglesia, llamada hoy a recoger las instancias fundamentales del Concilio Vaticano II y del posterior Magisterio pontificio, en particular, del Papa Francisco. De hecho, como afirma san Pablo, «no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor» (2 Co 4,5). Reitero, por tanto, las palabras de san Pablo VI: «No hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazaret Hijo de Dios» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 22). Este proceso de auténtica evangelización comienza en el corazón de cada cristiano para extenderse a toda la humanidad.

 Por lo tanto, cuanto más unidos estemos en Cristo, tanto más podremos cumplir juntos la misión que Él nos confía.

 2. Unidos en la misión. Para que el mundo crea en Cristo Señor

 La unidad de los discípulos no es un fin en sí misma: está ordenada a la misión. Jesús lo afirma con claridad: «Para que el mundo crea que tú me enviaste» (Jn 17,21). Es en el testimonio de una comunidad reconciliada, fraterna y solidaria donde el anuncio del Evangelio encuentra toda su fuerza comunicativa.

 

En esta perspectiva, vale la pena recordar el lema del beato Paolo Manna: “Toda la Iglesia para la conversión de todo el mundo”. Este expresa sintéticamente el ideal que animó la fundación, en 1916, de la Pontificia Unión Misional. A ella, en su 110.º aniversario, le expreso mi reconocimiento y mi bendición por su compromiso de animar y formar el espíritu misionero de los sacerdotes, las personas consagradas y los fieles laicos, favoreciendo la unión de todas las fuerzas evangelizadoras. De hecho, ningún bautizado es ajeno o indiferente a la misión; todos, cada uno según su vocación y condición de vida, participan en la gran obra que Cristo confía a su Iglesia. Como ha recordado en varias ocasiones el Papa Francisco, el anuncio del Evangelio es siempre una acción coral, comunitaria, sinodal.

 

Por eso, estar unidos en la misión significa custodiar y alimentar la espiritualidad de comunión y colaboración misionera. Al crecer cada día en esta actitud, aprendemos con la gracia divina a mirar cada vez más a nuestros hermanos y hermanas con ojos de fe, a reconocer con alegría el bien que el Espíritu suscita en cada uno, a acoger la diversidad como riqueza, a llevar las cargas los unos de los otros y a buscar siempre la unidad que viene de lo Alto. De hecho, todos tenemos juntos una sola misión recibida de «un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo [...] un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos» (Ef 4,5-6). Esta espiritualidad constituye la forma cotidiana del discipulado misionero. Nos ayuda a recuperar una visión universal de la misión evangelizadora de la Iglesia, superando la fragmentación de los esfuerzos y las divisiones facciosas —“de Pablo”, “de Apolo”— entre los seguidores del único Señor (cf. 1 Co 1,10-12).

 

 ACCIÓN:

El Papa intensifica en la unidad con Cristo, comunión con él y entre nosotros, anuncio de Jesucristo, para que el mundo crea que tú me has enviado, misión evangelizadora de la Iglesia.

La reflexión, oración, y acción nos sirven para ponernos en marcha cada día como miembros activos de la Iglesia y de la sociedad.

 

viernes, 16 de octubre de 2026

TE LLAMÉ POR TU NOMBRE

 

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TE  LLAMÉ  POR TU  NOMBRE

 

GUÍA DE ORACIÓN  18-10-26, XXIX Domingo del Tiempo Ordinario

 

GUÍA DE ORACIÓN: Isaías nos presenta a un mundo en cambio. Si nos paramos a orar, reconocemos a Dios que actúa a través de los acontecimientos y de las personas. El bien surge en medio del mal, la luz a partir de  las tinieblas. Presentamos al Señor nuestro mundo y tratamos de descubrir el bien donde Dios aparece en el aquí y ahora. ESCUCHAMOS, BUSCAMOS, AGRADECEMOS, COMPARTIMOS.

 

Lectura del libro de Isaías (45,1.4-6):

Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.»

 

GUÍA: El Señor favorece a Ciro. Lo encontramos ayudando al pueblo. Dios con él favorece a la tierra. Le ha dado un nombre que le extiende por las naciones. Es instrumento para el Señor. Padre Dios, estamos aquí, en este mundo que nos toca vivir. Tú conoces nuestro caminar. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE DOCILIDAD, DE ESPERANZA.

 

Salmo

Sal 95,1.3.4-5.7-8.9-10a.10e

R/. Aclamad la gloria y el poder del Señor

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Porque es grande el Señor,
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R/.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R/.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,1-5b):

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordarnos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.

 

GUÍA: El saludo de Pablo a la iglesia de Tesalónica nos recuerda la primera lectura. Ciro era el instrumento para extender la acción de Dios. Aquí es Pablo y la Palabra de Dios quien ha sembrado y calado en los tesalonicenses. Admiramos los hechos, la obra de Dios en sus criaturas, la acción del espíritu con su fuerza. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE CONOCIMIENTO, DE ESFUERZO.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,15-21):

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.»
Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?»
Le respondieron: «Del César.»
Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»

 

GUÍA: Jesús descubre los hechos, la realidad. Él responde con sencillez y verdad. Cada uno con su parte interviene en la construcción del mundo. Dios se hace presente también a través de los hechos dudosos. Jesús contesta: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Todo queda iluminado y claro. SILENCIO DE ACERCAMIENTO, DE ENCUENTRO, DE ILUMINACIÓN.

RECOGEMOS NUESTRA BÚSQUEDA, ADMIRACIÓN, PARTICIPACIÓN. FORMAMOS UNA FRASE PARA RECORDAR.

 

INVOCAMOS AL ESPÍRITU SANTO PARA PROFUNDIZAR CON SU LUZ Y VALOR.

 

NOS DIRIGIMOS A MARÍA. PEDIMOS SU PRESENCIA, Y CAPACIDAD DE ACTUAR EN CADA MOMENTO.

 

ORAMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS:

 

Por tantas cosas

como me has dado en la vida,

quiero decirte: Gracias Señor.

 

Me diste una casa en donde habitar

y una familia, calor del hogar.

 

Por tantas cosas

como me has dado en la vida,

quiero decirte: Gracias, Señor.

 

Me diste el trabajo con que gano el pan,

me diste el descanso para meditar.

 

Por tantas cosas

como me has dado en la vida,

quiero decirte: Gracias, Señor.

 

Tú mismo a la tierra viniste, Señor,

y diste tu vida por mi salvación.

 

Por tantas cosas

como me has dado en la vida,



quiero decirte: Gracias, Señor.

 

Fuente: https://youtu.be/BqlBrV_T94k

 

https://www.oblatos.com/por-tantas-cosas/

miércoles, 14 de octubre de 2026

TEMA, 100ª JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES

 

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TEMA, 100ª JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES

                                                   MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

Uno en Cristo, unidos en la misión

 

Os presentamos el Mensaje del Papa León XIV para la jornada mundial de las Misiones. Esperamos que os agrade.

 

Queridos hermanos y hermanas:

Para la Jornada Mundial de las Misiones de 2026, que marca el centenario de esta celebración, instituida por Pío XI y tan querida por la Iglesia, he elegido el tema “Uno en Cristo, unidos en la misión”. Después del Año jubilar, deseo exhortar a toda la Iglesia a continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y, en todos, disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza.

 

Reflexionando sobre nuestro ser uno en Cristo y estar unidos en la misión, dejémonos guiar e inspirar por la gracia divina, para «renovar en nosotros el fuego de la vocación misionera» y avanzar juntos en el compromiso de la evangelización, en «una época misionera nueva» en la historia de la Iglesia (Homilía en la Misa por el Jubileo del Mundo Misionero y de los Migrantes, 5 de octubre 2025).

 

1. Uno en Cristo. Discípulos misioneros unidos en Él y con los hermanos y hermanas

 

En el centro de la misión está el misterio de la unión con Cristo. Antes de su Pasión, Jesús oró al Padre: «Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste» (Jn 17,21). En estas palabras se revela el deseo más profundo del Señor Jesús y, al mismo tiempo, la identidad de la Iglesia, comunidad de sus discípulos: ser una comunión que nace de la Trinidad y que vive de y en la Trinidad, al servicio de la fraternidad entre todos los seres humanos y de la armonía con todas las criaturas.

 

Ser cristianos no es ante todo un conjunto de prácticas o ideas; es una vida en unión con Cristo, en la que participamos de la relación filial que Él vive con el Padre en el Espíritu Santo. Significa permanecer en Cristo como los sarmientos en la vid (cf. Jn 15,4), inmersos en la vida trinitaria. De esta unión brota la comunión recíproca entre los creyentes y nace toda fecundidad misionera. Sí, «la comunión representa a la vez la fuente y el fruto de la misión», como enseñó san Juan Pablo II (cf. Exhort. ap. Christifideles laici, 32).

 

 

ACCIÓN:

Lectura, comprensión, reflexión, oración, acción, son pasos necesarios para aprovechar la Palabra de Dios que se nos da. Profundizar el mensaje del Papa y la Palabra de Jesús nos ayudará a caminar en la fe y anunciarla a otros. 

 

 

 

viernes, 9 de octubre de 2026

ENJUGARÁ LAS LÁGRIMAS DE TODOS LOS ROSTROS

 

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ENJUGARÁ LAS LÁGRIMAS DE TODOS LOS ROSTROS

 

GUÍA DE ORACIÓN 11-10-26  XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

GUÍA: Vamos a comenzar la oración. Nos ponemos en la presencia de Dios que nos habita y que quiere hablar con nosotros. Nos llama por nuestro nombre y nos sentimos atraídos por su amor. La semana ha transcurrido con diversos matices y la recordamos rodeada por su presencia. Nos presentamos en la verdad de nuestra vida. SILENCIO DE PRESENCIA, DE RECONOCIMIENTO, DE APERTURA A SU LUZ.

 

Lectura del libro de Isaías (25,6-10a):

 

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. Lo ha dicho el Señor. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte.»

 

GUÍA: La lectura de Isaías nos lleva al monte del Señor, al monte santo. Allí prepara un festín para todos los pueblos. Aniquilará la muerte para siempre. Enjugará toda las lágrimas. Ellos le reconocerán como salvador.  Admiramos el monte, los pueblos congregados, nuestro estar entre ellos. Agradecemos y gozamos con su salvación. SILENCIO DE ALEGRÍA, DE PAZ, DE GRACIA.

 

SALMO

Sal 22, 1-6

 

R/. Habitaré en la casa del Señor

por años sin término

 

El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas. R/.

 

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

 

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R/.

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,12-14.19-20):

 

Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

GUÍA: Pablo nos comunica su experiencia de pobreza o de riqueza. Todo lo puede en Cristo. Es una fe grande en Jesús y en él lo puede todo. Reflejamos estos sentimientos en nosotros. ¿Podemos decirlo también? Padre Dios, concédenos el sentir tu presencia en nuestras necesidades. Estamos contigo en la alegría y en el dolor. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE SEGURIDAD, DE ESPERANZA.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):

 

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.» Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.» Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?» El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: «Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

 

GUÍA: Un rey invita a la boda de su hijo y los convidados rechazan la invitación, maltratan a los criados. El rey manda a otros criados a invitar a otros en los caminos. Fueron muchos con su traje de bodas. Uno que no lo tenía es echado fuera. El traje es necesario. Padre Dios, Que aceptemos tu invitación, que llevemos el traje digno para esa boda. Las buenas acciones nos cubren de la belleza requerida, el traje propio del momento. SILENCIO DE VALORACIÓN, DE RESPUESTA, DE DIGNIDAD.

 

RECOGEMOS LOS PASOS DE LA ORACIÓN, PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS, UNA FRASE QUE NOS LLAMA LA ATENCIÓN.

 

INVOCAMOS A MARÍA Y AL ESPÍRITU  SANTO NOS ACOMPAÑEN ES LA ORACIÓN Y EL EL CAMINO QUE QUEREMOS HACER.

 

HABLAMOS CON NUESTRO PADRE DIOS CON LA PALABRAS DE JESÚS: PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS:

 

Es Cristo quien invita

Do Fa Do
ES CRISTO QUIEN INVITA, ALEGRA EL CORAZÓN
Fa Do lam rem Sol Do
VISTE EL ALMA DE FIESTA, QUE VIENE TU SEÑOR (bis).

Do
Llevaremos tu paz,
Fa rem Sol Do
a los pueblos envueltos en la guerra.
rem
Cambiaremos en gozo
Fa Sol Fa Do
la tristeza que apena nuestro mundo.

2. Cantaremos tu amor,
a los hombres sumidos en el odio.
Plantaremos tu gracia,
donde crece el dolor y el pesimismo.

3. Acrecienta la fe
en tus hijos cansados de la lucha.
Y mantén la esperanza
en el pueblo que aguarda tu venida.


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