REZA Y
COMPARTE
OS
INFUNDIRÉ MI ESPÍRITU
GUÍA DE
ORACIÓN 22-03-26, V Domingo de Cuaresma
GUÍA: Llegamos al quinto domingo de la
Cuaresma. El próximo es Domingo de Ramos. Recorremos nuestro camino, lo
realizado en esta Cuaresma y lo presentamos al Señor para que lo purifique y
mejore. Hacemos nuestra oración unidos a la Iglesia e intensificando los
compromisos para recuperar lo que haya quedado incompleto. Nos dice : Os
infundiré mi Espíritu. Ayudados por él, con su misericordia nos preparamos para
esta última semana. SILENCIO DE REFLEXIÓN, DE PERDÓN, DE CONSTANCIA.
Lectura
de la profecía de Ezequiel (37,12-14):
Así dice el
Señor: «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros
sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra
vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que
soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra
tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.» Oráculo del Señor.
GUÍA: Yo mismo abriré vuestros sepulcros,
os sacaré… Dios hace su parte de salvación y transforma lo débil para dar su
fortaleza. Sentimos la Palabra realizada
en nosotros y nos encontramos
fortalecidos por él. Pedimos perdón por lo que no hemos conseguido.
Intentamos asegurar los compromisos durante la semana. SILENCIO DE TOMA DE
CONCIENCIA, DE HUMILDAD, DE PETICIÓN.
SALMO
Sal
129,1-2.3-4ab.4c-6.7-8
R/. Del
Señor viene la misericordia,
la redención
copiosa
Desde lo
hondo a ti grito, Señor;
Señor,
escucha mi voz,
estén tus
oídos atentos
a la voz de
mi súplica. R/.
Si llevas
cuentas de los delitos, Señor,
¿quién podrá
resistir?
Pero de ti
procede el perdón,
y así
infundes respeto. R/.
Mi alma
espera en el Señor,
espera en su
palabra;
mi alma
aguarda al Señor,
más que el
centinela la aurora.
Aguarde
Israel al Señor,
como el
centinela la aurora. R/.
Porque del
Señor viene la misericordia,
la redención
copiosa;
y él
redimirá a Israel
de todos sus
delitos. R/.
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,8-11):
Los que
viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis
sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en
vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Pues bien, si
Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu
vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de
entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a
Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo
Espíritu que habita en vosotros.
GUÍA: El espíritu de Dios resucitó a
Cristo. Él vive en vosotros. También os resucitará junto con él. Resucitó a Cristo. Vive en vosotros, Os
resucitará. Tres verbos que nos hacen pensar en la resurrección de cristo, en
la nuestra, y en esa presencia de Cristo en nosotros. Porfundicemos cada frase, sintamos su
realización en nosotros. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE GLORIFICACIÓN, DE
AGRADECIMIENTO.
Lectura
del santo evangelio según san Juan (11,3-7.17.20-27.33b-45):
En aquel
tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo: «Señor, tu
amigo está enfermo.»
Jesús, al
oírlo, dijo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la
gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»
Jesús amaba
a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se
quedó todavía dos días en donde estaba.
Sólo
entonces dice a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea.»
Cuando Jesús
llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que
llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.
Y dijo Marta
a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún
ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»
Jesús le
dijo: «Tu hermano resucitará.»
Marta
respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»
Jesús le
dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto,
vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»
Ella le
contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que
tenía que venir al mundo.»
Jesús
sollozó y, muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?»
Le
contestaron: «Señor, ven a verlo.»
Jesús se
echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!»
Pero algunos
dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido
que muriera éste?»
Jesús,
sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.
Dice Jesús:
«Quitad la losa.»
Marta, la
hermana del muerto, le dice: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.»
Jesús le
dice: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»
Entonces
quitaron la losa.
Jesús,
levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has
escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me
rodea, para que crean que tú me has enviado.»
Y dicho
esto, gritó con voz potente: «Lázaro, ven afuera.»
El muerto
salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un
sudario.
Jesús les
dijo: «Desatadlo y dejadlo andar.»
Y muchos
judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús,
creyeron en él.
GUÍA: Jesús va a casa de Marte y María.
Tiene pendiente su petición para el hermano. Cuando llega ya ha muerto Lázaro.
Jesús dice a Lázaro sal fuera y salió. Lo resucitó. Todos se admiraban. Creemos
en Jesús resurrección y vida. Señor, ven con nosotros y aumenta nuestra fe. SILENCIO
DE FE, DE CONFIANZA, DE CONTEMPLACIÓN.
CONTEMPLAMOS
A JESÚS, A LOS QUE ESCUCHAN, NOS UNIMOS
A ELLOS, SENTIMOS LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU EN NOSOTROS Y EN LA VIDA. ORAMOS.
PRESENTAMOS NUESTRO CAMINO AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU.
INVOCAMOS A MARÍA. HABLAMOS CON ELLA.
NOS
DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS. PADRE NUESTRO…
CANTAMOS
Somos un
pueblo que camina
Y juntos
caminando podremos alcanzar
Sin penas ni
tristezas, ciudad eternidad
Somos un
pueblo que camina
Que marcha
por el mundo buscando otra ciudad
Somos
errantes peregrinos
En busca de
un destino, destino de unidad
Siempre
seremos caminantes
Pues sólo
caminando podremos alcanzar
Otra ciudad
que no se acaba
Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad
Somos un
pueblo que camina
Y juntos
caminando podremos alcanzar
Otra ciudad
que no se acaba
Sin penas ni
tristezas, ciudad eternidad
Sufren los hombres, mis hermanos
Buscando
entre las piedras la parte de su pan
Sufren los
hombres oprimidos
Los hombres
que no tienen ni paz ni libertad
Sufren los
hombres, mis hermanos
Mas tú
vienes con ellos y en ti alcanzarán
Otra ciudad
que no se acaba
Sin penas ni
tristezas, ciudad eternidad
Somos un
pueblo que camina
Y juntos
caminando podremos alcanzar
Otra ciudad
que no se acaba
Sin penas ni
tristezas, ciudad eternidad





















