REZA Y COMPARTE
GUÍA DE ORACIÓN 18-10-26, XXIX Domingo del Tiempo Ordinario
GUÍA DE ORACIÓN: Isaías nos presenta a un mundo en cambio. Si nos paramos a orar, reconocemos a Dios que actúa a través de los acontecimientos y de las personas. El bien surge en medio del mal, la luz a partir de las tinieblas. Presentamos al Señor nuestro mundo y tratamos de descubrir el bien donde Dios aparece en el aquí y ahora. ESCUCHAMOS, BUSCAMOS, AGRADECEMOS, COMPARTIMOS.
Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la
mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes,
abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo
Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque
no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te
pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente
que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.»
GUÍA: El Señor favorece a Ciro. Lo encontramos ayudando al pueblo. Dios con él favorece a la tierra. Le ha dado un nombre que le extiende por las naciones. Es instrumento para el Señor. Padre Dios, estamos aquí, en este mundo que nos toca vivir. Tú conoces nuestro caminar. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE DOCILIDAD, DE ESPERANZA.
Salmo
Sal 95,1.3.4-5.7-8.9-10a.10e
R/. Aclamad la gloria y el poder del Señor
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.
Porque es grande el Señor,
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R/.
Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R/.
Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,1-5b):
Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses,
en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos
gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones.
Ante Dios, nuestro Padre, recordarnos sin cesar la actividad de vuestra fe, el
esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo,
nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y
que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras,
sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.
GUÍA: El saludo de Pablo a la iglesia de Tesalónica nos recuerda la primera lectura. Ciro era el instrumento para extender la acción de Dios. Aquí es Pablo y la Palabra de Dios quien ha sembrado y calado en los tesalonicenses. Admiramos los hechos, la obra de Dios en sus criaturas, la acción del espíritu con su fuerza. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE CONOCIMIENTO, DE ESFUERZO.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,15-21):
En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un
acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a
la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea.
Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me
tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.»
Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta
inscripción?»
Le respondieron: «Del César.»
Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo
que es de Dios.»
GUÍA: Jesús descubre los hechos, la realidad. Él responde con sencillez y verdad. Cada uno con su parte interviene en la construcción del mundo. Dios se hace presente también a través de los hechos dudosos. Jesús contesta: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Todo queda iluminado y claro. SILENCIO DE ACERCAMIENTO, DE ENCUENTRO, DE ILUMINACIÓN.
RECOGEMOS NUESTRA BÚSQUEDA, ADMIRACIÓN, PARTICIPACIÓN.
FORMAMOS UNA FRASE PARA RECORDAR.
INVOCAMOS AL ESPÍRITU SANTO PARA PROFUNDIZAR CON SU LUZ Y
VALOR.
NOS DIRIGIMOS A MARÍA. PEDIMOS SU PRESENCIA, Y CAPACIDAD DE
ACTUAR EN CADA MOMENTO.
ORAMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO.
CANTAMOS:
Por tantas cosas
como me has dado en la vida,
quiero decirte: Gracias Señor.
Me diste una casa en donde habitar
y una familia, calor del hogar.
Por tantas cosas
como me has dado en la vida,
quiero decirte: Gracias, Señor.
Me diste el trabajo con que gano el pan,
me diste el descanso para meditar.
Por tantas cosas
como me has dado en la vida,
quiero decirte: Gracias, Señor.
Tú mismo a la tierra viniste, Señor,
y diste tu vida por mi salvación.
Por tantas cosas
como me has dado en la vida,
quiero decirte: Gracias, Señor.
Fuente: https://youtu.be/BqlBrV_T94k





















