viernes, 27 de febrero de 2026

SAL DE TU TIERRA

 

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SAL DE TU TIERRA

GUÍA DE ORACIÓN 01-03-26 II Domingo de Cuaresma, Ciclo A

 

GUÍA: Vamos a orar. Preparamos el corazón para presentarnos ante Dios que nos llama a su presencia y extiende su mirada bondadosa hacia cada uno/a para sentir nuestra mirada y el amor de hijos fieles. Este segundo domingo de Cuaresma nos lleva a la escena de Abrán que deja su tierra para acoger la nueva tierra y promesa. SILENCIO DE ESCUCHA, DE CONFIANZA, DE RECONOCIMIENTO.

 

Lectura del libro del Génesis (12,1-4a):

 

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán: «Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.»

Abrán marchó, como le había dicho el Señor.

 

GUÍA: Abrán marchó como le había dicho el Señor.  La llamada del Señor se hace sentir en el silencio. Todo puede servir para el bien dice Pablo en sus cartas. Salir de la propia tierra es algo que nos lleva a un futuro abierto y alegre en la presencia de Dios. La nueva tierra nos atrae y hace que el futuro se abra ante nosotros en esperanza. SILENCIO DE BÚSQUEDA, DE CERCANÍA, DE BIEN.

 

SALMO

Sal 32,4-5.18-19.20.22

 

R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti

 

La palabra del Señor es sincera,

y todas sus acciones son leales;

él ama la justicia y el derecho,

y su misericordia llena la tierra. R/.

 

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

 

Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti. R/.

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1,8b-10):

 

Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio.

 

GUÍA: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Pablo se dirige a Timoteo y a todas las iglesias. También hoy se dirige a nosotros. Somos llamados por el Bautismo a participar con Jesús en ese anuncio de la buena noticia del amor del Padre. Lo escuchamos y en silencio interiorizamos lo que dice para nosotros. ¿Cuáles son esos trabajos del Evangelio que necesita la Iglesia y nuestro mundo? ¿Cómo colaboramos? SILENCIO DE REFLEXIÓN, DE AMOR, DE UNIÓN.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,1-9):

 

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.

Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.

Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

 

GUÍA: Jesús va a orar al monte. Le acompañan Pedro, Santiago y Juan. Ven a Jesús transfigurado, luminoso. Están con él Moisés y Elías, la ley y los profetas. Nos unimos a su oración desde los sentimientos de Jesús y su visión del pueblo. Se nos manifiesta de alguna forma y alaba al Padre. Una voz nos dice: Éste es mi Hijo, el amado, escuchadlo. Recibimos la Palabra y nos unimos a ella. SILENCIO DE ESCUCHA, DE FE, DE AMOR.

 

RECOGEMOS LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE LOS HAGA REALIDAD.

 

INVOCAMOS A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS EN SU CAMINO DE IGLESIA, PUEBLO DE DIOS. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL REGALO DE SU HIJO Y CON ÉL DECIMOS PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

 

SOY YO Soy yo, soy yo, soy yo Señor quien contigo quiere hablar (bis) No es mi padre ni mi madre sino yo Señor quien contigo quiere hablar (bis) Soy yo, soy yo, soy yo Señor quien contigo quiere hablar (bis) En mi alma hay un enjambre hay rumores mil hay un hondo surtidor. Necesito más silencio si pretendo oir el murmullo de tu voz. Soy yo, soy yo, soy yo Señor quien contigo quiere hablar (bis)

https://www.youtube.com/watch?v=RdRxE3v3ALE&list=RDRdRxE3v3ALE&start_radio=1

1 comentario:

  1. "Sal de tu tierra" Guía para hacer tu oración. Prepara el corazón, la mente y la voluntad para escuchar a Dios y acoger su amor misericordioso. Hazlo y comparte.

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