viernes, 3 de julio de 2026

ALÉGRATE, HIJA DE SIÓN

 

REZA Y COMPARTE

ALÉGRATE, HIJA DE SIÓN

GUÍA DE ORACIÓN 05-07-26 XIV Domingo del Tiempo Ordinario

 

GUÍA: Antes de comenzar nuestra oración, preparamos el corazón en el silencio exterior e interior. Abrimos todo nuestro sentir a lo que Dios quiera decirnos. Avivamos la fe deseando su presencia.  Invocamos al Espíritu de Dios que  promueve nuestra fe, fortalece la esperanza de nuestro ser, y enciende el amor con su presencia. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE PRESENCIA, DE ENCUENTRO.

 

Lectura de la profecía de Zacarías (9,9-10):

 

Así dice el Señor: «Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso; modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica. Destruirá los carros de Efraín, los caballos de Jerusalén, romperá los arcos guerreros, dictará la paz a las naciones; dominará de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra.»

 

GUÍA: Alégrate, Hija de Sion, tu rey viene a ti. Visualizamos cada parte y personalizamos, sintiendo la presencia del Señor. ¿Qué sentimos y cómo respondemos? El Señor, se hace presente para cada uno de nosotros. Captamos lo que nos dice y espera de nosotros. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE CONOCIMIENTO, DE VERDAD.

 

SALMO

Sal 144,1-2.8-9.10-11.13cd-14

 

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

 

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;

bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día, te bendeciré

y alabaré tu nombre por siempre jamás. R/.

 

El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad;

el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

 

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,

que te bendigan tus fieles;

que proclamen la gloria de tu reinado,

que hablen de tus hazañas. R/.

 

El Señor es fiel a sus palabras,

bondadoso en todas sus acciones.

El Señor sostiene a los que van a caer,

endereza a los que ya se doblan. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,9.11-13):

 

Vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así, pues, hermanos, estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.

 

GUÍA: No estáis sometidos a la carne, sino al espíritu. El Espiritu de Dios habita en vosotros. Él vivificará vuestros cuerpos mortales como vivificó a Cristo Jesús. Lo sentimos en nosotros, visualizamos su presencia en nuestras acciones. Nos abrimos a su gracia. SILENCIO DE VISUALIZACIÓN, DE GRACIA, DE ACCIÓN.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):

 

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

 

GUÍA: Jesús da gracias al Padre porque revela su presencia a la gente sencilla. Nos alegramos con él y reconocemos su presencia en la vida de cada día. El Padre y el Hijo loras quieren revelar. El espíritu se manifiesta. Saboreamos estas palabras, qué nos dicen a nosotros, cómo participamos de ellas. SILENCIO DE LUZ, DE PRESENCIA, DE ENCUENTRO.

 

RECOGEMOS LA SÍNTESIS DE NUESTRA ORACIÓN: UNA FRASE PARA RECORDAR.

 

PRESENCIA, FE, AGRADECIMIENTO, RESPUESTA.           

 

INVOCAMOS A MARÍA, NUESTRA MADRE, PARA QUE NOS ACOMPAÑE Y AYUDE EN NUESTRO CAMINO.

 

CON JESÚS Y EL ESPIRITU, NOS DIRIGIMOS AL PADRE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS.

 

CANTAMOS.

Soy felíz

Te damos gracias porque nos amas,

porque nos tienes cerca de Ti....

Mi vida entera es toda tuya,

yo nada quiero ya soy felíz.....

 

Más yo Señor, sé comprender

que nada puedo que nada soy,

pero tu voz viene hasta mi

nada te inquiete

contigo estoy

 

te damos gracias,

 

viniste a verme

tu voz me habló

yo sólo sé seguir tu voz,

tan sólo a ti busco Señor

 

te damos gracias

 

quiero cantar quiero decir

cuánta alegría nace en mi.

Yo sólo sé seguir tu voz

tan sólo a ti busco Señor

 

te damos gracias

 

gracias te da mi corazón

porque nos haces uno en tu amor

todo mi ser es para ti

yo nada quiero, ya soy feliz

 

te damos gracias porque nos llamas


https://www.youtube.com/watch?v=b4N0ouNlPic&list=RDb4N0ouNlPic&start_radio=1