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sábado, 29 de marzo de 2025

VOLVERÉ DONDE MI PADRE

 

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VOLVERÉ DONDE MI PADRE

 

GUÍA DE ORACIÓN 30-03-25  IV Domingo de Cuaresma «Laetare»

GUÍA: El Evangelio nos habla del Hijo Pródigo que vuelve a la sa ce su padre. El Libro de Josué nos cuenta cómo se liberan del país de Egipto. Dios los cuide en el desierto  con el maná  y les ofrece una tierra nueva donde vivir. Nos senitmos acompañados por el Padre y  recibimos su misericordia. SILENCIO DE ACEPTACIÓN, DE

PRESENCIA, DE ACCIÓN.

 

Lectura del libro de Josué (5,9a.10-12):

 

En aquellos días, dijo el Señor a Josué:

– «Hoy os he quitado de encima el oprobio de Egipto.»

Los hijos de Israel acamparon en Guilgal y celebraron allí la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó.

El día siguiente a la Pascua, comieron ya de los productos de la tierra: ese día, panes ácimos y espigas tostadas.

Y desde ese día en que comenzaron a comer de los productos de la tierra, cesó el maná.  Los hijos de Israel ya no tuvieron maná, sino que ya aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.

GUÍA: Los hijos de Israel celebran la Pascua. Nos acercamos a ella y saboreamos el perdón. El desierto se hace largo y el pueblo sufre la marcha, La nueva tierra se hace propiedad y conforta a los que están cansados.  SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE MARCHA, DE CONSTRUCCIÓN.

Salmo

Sal 33,2-3.4-5.6-7

 

R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor

 

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloria en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren. R

 

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor, y me respondió,

me libró de todas mis ansias. R.

 

Contempladlo, y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

El afligido invocó al Señor,

él lo escucha y lo salvó de sus angustias. R.

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,17-21):

 

Hermanos:

Si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo .

Todo procede de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.

Porque Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación.

Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.

 

GUÍA:  En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. El camino del mar Rojo lo pasamos en verdad y con amor. Guardemos las necesidades y caminemos en la verdad. Abrir el corazón y llenarlo de ternura para llegar al Padre, con el Hijo, en el Espíritu Santo. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE SABIDURÍA, DE AMOR.

 Lectura del santo evangelio según san Lucas (15, 1-3.11-32):

 

En aquel tiempo, solían acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:

– «Ese acoge a los pecadores y come con ellos.»

Jesús les dijo esta parábola:

– «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: «Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.»

El padre les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo,se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.

Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.

Recapacitando entonces, se dijo:

«Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros. «

Se levantó y vino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.

Su hijo le dijo: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo, «

Pero el padre dijo a sus criados:

«Sacad en seguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.»

Y empezaron a celebrar el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo.

Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.

Este le contestó:

«Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.»

El se indignó y no quería entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.

Entonces él respondió a su padre:

«Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.»

El padre le dijo:

«Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado»».

GUÍA: Padre, he pecado contra ti, no merezco ser llamado hijo tuyo. Es el sentimiento del hijo arrepentido. Y el padre, compadecido,…se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Era su perdón, su alegría por la vuelta del hijo encontrado de nuevo. Lo contemplamos y nos identificamos con este hijo que vuelve a casa. SILENCIO DE R SILENCIO DE ESPERANZA, DE COMUNICACIÓN, DE ENTREGA AL BIEN.

 

HACEMOS SÍNTESIS DE LO ESCUCHADO Y ORADO. AGRADECEMOS SU PRESENCIA Y PALABRA.

 

PEDIMOS A MARÍA QUE ACOMPAÑE EL CAMINO Y NOS FORTALEZCA EN LA FE.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO.

/ Padre, yo busco tu amor, Padre, vuelvo a ti;

mira que tu hijo soy, Padre, vuelvo a ti /2

 

Lo reconozco, a veces olvidé

que eres mi Padre y que a mi lado estás,

que soy tu hijo y me aceptas como soy,

sólo me pides: «vive en sinceridad».

 

Quiero sentirte cercano a mí, Señor,

oír tu voz, que me habla al corazón,

sentirme libre desde tu libertad,

ser signo vivo de la fraternidad.

 

/ Padre, yo busco tu amor, Padre, vuelvo a ti;

mira que tu hijo soy, Padre, vuelvo a ti /2

 

Fuente:https://youtu.be/9VwEMCXw4uk

https://www.youtube.com/watch?v=9VwEMCXw4uk

sábado, 14 de diciembre de 2024

TU DIOS ESTÁ EN MEDIO DE TI,

 

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TU DIOS ESTÁ EN MEDIO DE TI


GUÍA DE ORACIÓN 15-12-24,  III Domingo de Adviento «Gaudete» – Ciclo C

 

GUÍA: Avanza el Adviento. Este domingo de dice de alegría, porque empieza la lectura con alégrate.  Es alegría por la presencia de Dios en su pueblo. Esa alegría nos cubre y fecunda con su misericordia y con su amor providente. En este tiempo de zozobra y desamparo para muchos, pongamos la alegrá de Dios para todos. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE ESPERANZA, DE CONSUELO.


Lectura de la profecía de Sofonías (3,14-18a):

Alégrate hija de Sión, grita de gozo Israel;
regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén.
El Señor ha revocado tu sentencia,
ha expulsado a tu enemigo.
El rey de Israel, el Señor,
está en medio de ti,
no temerás mal alguno.
Aquel día dirán a Jerusalén:
«¡No temas! ¡Sion, no desfallezcas!»
El Señor tu Dios está en medio de ti,
valiente y salvador;
se alegra y goza contigo,
te renueva con su amor;
exulta y se alegra contigo
como en día de fiesta.

 

GUÍA: El Señor, tu Dios está contigo. Te renueva con su amor, exulta y se alegra contigo. Al oír sus palabras nos disponemos a la escucha. Su presencia se hace fuerte y salvadora. Aleja todo temor, confía en su venida y su presencia. Lleva luz y salvación a los que lo necesitan. Padre, envía a tu Hijo y sálvanos. SILENCIO DE LUZ, DE ACOGIDA, DE PRESENCIA.

 

Salmo

Is 12,2-3.4bed.5-6

R/. Gritad jubilosos,
porque es grande en medio de ti el Santo de Israel.

V/. «Él es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación».
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R/.

V/. «Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso». R/.

V/. Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
porque es grande en medio de ti el
Santo de Israel. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,4-7):

Hermanos:
Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos.
Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.




GUÍA: Alegraos siempre en el Señor. La paz de Dios os custodiará. En un mundo agitado por las guerras y los odios, ven salvador y enséñanos a vivir en tu presencia y en tu paz. La falta de esperanza nos dispersa, nos aleja de ti. No seguimos tus pasos de conversión. Tú puedes renovar los corazones y hacer nuevas todas las cosas. Los corazones atrapados por la oscuridad necesitan de ti. Ayúdanos a caminar contigo cada día. SILENCIO DE BÚSQUEDA, DESCUBRIMIENTO, CAMBIO.

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (3,10-18):

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
«¿Entonces, qué debemos hacer?»
Él contestaba:
«El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
«Maestro, ¿qué debemos hacemos nosotros?»
Él les contestó:
«No exijáis más de lo establecido».
Unos soldados igualmente le preguntaban:
«Y nosotros, ¿qué debemos hacer nosotros?»
Él les contestó:
«No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».
Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».
Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.

 

GUÍA: Juan bautiza en el Jordán, invita a la conversión. Todos le escuchan con atención y  se interesan por lo que dice. Nuestro mundo yace en las tinieblas. Busca y encuentra tu lugar, tu deseo de ocnversión llegue al camino adecuado. Oramos y pedimos la luz y el esfuerzo para ser rectos y sinceros en nuestras palabras y obras. SILENCIO DE ESPERANZA, DE COMUNICACIÓN, DE ENTREGA AL BIEN.

 

HACEMOS SÍNTESIS DE LO ESCUCHADO Y ORADO. AGRADECEMOS SU PRESENCIA Y PALABRA.

 

PEDIMOS A MARÍA QUE ACOMPAÑE EL CAMINO DEL ADVIENTO Y NOS FORTALEZCA EN LA FE.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS:

 

Ven, Señor, no tardes en llegar,

y la paz al mundo le darás.

Con tu luz podremos caminar;

la noche se vuelve claridad.

El misterio de un pecado

vino a ser una promesa.

El milagro de la culpa

fue causa de Redención.

Del cantar de los profetas

fue brotando la esperanza.

La sonrisa de una Virgen

dio al mundo la salvación.

Por las sendas de la vida

se abren nuevos horizontes.

En las sombras de las

penas un nuevo sol brillará.

 

https://www.youtube.com/watch?v=CxF4Th5oJjE

 

viernes, 6 de diciembre de 2024

VÍSTETE DE LA GLORIA QUE DIOS TE CONCEDE

 

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VÍSTETE DE LA GLORIA QUE DIOS TE CONCEDE

GUÍA DE ORACIÓN 08-12-24 , II Domingo de Adviento Ciclo C

 

GUÍA: Estamos en el segundo domingo de Adviento y en el día dedicado a María Inmaculada. Dos celebraciones importantes  que nos acercan a la experiencia de Dios de María y a la experiencia de nuestra preparación a la venida de Jesús su hijo. Profundizamos ambas experiencias y caminamos en la alegría de la esperanza y de la gloria que María recibe en su Inmaculada concepción. SILENCIO DE INTERIORIZACIÓN, DE ADMIRACIÓN Y AGRADECIMIENTO.

 

Lectura del libro de Baruc (5,1-9):

Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción que llevas,
y vístete las galas perpetuas de la gloria que Dios te concede.
Envuélvete en el manto de la justicia de Dios,
y ponte en la cabeza la diadema de la gloria del Eterno,
porque Dios mostrará tu esplendor
a cuantos habitan bajo el cielo.
Dios te dará un nombre para siempre:
«Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad».
En pie, Jerusalén, sube a la altura,
mira hacia el oriente y contempla a tus hijos:
el Santo los reúne de oriente a occidente
y llegan gozosos invocando a su Dios.
A pie tuvieron que partir, conducidos por el enemigo,
pero Dios te los traerá con gloria,
como llevados en carroza real.
Dios ha mandado rebajarse a todos los montes elevados
y a todas las colinas encumbradas;
ha mandado rellenarse a los barrancos
hasta hacer que el suelo se nivele,
para que Israel camine seguro,
guiado por la gloria de Dios.
Ha mandado a los bosques y a los árboles aromáticos
que den sombra a Israel.
Porque Dios guiará a Israel con alegría,
a la luz de su gloria,
con su justicia y su misericordia.

GUÍA: El libro de Baruc nos hace ver la acción de Dios para favorecer a su pueblo. María puede representar al pueblo y acoger el don de Dios en bondad, justicia y amor. La plenitud de Dios se extiende sobre María y la colma de belleza y gracia. SILENCIO DE MANIFESTACIÓN, DE CONOCIMIENTO, DE ESPERANZA.

 

Salmo

Sal 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6

R/. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres

V/. Cuando el Señor hizo volver a los caustivos de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.

V/. Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.

V/. Recoge, Señor, a nuestro cautivos
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.

V/. Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (1,4-6.8-11):

Hermanos:
Siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy.
Ésta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros esta buena la obra, llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús.
Testigo me es Dios del amor entrañable con que os quiero, en Cristo Jesús.
Y esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores.
Así llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.

GUÍA: Pablo escribe a los Filipenses. Está contento de su respuesta a la gracia de Dios. Agradece su colaboración. Espera que el Dios que ha comenzado la obra de su conversión la lleve a término.  Que el amor siga creciendo y lleguen por medio de Jesucristo cargados de frutos de justicia para alabanza de Dios.  Eso mismo espera y nos dice hoy a nuestro mundo. ¿Qué podemos decir nosotros y contestar? SILENCIO DE VISIÓN, DE IDENTIFICACIÓN, DE RESPUESTA.

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (3,1-6):

EN el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tretarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:
«Voz del que grita en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos;
los valles serán rellenados,
los montes y colinas serán rebajador;
lo torcido será enderezado,
lo escabroso será camino llano.
Y toda carne verá la salvación de Dios».

 

GUÍA:  Vino la Palabra de Dios sobre Juan. Él predicaba un bautismo de conversión. Preparad el camino al Señor. Allanad sus senderos. Toda carne verá la salvación de Dios. El hecho se extiende hasta nosotros y la palabra nos convoca a la conversión. Preparemos el camino, abramos la mente y el corazón a su acción salvadora, marchemos por sus sendas. SILENCIO DE DESCUBRIMIENTO, DE ACOGIDA, DE MARCHA ESPERANZADA.

 

HACEMOS SÍNTESIS DE LO ESCUCHADO Y ORADO. AGRADECEMOS SU PRESENCIA Y PALABRA.

 

PEDIMOS A MARÍA QUE ACOMPAÑE EL CAMINO DEL ADVIENTO Y NOS FORTALEZCA EN LA FE.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS:

CORO
Preparen el camino del Señor.
Preparen el camino del Señor.

1. Juan proclama en el desierto;


ya se oye su pregón,
“Cambien todos hoy sus vidas
que ya viene el Salvador”.
2. Voz de Juan que clama fuerte,
“Vengan a pedir perdón,
dejen todos sus pecados
y reciban al Señor”.

3. Renunciemos las envidias,
odios, celos y rencor.
Perdonemos al hermano
como Dios nos da el perdón.

4. Hay que construir, el reino
de justicia, paz y amor,
construyendo un mundo nuevo
mientras vuelva el Redentor.
http://youtu.be/o5eGexJ9dqI
 

 

viernes, 23 de agosto de 2024

¿A QUIÉN QUERÉIS SERVIR?

 

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¿A QUIÉN QUERÉIS SERVIR?

GUÍA DE ORACIÓN, 25 -08- 24 XXI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B

 



GUÍA:
En presencia del Señor, nos disponemos a hacer nuestra oración. Escuchamos la Palabra de Dios y abrimos nuestros oídos para captar lo que quiere en este día, lo que espera de nosotros. Presentamos nuestras manos con los frutos logrados o perdidos. Pedimos perdón para entrar con corazón puro. SILENCIO DE VISIÓN, DE ESCUCHA, DE BÚSQUEDA.

 

Lectura del libro de Josué (24,1-2a.15-17.18b):

 

En aquellos días, Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos de Israel, a los cabezas de familia, jueces y alguaciles, y se presentaron ante el Señor. Josué habló al pueblo: «Si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién queréis servir: a los dioses que sirvieron vuestros antepasados al este del Éufrates o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitáis; yo y mi casa serviremos al Señor.»
El pueblo respondió: «¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros! El Señor es nuestro Dios; él nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto; él hizo a nuestra vista grandes signos, nos protegió en el camino que recorrimos y entre todos los pueblos por donde cruzamos. También nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!»

 

GUÍA: Josué propone al pueblo si le parece bien servir al Señor. El pueblo contesta recordando los beneficios recibidos: Serviremos al Señor, es nuestro Dios. En este momento nos unimos al grupo, reconocemos lo que Dios ha hecho en nuestro favor y elegimos el camino a seguir. SILENCIO DE UNIÓN, DE RECONOCIMENTO, DE DECISIÓN.

Salmo

Sal 33,2-3.16-17.18-19.20-21.22-23

R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento,



su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria. R/.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra fe sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos. R/.

Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor;
él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará. R/.

La maldad da muerte al malvado,
y los que odian al justo serán castigados.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R/.

 


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (5,21-32):

 

Sed sumisos unos a otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres corno Cristo amó a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.» Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

 

GUÍA: Misterio de amor el amor de Cristo a la Iglesia. En el matrimonio también es así en amor mutuo. Cristo se entrega a la Iglesia. El hombre a la mujer formando una sola carne. Renovamos ese amor, esta unión y somos miembros del cuerpo místico de Cristo. Interiorizamos. SILENCIO DE ENTREGA, DE OFRECIMIENTO, DE UNIÓN.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,60-69):

 

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.»
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.» Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?»
Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»


 

GUÍA: Nos unimos a los Doce y escuchamos las palabras de Jesús. Le pedimos que nos haga comprender su discurso, que sepamos caminar con él. Se nos plantea el dilema estar con Jesús o alejarnos de él. Pedimos al Espíritu Santo nos fortalezca en la fe, que vivamos en la esperanza y seamos constantes en el amor. Que le reconozcamos como Dios y Señor. SILENCIO DE PRESENCIA, DE CERCANÍA, DE CONFIRMACIÓN.

 

ESCUCHAMOS A JESÚS, COMPRENDEMOS SUS PALABRAS, OFRECEMOS LO QUE SOMOS Y TENEMOS.

 

INVOCAMOS A MARÍA, QUE ELLA NOS ENSEÑE El CAMINO HACIA JESÚS Y HACIA EL PADRE.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE COMO HIJOS, CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS:

 

Bm    F#      Bm      G    D

Gustad y ved que bueno es el Señor,

  Em              Em6     F#

dichoso el que se acoge a él.

   B7    Em       A            D

Gustad y ved que bueno es el Señor,

  Em              Bm    F#7     Bm

dichoso el que se acoge  a      él.

 

     Bm          Em        Bm

La palabra del Señor es sincera,

  G             A          Bm

y todas sus acciones son leales;

   G         A            D

El ama la justicia y el derecho

        Em         Em6      F#

y de su amor está llena la tierra.

CORO

 

     Bm      Em             Bm

El Señor es fiel    a sus palabras,

     G       A            Bm

bondadoso en todas sus acciones;

        G       A               D

cerca está de aquellos que lo invocan,

        Em      Em6       F#

y lo buscan de todo  corazón.

https://www.youtube.com/watch?v=R9cHcqexNQA 

viernes, 28 de junio de 2024

¡LEVÁNTATE!

 

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¡LEVÁNTATE!

 

GUÍA DE ORACIÓN 30-06-24  XIII Domingo Ordinario. Ciclo B

 GUÍA: Vamos a orar. Llegamos al grupo de Jesús y le reconocemos. Acogemos su palabra y nos unimos a su grupo para escuchar y sentirnos llamados por nuestro nombre. Nos llama y se dirige a nosotros. ¿Qué puede decirnos? Abramos el oído y veamos qué nos dice. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE ESCUCHA, DE ORIENTACIÓN.

 

Lectura del Libro de la Sabiduría Sb 1, 13-15; 2, 23-24

 

Dios no hizo la muerte,
ni se recrea en la destrucción de los vivientes.
Todo lo creó para que subsistiera.
Las creaturas del mundo son saludables;
no hay en ellas veneno mortal.

Dios creó al hombre para que nunca muriera,
porque lo hizo a imagen y semejanza de sí mismo;
mas por envidia del diablo
entró la muerte en el mundo
y la experimentan quienes le pertenecen.

 

GUÍA: El Libro de la sabiduría recoge la reflexión sobre la vida y la muerte. Dios hizo todo para que subsistiera. La vida es propia de su ser y existir. Participamos de su vida y a su imagen vivimos unidos a la vida y a la existencia. Te reconocemos, Padre, y te bendecimos por tu santa gloria. SILENCIO DE PARTICIPACIÓN, DE VIDA, DE ESPERANZA.

 

De la segunda carta de San Pablo a los Corintios 2 Cor 8, 7. 9. 13-15

Hermanos: Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en palabra, en sabiduría, en diligencia para todo y en amor hacia nosotros, distínganse también ahora por su generosidad.

Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para que ustedes se hicieran ricos con su pobreza.

No se trata de que los demás vivan tranquilos, mientras ustedes están sufriendo. Se trata, más bien, de aplicar durante nuestra vida una medida justa; porque entonces la abundancia de ustedes remediará las carencias de ellos, y ellos, por su parte, los socorrerán a ustedes en sus necesidades. En esa forma habrá un justo medio, como dice la Escritura: Al que recogía mucho, nada le sobraba; al que recogía poco, nada le faltaba.

 

GUÍA: Se distinguen en fe, en palabra, en sabiduría. ¿ Y en generosidad?  Nuestro señor Jesucristo ha sido generoso con todos. Él se hace pobre y nos enriquece. Que aprendamos esa generosidad, para socorrer a los que lo necesitan. Que haya un justo medio para todos. SILENCIO DE OBSERVACIÓN, DE VALORACIÓN, DE ENTREGA.

 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos Mc 5, 21-43

 

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: "Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva". Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba.

Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.

Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: "¿Quién ha tocado mi manto?" Sus discípulos le contestaron: "Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: '¿Quién me ha tocado?' " Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: "Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad".
Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: "Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?" Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que tengas fe". No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: "¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida". Y se reían de él.

Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: "¡Talitá, kum!", que significa: "¡Óyeme, niña, levántate!" La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.

 

GUÍA: Jesús está en medio de la gente. Le necesitan y le tocan con fe. Un padre pide que toque a su hija moribunda, una mujer cree que puede curarla, nosotros estamos entre ellos. ¿Qué esperamos? Levántate, niña. Le dice a la que ya estaba muerta. Y ella se levanta. Visualizamos, nos sentimos interpelados y oímos su voz. ¡Levántate! Aquí estamos. Señor, ayuda nuestra necesidad. SILENCIO DE FE, DE ESPERANZA, DE GRACIA.

  

RECOGEMOS NUESTRA ORACIÓN: Una frase nos ayuda a recordarla.

INVOCAMOS A MARÍA, MADRE Y AMIGA, QUE NOS AYUDE. 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE COMO JESÚS: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS

 

Gloria a ti por siempre,

Por siempre, por siempre.

Gloria a ti por siempre,

Por siempre,  amén. (bis)

 

Cielo y tierra cantad

himnos al Creador.

Decidle al viento y al mar

la Gloria del Señor.

 

Pueblos en libertad,

campos en esplendor;

decidle a la humanidad

la Gloria del Señor.

 

Siempre cantaré,

siempre alabaré

las maravillas de Dios,

la Gloria del Señor.


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viernes, 31 de mayo de 2024

CUERPO DE CRISTO

 

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CUERPO DE CRISTO

GUÍA DE ORACIÓN 01-06-24   SOLEMNIDAD DEL CUERPO DE CRISTO

 

GUÍA: Es la solemnidad del Corpus Christi. La Iglesia celebra  esta fiesta,  honrando la presencia de Jesús en la Eucaristía. Toda la liturgia está envuelta en este misterio. Se recuerdan los antiguos sacrificios del pueblo de Dios. El sacrificio de los animales representaba la víctima expiatoria. Jesús es la nueva víctima que se ofrece por el pueblo y por la humanidad. Lo contemplamos y nos unimos a él. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE INTEGRACIÓN, DE ENTREGA.

 

Lectura del libro de Éxodo (24,3-8):

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todo lo que había dicho el Señor y todos sus mandatos; y el pueblo contestó a una: «Haremos todo lo que dice el Señor.»
Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer al Señor holocaustos, y vacas como sacrificio de comunión. Tomó la mitad de la sangre, y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después, tomó el documento de la alianza y se lo leyó en alta voz al pueblo, el cual respondió: «Haremos todo lo que manda el Señor y lo obedeceremos.»
Tomó Moisés la sangre y roció al pueblo, diciendo: «Ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos.»

 

GUÍA: Moisés contó al pueblo lo que había dicho el Señor. y ellos contestaron: Haremos todo lo que dice el Señor. Luego hace el sacrificio de los animales. Es la sangre de la alianza que hace el señor con vosotros, les dice. Hoy también hay un sacrificio y hay una alianza. Somos los representados por la víctima. SILENCIO DE UNIÓN, DE PRESENCIA, DE COMPROMISO.

Salmo

Sal 115

R/. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R/.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas. R/.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R/.

 

Lectura de la carta a los Hebreos (9,11-15):

Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su tabernáculo es más grande y más perfecto: no hecho por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado. No usa sangre de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna. Si la sangre de machos cabríos y de toros y el rociar con las cenizas de una becerra tienen poder de consagrar a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto del Dios vivo. Por esa razón, es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.

 

GUÍA: Si la sangre de los animales purificaba de los pecados, mucho más la sangre de Cristo limpiará las culpas de la humanidad en nuestros días. Cristo ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, purifica nuestra conciencia y es mediador de una alianza eterna.  Estamos ante ti, Señor, y acogemos tu entrega salvadora. Agradecemos el sacrificio y nos sentimos purificados en él. Tu alianza se hace nueva y generosa. SILENCIO DE ACOGIDA, DE PERDÓN, DE UNIÓN.

 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (14,12-16.22-26):

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»
Él envió a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?» Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.»
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.
Mientras comían. Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo.» Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.»
Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

 

GUÍA: Buscan el lugar para celebrar la cena pascual. Preparan la cena. Y Jesús parte el pan, reparte el vino. Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre de la nueva alianza. Las palabras de Jesús se repiten a lo largo de los siglos y se hace el sacrificio por los pecados de la humanidad. Actualizamos los hechos  y somos portadores de  la nueva alianza. SILENCIO DE FE, DE PARTICIPACIÓN, DE ENCUENTRO.

 

PRESENTAMOS AL PADRE NUESTRA ORACIÓN. RECOGEMOS LOS SENTIMIENTOS  QUE ACTUALIZAMOS.

FE, PRESENCIA, CONFIANZA, AMOR, SEGUIMIENTO.

INVOCAMOS A MARÍA, QUE ACOMPAÑE NUESTRO CAMINAR COMO LO HIZO CON LOS APÓSTOLES.

UNIDOS A JESÚS LE RECONOCEMOS, Y CON ÉL INVOCAMOS AL PADRE CON SU ORACIÓN: PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS:

 

 Em BmCOMO PODRE AGRADECER TANTA BENDICIONEm Bm

COMO PODRE RESPONDER A TU AMOREm C

LEVANTANDO LAS MANOS SEÑOREm C

DECLARANDO QUE TU ERES DIOSEm DY

DEJANDOME LLEVAR… C B7POR EL SOPLO DE TU AMOR
Em Bm EmY ALABANDOTE, Y ALABANDOTE…C D Em

Y ALABANDOTE SEÑOR MI DIOS (BIS)
QUIERO ADORARTE SEÑOR DESDE EL CORAZONY DESCALZARME ANTE TI SANTO DIOS

TU PERFUME ME INUNDA SEÑORTU PRESENCIA ESTA DENTRO DE MI

Y TU GRACIA SE DERRAMA…POR TODO ESTE LUGAR
Y ALABANDOTE, Y ALABANDOTE…Y ALABANDOTE SEÑOR MI DIOS (BIS)

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