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sábado, 2 de mayo de 2026

ACLAMAD, JUSTOS, AL SEÑOR

 

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ACLAMAD, JUSTOS, AL SEÑOR

ORACIÓN 03-05-26,  V Domingo de Pascua

 

GUÍA:  Es el quinto domingo después de Pascua. La Resurrección de Jesús está tocándonos en el corazón con su energía y va influyendo en nuestros sentimientos, fe, y acción. La oración de hoy nos enseña más sobre Jesús y su acción. Aclamamos al Señor alegrándonos con él y contemplando su presencia en nosotros y en la vida. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE ACOGIDA, DE ACCIÓN. 

 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (6,1-7):

 

EN aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas. Los Doce, convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron:

«No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea; nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra».

La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo; a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.

La palabra de Dios iba creciendo y en Jerusalén se multiplicaba el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

 

GUÍA:  Los Hechos de los Apóstoles nos van presentando a la primera comunidad de creyentes. La forma de vida, los problemas y cómo van resolviéndolos. Fíjate en tres acciones de ella que expresan matices diversos.  En la comunidad a que perteneces, ¿Qué detalles observas tú.? Jesús, que seamos discípulos colaboradores y positivos. SILENCIO DE REFLEXIÓN, DE APOYO, DE COMPROMISO. 

 

SALMO

Sal 32,1-2.4-5.18-19

 

R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

 

Aclamad, justos, al Señor,

que merece la alabanza de los buenos.

Dad gracias al Señor con la cítara,

tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

 

La palabra del Señor es sincera,

y todas sus acciones son leales;

él ama la justicia y el derecho,

y su misericordia llena la tierra. R/.

 

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,

en los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y reanimarlos en tiempo de hambre. R/. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (2,4-9):

 

QUERIDOS hermanos:

Acercándoos al Señor, piedra viva rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa para Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo.

Por eso se dice en la Escritura:

«Mira, pongo en Sion una piedra angular, elegida y preciosa;

quien cree en ella no queda defraudado».

Para vosotros, pues, los creyentes, ella es el honor, pero para los incrédulos «la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular», y también «piedra de choque y roca de estrellarse»; y ellos chocan al despreciar la palabra. A eso precisamente estaban expuestos.

Vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las proezas del que os llamó de las tinieblas a su luz maravillosa.

 

GUÍA:  Acercándoos al Señor, participáis con él en la construcción de la casa espiritual cuyo cimiento es Cristo. Por la fe estamos con él y construimos con él. Visualizamos estos momentos, sentimos su presencia y nos unimos a su adhesión al Padre. Son vivos y fortalecen nuestro vivir para Dios. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE COMPRENSIÓN, DE PARTICIPACIÓN.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,1-12):

 

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Tomás le dice:

«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:

«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice:

«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica:

«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».

 

GUÍA: No se turbe vuestro corazón. Creed en el Padre y creed también en mi…El Padre permanece en mí y hace las obras. Jesús quiere que estemos en paz interiormente. El Padre permanece en Jesús. El que cree en mi hará las obras que yo hago. Recogemos en nuestro interior estas palabras y dejamos que hagan su fuerza en cada uno. Se lo pedimos al Espíritu Santo. SILENCIO DE COMPRENSIÓN, DE INTERIORIZACIÓN, DE ESPERANZA.

 

RECOGEMOS NUESTROS SENTIMIENTOS, LOS OFRECEMOS AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU.

 

INVOCAMOS  A MARÍA. HABLAMOS CON ELLA DE NUESTRA SED.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS. PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

 

Creo en Jesús, creo en Jesús

Él es mi amigo, es mi alegría,

Él es mi amor.

 

Creo en Jesús, creo en Jesús,

Él es mi Salvador.

Él llamó a mi puerta,

me invitó a compartir su heredad.

Seguiré a su lado,

llevaré su mensaje de paz.

 Estribillo

Creo en Jesús, creo en Jesús

 

Creo en Jesús, creo en Jesús,

Él es mi Salvador.

Ayudó al enfermo y le trajo la felicidad.

Defendió al humilde,

combatió la mentira y el mal.

 

Creo en Jesús, creo en Jesús


Creo en Jesús, creo en Jesús,

Él es mi Salvador.

Día y noche (Creo en Jesús).

El está a mi lado (Creo en Jesús).

Sigo sus palabras (Creo en Jesús).

Doy por Él la vida (Creo en Jesús).

Es mi salvador.

 

Creo en Jesús, creo en Jesús


 Enseñó a Zaqueo a repartir su riqueza y su pan.

Alabó a la viuda porque dio cuanto pudo ella dar.

 

Creo en Jesús, creo en Jesús

 

Aleluya (Creo en Jesús).

Él es el mesías (Creo en Jesús).

Él es mi esperanza (Creo en Jesús).

Vive para siempre (Creo en Jesús).

Es mi salvador.

 

Creo en Jesús, creo en Jesús

Él es mi amigo, es mi alegría,

Él es mi amor. 


https://youtu.be/gAh2-7GXXoM

viernes, 24 de abril de 2026

CONVERTÍOS Y SED BAUTIZADOS

 

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CONVERTÍOS Y SED BAUTIZADOS

GUÍA DE ORACIÓN 26-04-26,  IV Domingo de Pascua

 

GUÍA: Preparamos la oración en nuestro interior nos presentamos al señor, le pedimos su perdón y su gracia para recibir la Palabra. El silencio nos abre a ella y nos acerca a nosotros mismos. ¿Estamos en paz con Dios, con los demás y con nosotros mismos? Sentimos su presencia y confiamos. SILENCIO DE APERTURA, DE CONOCIMIENTO, DE PERDÓN.

 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2,14a.36-41):

EL día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y declaró:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»
Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».
Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

 

GUÍA: La lectura nos introduce en escena con los apóstoles y la gente que escucha. Pedro los conmueve con sus palabras. Convertíos y sed bautizados en nombre de Jesús. Lo  oímos y vemos que hemos sido bautizados. Reflexionamos sobre nuestra vida cristiana. Siempre es posible una conversión más profunda, un seguir a Jesús mejor. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE ILUMINACIÓN, DE CONVERSIÓN.

 

SALMO

Sal 22,1-3a.3b-4.5

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mi,

enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (2,20-25):

QUERIDOS hermanos:
Que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien,
eso es una gracia de parte de Dios.
Pues para esto habéis sido llamados,
porque también Cristo padeció por vosotros,
dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.
Él no cometió pecado
ni encontraron engaño en su boca.
Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban;
sufriendo no profería amenazas;
sino que se entregaba al que juzga rectamente.
Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño,
para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.
Con sus heridas fuisteis curados.
Pues andabais errantes como ovejas,
pero ahora os habéis convertido
al pastor y guardián de vuestras almas.

 

GUÍA: Pedro sigue explicando lo que hacía Jesús y lo pone de ejemplo para vivir según él. Antes ibais errantes, ahora os habéis convertido al pastor de vuestras almas. Nos volvemos hacia Jesús y le pedimos fuerza y luz para el camino. SILENCIO DE PRESENCIA, DE LUZ, DE SEGURIDAD.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10):

EN aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

 

GUÍA: Yo soy la puerta. Por mi encontrarán pastos, yo he venido para que tengan vida. Jesús, necesitamos conocerte, ser de tus ovejas. Ayúdanos a seguir contigo hacia donde tú vas. Visualizamos estos momentos, nos sentimos atraídos por Jesús. SILENCIO DE PETICIÓN, DE DESEO, DE CONFIANZA.

 

RECOGEMOS LA SÍNTESIS DE NUESTRA ORACIÓN: UNA FRASE PARA RECORDAR.

PRESENCIA, FE, AGRADECIMIENTO, RESPUESTA.           

INVOCAMOS A MARÍA, NUESTRA MADRE, PARA QUE NOS ACOMPAÑE EN EL CAMINO.

CON JESÚS NOS DIRIGIMOS AL PADRE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

Yo soy el Buen Pastor y conozco a mis ovejas,

y todas las del redil me conocen a mí.

Del redil la puerta soy, dejo entrar a mis ovejas;

ellas conocen mi voz, es la voz de su Pastor.

 

Al redil del cielo se entra por la puerta,

si es por otra parte, eres un ladrón. 

 

Yo soy el Buen Pastor y conozco a mis ovejas,

y todas las del redil me conocen a mí.

Del redil la puerta soy, dejo entrar a mis ovejas;

ellas conocen mi voz, es la voz de su Pastor.

 

El que viene hacia mí tendrá vida abundante;

yo mi vida entregaré por las reses del redil. 

 

Yo soy el Buen Pastor y conozco a mis ovejas,

y todas las del redil me conocen a mí.

Del redil la puerta soy, dejo entrar a mis ovejas;

ellas conocen mi voz, es la voz de su Pastor.

 

También tengo otras ovejas que no son de este aprisco;

a ellas debo apacentar, y ellas oirán mi voz.

 

Yo soy el Buen Pastor y conozco a mis ovejas,

y todas las del redil me conocen a mí.

Del redil la puerta soy, dejo entrar a mis ovejas;

ellas conocen mi voz, es la voz de su Pastor.

https://padreeduardosanzdemiguel.blogspot.com/2013/04/musica-para-hoy_21.html

viernes, 17 de abril de 2026

DIOS LO RESUCITÓ

 

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DIOS LO RESUCITÓ

 

GUÍA DE ORACIÓN 19-04-26 III Domingo de Pascua

 

GUÍA: Ante ti, Señor, ponemos nuestra vida. Todo lo que ha sucedido y aquello que queremos o tú quieres para nosotros. Danos tu gracia para conocerte un poco más  en tu Palabra. Líbranos de todo lo que nos aleja de ti. Danos la fe que necesitamos. Haznos testigos de tu presencia en la resurrección y en la vida. SILENCIO DE CERCANÍA, DE COMPAÑÍA, DE REALIDAD.

 

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2,14.22-33):

 

EL día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y con toda solemnidad declaró:

«Judíos y vecinos todos de Jerusalén, enteraos bien y escuchad atentamente mis palabras.

A Jesús el Nazareno, varón acreditado por Dios ante vosotros con los milagros, prodigios y signos que Dios realizó por medio de él, como vosotros mismos sabéis, a este, entregado conforme al plan que Dios tenía establecido y previsto, lo matasteis, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos. Pero Dios lo resucitó, librándolo de los dolores de la muerte, por cuanto no era posible que esta lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él:

“Veía siempre al Señor delante de mí,

pues está a mi derecha para que no vacile.

Por eso se me alegró el corazón,

exultó mi lengua,

y hasta mi carne descansará esperanzada.

Porque no me abandonarás en el lugar de los muertos,

ni dejarás que tu Santo experimente corrupción.

Me has enseñado senderos de vida,

me saciarás de gozo con tu rostro”.

Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios “le había jurado con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo”, previéndolo, habló de la resurrección del Mesías cuando dijo que “no lo abandonará en el lugar de los muertos” y que “su carne no experimentará corrupción”. A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Exaltado, pues, por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo».

 

GUÍA: Dios lo resucitó. Hemos vivido la Pascua de Jesús, su muerte y su resurrección. El Padre lo levantó de entre los muertos.  Jesús vive con cada uno de nosotros y salva nuestra vida del mal. Enséñanos el sendero de la vida y condúcenos a tu presencia. Que tu Espíritu nos aliente y conforte para seguir tus caminos  de paz y fraternidad. SILENCIO DE LUZ, COMPRENSIÓN, ADHESIÓN.

 

SALMO

Sal 15,1-2.5.7-8.9-10.11

 

R/. Señor, me enseñarás el sendero de la vida

 

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,

mi suerte está en tu mano. R/.

 

Bendeciré al Señor, que me aconseja,

hasta de noche me instruye internamente.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré. R/.

 

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mi carne descansa esperanzada.

Porque no me abandonarás en la región de los muertos,

ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/.

 

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,17-21):

 

QUERIDOS hermanos:

Puesto que podéis llamar Padre al que juzga imparcialmente según las obras de cada uno, comportaos con temor durante el tiempo de vuestra peregrinación, pues ya sabéis que fuisteis liberados de vuestra conducta inútil, heredada de vuestros padres, pero no con algo corruptible, con oro o plata, sino con una sangre preciosa, como la de un cordero sin defecto y sin mancha, Cristo, previsto ya antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos por vosotros, que, por medio de él, creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios.

 

GUÍA: Habéis sido liberados en Cristo Jesús. Él como cordero inmolado nos limpia de todo pecado. Nos acogemos a tan gran don y en él somos transformados para una vida nueva. Tu nos recibes y haces nuevas todas las cosas. Conviértenos en discípulos y compañeros de tu camino. SILENCIO DE VALORACIÓN, DE VERDAD, DE ENCUENTRO.

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,13-35):

 

AQUEL mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios;

iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:

«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:

«Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo:

«¿Qué?».

Ellos le contestaron:

«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:

«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:

«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.

Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:

«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:

«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

 

GUÍA:  Los discípulos van haciendo camino y Jesús se les acerca, se interesa por sus preocupaciones, les explica las Escrituras. El camino de cada día es el lugar donde encontramos a Jesús en la Palabra, en los hermanos, en la vida. Necesitamos abrir los ojos y dejarnos iluminar por Él. La fracción del pan, su bendición y el reparto les abre los ojos y le reconocen. Jesús, acompaña nuestro camino, ayúdanos a reconocerte. SILENCIO DE DESCUBRIMIENTO, DE VISUALIZACIÓN, DE MANIFESTACIÓN.

 

RECOGEMOS LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE LOS HAGA REALIDAD.

 

INVOCAMOS A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS  HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL DON DE SU HIJO Y CON ÉL DECIMOS PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó

La muerte dónde está la muerte?
Dónde está mi muerte?
Dónde su victoria?

Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó

Thanks be given to God, the Father
Who brought us to the Kingdom
Where all can live in love

Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó


Alegría, alegría hermanos
Que si hoy nos queremos
Es que resucitó

Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó

We live for the Lord, we die for the Lord
We sing of the Lord
Alleluia!

Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó
Aleluya

https://www.youtube.com/watch?v=G933BRTDTTY 

Fuente: LyricFind 

Autores de la canción: Francisco Arguello

Letra de Resucitó © Sony/ATV Music Publishing LLC 

viernes, 10 de abril de 2026

DIVINA MISERICORDIA

 

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DIVINA MISERICORDIA

 

GUÍA DE ORACIÓN 12-04-26, II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

 

GUÍA:  Estamos en el II Domingo de Pascua. Fiesta instituida por San Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000. Nos unimos a toda la Iglesia para honrar esta misericordia  de Dios que se nos acerca y nos bendice. Preparamos el corazón pidiendo su amor misericordioso en nuestra vida. La Liturgia nos lleva a los Hechos de los apóstoles, a la primera carta de San Pedro, y al evangelio de San Juan, aparición de Jesús a los apóstoles y a Tomás. SILENCIO DE CONCENTRACIÓN, DE MISERICORDIA, DE RESURRECCIÓN.

 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2,42-47):

LOS hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.
Todo el mundo estaba impresionado, y los apóstoles hacían muchos prodigios y signos. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.
Con perseverancia acudían a diario al templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón; alababan a Dios y eran bien vistos de todo el pueblo; y día tras día el Señor iba agregando a los que se iban salvando.

 

GUÍA: Los hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, la comunión, fracción del pan y la oración. Una nueva etapa para los seguidores de Jesús. Se nos invita a permanecer en esta actividad de oración, convivencia y unión con el resucitado. Abramos el corazón y respondamos con fe y amor. SILENCIO DE ACOGIDA, DE ADMIRACIÓN, DE CONFIRMACIÓN.

 

SALMO


Sal 117,2-4.13-15.22-24

R/. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia

campoDiga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R/.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día que hizo el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,3-9):

BENDITO sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva; para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final.
Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un Poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe: la salvación de vuestras almas.

 

GUÍA: Seguimos a Pedro entre la multitud. Escuchamos sus palabras y las acogemos en el corazón. “Dios por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva” Somos alcanzados por esta gracia y por la regeneración para una esperanza viva. Lo interiorizamos y percibimos en nuestro interior. SILENCIO DE CERCANÍA, DE INTERIORIZACIÓN, DE PAZ.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-31):

AL anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en
medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».
Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».
Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás:
«¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

 



GUÍA: Participamos en la reunión de los apóstoles y en la manifestación de Jesús a los suyos. Escuchamos sus palabras: Paz a vosotros, vemos sus llagas y le reconocemos. Su acción sanadora se verifica en cada uno. No está Tomás y en otro día se dirige Jesús a él para asegurar su fe. Tomás exclama Señor mío, y Dios mío. Lo decimos también nosotros. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE PRESENCIA, DE FE.

 

RECOGEMOS LOS SENTIMIENTOS Y ACTOS DE NUESTRA ORACIÓN. LOS PRESENTAMOS AL PADRE.

 

EXPERIMENTAMOS LA BONDAD DE DIOS, SU MISERICORDIA.

 

INVOCAMOS A MARÍA, MADRE DE JESÚS Y NUESTRA MADRE. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS. PADRE NUESTRO…

CANTAMOS:

Dios de misericordia

https://www.youtube.com/watch?v=8cjMgIHtXk4

viernes, 20 de marzo de 2026

OS INFUNDIRÉ MI ESPÍRITU

REZA Y COMPARTE

OS INFUNDIRÉ MI ESPÍRITU

 

GUÍA DE ORACIÓN 22-03-26,  V Domingo de Cuaresma

 

GUÍA: Llegamos al quinto domingo de la Cuaresma. El próximo es Domingo de Ramos. Recorremos nuestro camino, lo realizado en esta Cuaresma y lo presentamos al Señor para que lo purifique y mejore. Hacemos nuestra oración unidos a la Iglesia e intensificando los compromisos para recuperar lo que haya quedado incompleto. Nos dice : Os infundiré mi Espíritu. Ayudados por él, con su misericordia nos preparamos para esta última semana. SILENCIO DE REFLEXIÓN, DE PERDÓN, DE CONSTANCIA.

 

Lectura de la profecía de Ezequiel (37,12-14):

 

Así dice el Señor: «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.» Oráculo del Señor.

 

GUÍA: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, os sacaré… Dios hace su parte de salvación y transforma lo débil para dar su fortaleza.  Sentimos la Palabra realizada en nosotros y nos encontramos  fortalecidos por él. Pedimos perdón por lo que no hemos conseguido. Intentamos asegurar los compromisos durante la semana. SILENCIO DE TOMA DE CONCIENCIA, DE HUMILDAD, DE PETICIÓN.

 

SALMO

Sal 129,1-2.3-4ab.4c-6.7-8

 

R/. Del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa

 

Desde lo hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz,

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica. R/.

 

Si llevas cuentas de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto. R/.

 

Mi alma espera en el Señor,

espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora. R/.

 

Porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa;

y él redimirá a Israel

de todos sus delitos. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,8-11):

 

Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

 

GUÍA: El espíritu de Dios resucitó a Cristo. Él vive en vosotros. También os resucitará junto con él.  Resucitó a Cristo. Vive en vosotros, Os resucitará. Tres verbos que nos hacen pensar en la resurrección de cristo, en la nuestra, y en esa presencia de Cristo en nosotros.    Porfundicemos cada frase, sintamos su realización en nosotros. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE GLORIFICACIÓN, DE AGRADECIMIENTO.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (11,3-7.17.20-27.33b-45):

 

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo: «Señor, tu amigo está enfermo.»

Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.

Sólo entonces dice a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea.»

Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.

Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»

Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»

Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»

Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»

Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»

Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?»

Le contestaron: «Señor, ven a verlo.»

Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!»

Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»

Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.

Dice Jesús: «Quitad la losa.»

Marta, la hermana del muerto, le dice: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.»

Jesús le dice: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»

Entonces quitaron la losa.

Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.»

Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, ven afuera.»

El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario.

Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar.»

Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

 

GUÍA: Jesús va a casa de Marte y María. Tiene pendiente su petición para el hermano. Cuando llega ya ha muerto Lázaro. Jesús dice a Lázaro sal fuera y salió. Lo resucitó. Todos se admiraban. Creemos en Jesús resurrección y vida. Señor, ven con nosotros y aumenta nuestra fe. SILENCIO DE FE, DE CONFIANZA, DE CONTEMPLACIÓN.

 

CONTEMPLAMOS A JESÚS, A LOS QUE ESCUCHAN,  NOS UNIMOS A ELLOS, SENTIMOS LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU EN NOSOTROS Y EN LA VIDA. ORAMOS.

 

PRESENTAMOS  NUESTRO CAMINO  AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU.

 

INVOCAMOS  A MARÍA. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS. PADRE NUESTRO…

 

 

CANTAMOS

Somos un pueblo que camina

Y juntos caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

 

Somos un pueblo que camina

Que marcha por el mundo buscando otra ciudad

Somos errantes peregrinos

En busca de un destino, destino de unidad

Siempre seremos caminantes

Pues sólo caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad


Somos un pueblo que camina

Y juntos caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

 


Sufren los hombres, mis hermanos

Buscando entre las piedras la parte de su pan

Sufren los hombres oprimidos

Los hombres que no tienen ni paz ni libertad

Sufren los hombres, mis hermanos

Mas tú vienes con ellos y en ti alcanzarán

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

 

Somos un pueblo que camina

Y juntos caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

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