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viernes, 18 de septiembre de 2026

EL SEÑOR TENDRÁ PIEDAD

 

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EL SEÑOR TENDRÁ PIEDAD

GUÍA DE ORACIÓN 20-09-26,  XXV Domingo del Tiempo Ordinario

 

GUÍA:  En silencio nos disponemos a escuchar al Señor. Silenciamos las palabras, los sentimientos que nos alejan de tu presencia, Señor. Buscamos un lugar tranquilo. Entramos en nuestro interior y reconocemos nuestra fe, confiamos en el Padre que nos ama y nos convoca. Nos unimos a Jesús que ora con nosotros. SILENCIO DE PRESENCIA, DE CONFIANZA, DE ESPERA.

 

Lectura del libro de Isaías (55, 6-9):

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos –oráculo del Señor–. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes que vuestros planes.

 

GUÍA: Isaías nos dice: Si el malvado vuelve al Señor, Él tendrá piedad. Ponemos ante Él nuestra maldad, cambiamos de conducta, y vendrá el perdón y la paz. Dios se nos acerca y espera nuestro cambio. Espíritu snato conviértenos, danos fortaleza en la fe, en la esperanza y en el amor. SILENCIO DE ACOGIDA, DE PERDÓN, DE CAMBIO.

SALMO

Sal 144

R/. Cerca está el Señor de los que lo invocan

Día tras día, te bendeciré, Dios mío
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor y merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (1,20c-24.27a):

Cristo será glorificado en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.

 

GUÍA: Cristo será glorificado en mí por la vida o por la muerte, dice Pablo. Visualizamos esta frase y vemos si sucede en nosotros. Reconocemos nuestra verdad. Aceptamos su presencia y pedimos valor para seguir su camino. Buscamos una vida digna del Evangelio de Cristo. SILENCIO DE ACEPTACIÓN, DE ENCUENTRO, DE EMPEÑO.

 

Lectura del Santo Evangelio Según San Mateo (20,1-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.» Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.» Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

 

GUÍA: Id también vosotros a mi viña. El señor sigue llamando a su viña. Necesita personas que se comprometan a ese trabajo que Él propone. ¿Somos capaces de ir y realizar el trabajo encomendado?. El sueldo es el Reino de Dios, su amor y su presencia. Todos lo podemos recibir. SILENCIO DE ESCUCHA, DE DISCERNIMIENTO, DE COMPROMISO.

 

RECOGEMOS NUESTROS SENTIMIENTOS, LOS OFRECEMOS AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU, PIDIENDO LUZ Y FUERZA.

 

INVOCAMOS  A MARÍA. HABLAMOS CON ELLA DE NUESTRA SITUACIÓN.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS. PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:


Vamos hacia ti Señor Jesús.

35nwYs://www.youtube.com/watch?v=sBM1q-35nwY

martes, 15 de septiembre de 2026

MARÍA EN LA IGLESIA

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MARÍA EN LA IGLESIA

 

 

María es inseparable del misterio de Jesús, nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica. Desde esta frase reflexionamos y conocemos a María, Madre del Verbo encarnado  y Madre de la Iglesia. Nos sirve para ir recordándola a lo largo del tiempo en su camino y al lado de todos los pueblos.  El nº 964 ilumina parte de su trayectoria. Os lo presentamos para conocerla y festejarla como hijos.

 



 

964 El papel de María con relación a la Iglesia es inseparable de su unión con Cristo, deriva directamente de ella. "Esta unión de la Madre con el Hijo en la obra de la salvación se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta su muerte" (LG 57). Se manifiesta particularmente en la hora de su pasión:

«La Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz. Allí, por voluntad de Dios, estuvo de pie, sufrió intensamente con su Hijo y se unió a su sacrificio con corazón de madre que, llena de amor, daba amorosamente su consentimiento a la inmolación de su Hijo como víctima que Ella había engendrado. Finalmente, Jesucristo, agonizando en la cruz, la dio como madre al discípulo con estas palabras: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” (Jn 19, 26-27)» (LG 58).

 

 

En esta página irás encontrando las advocaciones que dan los cristianos a la Madre de Jesús y de la Iglesia. Las recordamos y festejamos.  Santa María, ruega por nosotros.

 

 


viernes, 11 de septiembre de 2026

CESA EN TU ENOJO

 

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CESA EN TU ENOJO

GUÍA DE ORACIÓN 13-09-26, XXIV Domingo del Tiempo Ordinario

 

GUÍA: Nos preparamos para empezar la oración. Silenciamos el corazón y los sentimientos. Nos colocamos en un lugar sosegado para contemplar al Señor, contemplar la naturaleza y conocernos un poco más a nosotros mismos. Cesa en tu enojo, dice el Señor. Lo reconocemos y pedimos perdón. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE PERDÓN Y DE CONFIANZA.

 

Lectura del libro del Eclesiástico (27,33–28,9):

 

Furor y cólera son odiosos; el pecador los posee. Del vengativo se vengará el Señor y llevará estrecha cuenta de sus culpas. Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas. ¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor? No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados? Si él, que es carne, conserva la ira, ¿quién expiará por sus pecados? Piensa en tu fin, y cesa en tu enojo; en la muerte y corrupción, y guarda los mandamientos. Recuerda los mandamientos, y no te enojes con tu prójimo; la alianza del Señor, y perdona el error.

 

GUÍA: El Eclesiástico nos presenta las sensaciones del corazón enojado. El Señor quiere la paz en su presencia. Nos invita a cumplir sus mandamientos. Padre, danos paz para conocerte mejor, para sentir tu presencia, para perdonar al hermano y ser perdonado por él. SILENCIO DE GRACIA, DE GRATITUD, DE PERDÓN.

 

SALMO

Sal 102,1-2.3-4.9-10.11-12

 

R/. El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia

 

Bendice, alma mía, al Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor,

y no olvides sus beneficios. R/.

 

Él perdona todas tus culpas

y cura todas tus enfermedades;

él rescata tu vida de la fosa

y te colma de gracia y de ternura. R/.

 

No está siempre acusando

ni guarda rencor perpetuo;

no nos trata como merecen nuestros pecados

ni nos paga según nuestras culpas. R/.

 

Como se levanta el cielo sobre la tierra,

se levanta su bondad sobre sus fieles;

como dista el oriente del ocaso,

así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (14,7-9):

 

Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor. Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos.

 

GUÍA: Vivimos para el Señor. No vivimos para nosotros mismos. Cristo es salvador de todos y nos conduce a la salvación. Es Señor de vivo y de muertos. Invocamos tu nombre Jesús. Somos alcanzados por tu misericordia y queremos aprender a ser misericordiosos como tú. Lo decimos en el corazón y en la realidad. SILENCIO DE ENCUENTRO, DE ADMIRACIÓN, DE MISERICORDIA VIVIDA Y COMPARTIDA.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,21-35):

 

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»

Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.» El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: «Págame lo que me debes.» El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.» Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: «¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?» Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

 

GUÍA: Estamos viendo el camino de conversión a la misericordia. El evangelio nos presenta al siervo que es perdonado pero que no logra perdonar. El Señor insiste en el perdón. En el Padre nuestro decimos: Perdona nuestras deudas como también nosotros perdonamos. Nos unimos al gesto del perdón recibido y dado. SILENCIO DE VERDAD, DE RECONOCIMIENTO, DE COMPARTIR.

 

RECOGEMOS LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE LOS HAGA REALIDAD.

 

INVOCAMOS A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS EN SU CAMINO. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL REGALO DE SU HIJO Y CON ÉL DECIMOS PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…

CANTAMOS:

Canto a la libertad.

martes, 8 de septiembre de 2026

TEMA: DIA DE LA CREACIÓN, 2

 

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TEMA: DIA DE LA CREACIÓN, 2

 

Aquí tenéis un segundo fragmento del mensaje del Papa.

Es interesante.

 

MENSAJE DE SU SANTIDAD PAPA LEÓN XIV

PARA LA XI JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN 2026    [1 de septiembre de 2026]

«Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas» (Is 2,4)


 

Sin embargo, esta promesa de paz contrasta notablemente con las realidades que vemos en muchas partes del mundo. El profeta Isaías habló de una época en la que las naciones «con sus espadas forjarán arados» (Is 2,4), transformando lo que destruye la vida en aquello que la sostiene. Pero hoy, frecuentemente somos testigos de lo contrario, mientras los esfuerzos se siguen centrando en la violencia y la guerra.

La guerra deja heridas que se extienden mucho más allá del campo de batalla. Cobra vidas, desintegra a las familias y fuerza a millones de personas a abandonar sus hogares, aumentando el miedo, la injusticia y la división (cf. Gaudium et spes, 77-82). La guerra además deja una destrucción social y ecológica que perdura por generaciones. Más aún, la interacción entre conflictos armados y degradación ambiental a menudo crea círculos viciosos que destruyen ecosistemas, contaminan recursos esenciales, como el aire y el agua, y merman la seguridad de los alimentos. Esto genera pobreza, desigualdad y nuevos conflictos sociales que pueden contribuir al resurgimiento de conflictos futuros.

Aparte de esto, la guerra crea lesiones que perjudican todo el entramado de la vida, dañando no sólo a individuos y comunidades, sino a su amplia red de relaciones con la entera familia humana, así como su armonía con la creación. Esto pone de manifiesto un fracaso más profundo cuando se trata de vivir a imagen y semejanza de Dios, de respetar la vida y de cuidar la tierra que se nos ha confiado. No es sólo un fracaso político, sino también moral y espiritual. La guerra, arraigada en deseos distorsionados y en el mal uso de la libertad y el poder humanos, constituye un antitestimonio del Evangelio de la paz.

Las crisis mencionadas anteriormente no sólo exigen responsabilidad sino también una conversión del corazón que rinda frutos en una fidelidad más profunda a Dios, en el amor mutuo y en el respeto por el don de la creación.


  De hecho, las discordias que presenciamos en el mundo, como la violencia, la injusticia y el daño ecológico, no resultan simplemente de estructuras o sistemas imperfectos; son el “síntoma de una profunda dicotomía arraigada en la misma humanidad” (Gaudium et spes, 10). En efecto, el corazón humano resulta ser el lugar donde se llevan a cabo las más duras batallas y donde se revela nuestra condición caída. No es sólo la sede de las emociones, sino el centro de la persona —donde convergen la razón, los deseos, la voluntad, y la conciencia—. Es aquí donde luchamos con nuestros deseos contradictorios entre el amor y la indiferencia, la verdad y la ilusión, la justicia y la injusticia (St 1,14-15). Los daños de la guerra y el deterioro de la tierra están entonces profundamente vinculados con la condición del corazón humano. Los conflictos que atormentan a la humanidad, de diversos modos, son la expresión exterior de la discordia y división interiores. Cuando el corazón está distorsionado, las relaciones sufren y las estructuras que construimos comienzan a reflejar ese desorden.

 

ACCIÓN:

Reflexionamos, vemos las consecuencias de  la guerra.

¿Y nuestras guerras?

 

viernes, 4 de septiembre de 2026

ATALAYA DE MI PALABRA

 

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ATALAYA DE MI PALABRA

GUÍA DE ORACIÓN, 06-09-26, XXIII Domingo del Tiempo Ordinario

 

GUÍA: Nos ponemos ante el Señor. Estamos en su presencia, le reconocemos como Padre. Hacemos silencio en el interior y en el exterior preparando nuestro encuentro. ¿Cómo quieres hacerlo para darte cuenta de lo que el Señor dice y qué quiere de nosotros? SILENCIO DE CERCANÍA, DE ESCUCHA, DE VERDAD.

 

Lectura de la profecía de Ezequiel (33,7-9):

 

Así dice el Señor: «A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado: «¡Malvado, eres reo de muerte!», y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida.»

 

GUÍA: Leemos el texto y nos fijamos en lo que dice. Lo imaginas dirigido a ti y te fijas en cómo te sientes. Sorpresa, admiración, responsabilidad, deseo. Desde el corazón expones tus sentimientos y pides gracia para cumplirlo. SILENCIO DE FE, DE ESPERANZA, DE ACCIÓN CONFIADA EN SU BONDAD.

 

SALMO

Sal 94,1-2.6-7.8-9

 

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:

«No endurezcáis vuestro corazón»

 

Venid, aclamemos al Señor,

demos vitores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos. R/.

 

Entrad, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R/.

 

Ojalá escuchéis hoy su voz:

«No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masa en el desierto;

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (13,8-10):

 

A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a tí mismo.» Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

 

GUÍA: Amar al hermano, no hacerle daño. Amar es cumplir la ley entera. Analizamos nuestro amor. No hacer daño ¿qué significa para ti? Padre, Dios, enséñanos a amar. Amar al prójimo como a uno mismo. Lo que no quieres para ti, no lo quieras para otro. SILENCIO DE VISUALIZACIÓN DE UN CASO DONDE HAS AMADO Y OTRO DONDE NO, DE COMPROMISO.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,15-20):

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

 

GUÍA: Forma de hablar unos con otros y de hablar con nuestro Padre Dios. Entre nosotros ponernos de acuerdo, explicarnos cosas, aclarar motivos. Con Dios fiarnos de su palabra y orar con fe. Donde dos se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Lo reflexionamos y practicamos. SILENCIO DE COMPROBACIÓN, DE FIARNOS, DE ACTUAR.

 

RECOGEMOS LOS PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS PERCIBIDOS, LOS PRESENTAMOS AL PADRE.

 

INVOCAMOS A MARÍA QUE NOS ACOMPAÑE EN LA ORACIÓN.

 

EL ESPÍRITU SANTO NOS AYUDA A CONFIAR Y ORAR.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESUS.

 

CANTAMOS:

           

Amar es darse

 

Amar es darse a todos los hermanos

uniendo en nuestras manos

el gozo y el dolor;

y al amarnos el mundo se renueva,

la vida siempre es nueva:

siempre es nuevo el amor.

 

Yo s, Seor,

que aunque hablara las lenguas del mundo,

aunque todos me llamen profeta,

si no puedo amar, soy solo un rumor.

Yo s

que sabiendo las ciencias extraas,

conociendo secretos ocultos,

ser poca cosa si no tengo amor.

 

Yo s, Seor,

que aunque tenga una fe tan intensa

que traslade montaas y rocas

de nada me sirve si no tengo amor.

Yo s

que aunque queme mi cuerpo en las llamas,

aunque todo lo entregue a los pobres,

si no puedo amar es todo ilusin.

 Yo s, Seor,

que la vida imperfecta del hombre,

las palabras y ciencias transcurren

como un ave errante que cruza veloz.

Yo s

que aunque el tiempo devore la tierra

y el olvido sepulte la historia

en medio de todo perdura el amor.

https://www.youtube.com/watch?v=O5DTLlk9CoM

viernes, 31 de julio de 2026

ESCUCHADME Y VIVIRÉIS

 

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ESCUCHADME Y VIVIRÉIS

 

GUÍA DE ORACIÓN 02-08-26,  XVIII Domingo del Tiempo Ordinario

 

GUÍA: Escuchadme y viviréis.

Una llamada a la oración, a  escuchar y dar respuesta.

 Nos disponemos a escucharle, tenerle en cuenta y responder en fidelidad.

¿Qué nos dice y qué le decimos?

SILENCIO DE ENCUENTRO, DE ESCUCHA, DE DE HIJOS.

 

Lectura del libro de Isaías (55,1-3):

 

Así dice el Señor: «Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis. Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David.»

 

GUÍA: Sedientos todos, acudid por agua. Isaías llama al pueblo.

 La voz de Dios se hace oír y espera respuesta.

Les propone una alianza perpetua.

En el interior escuchamos y recibimos la palabra.

 Dios nos ofrece una alianza para siempre.

Visualizamos y nos sentimos atraídos por su voz.

Dejamos espacio para su presencia.

 SILENCIO DE ESCUCHA, DE CONOCIMIENTO, DE OFRECIMIENTO.

 

SALMO

Sal 144

 

R/. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores

 

El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad;

el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

 

Los ojos de todos te están aguardando,

tú les das la comida a su tiempo;

abres tú la mano,

y sacias de favores a todo viviente. R/.

 

El Señor es justo en todos sus caminos,

es bondadoso en todas sus acciones;

cerca está el Señor de los que lo invocan,

de los que lo invocan sinceramente. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,35.37-39):

 

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

 

GUÍA: Pablo se pregunta ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?

En el silencio intentamos dar una respuesta personal.

Él está convencido que nada nos puede separar del amor de Dios manifestado en cristo Jesús. Lo valoramos.

Visualizamos nuestras situaciones, y dificultades y cómo influyen en nosotros.

Pedimos luz y fuerza al Espíritu Santo.

SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE COMPRENSIÓN, DE MANIFESTACIÓN.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,13-21):

 

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»

Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.»

Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»

Les dijo: «Traédmelos.»

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

 

GUÍA: Jesús se va a un sitio tranquilo, después de la muerte del Bautista.

Se encuentra con un gentío que le espera. ¿Le esperamos?

Le da lástima de ellos, cura a los enfermos. ¿Qué hacemos nosotros?

Dadles vosotros de comer, sólo tenía cinco panes y dos peces.

Jesús los multiplica. Nos sentimos implicados en el momento.  ¿Qué hacemos?

SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE CONFIANZA, DE COMPAÑÍA.

 

RECOGEMOS LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE LOS HAGA REALIDAD.

 

INVOCAMOS A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS EN SU CAMINO, HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL REGALO DE SU HIJO Y LAS OPORTUNIDADES DE BIENESTAR EN CADA DÍA. DECIMOS PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

CÚRAME

 Si pudiera borrar las cosas que enferman tanto mi alma, si pudiera desdecirme de tanta palabra airada si pudiera deshacer, tanto daño como he hecho si pudiera comprender que un abrazo es un comienzo Si pudiera confiar en tu amor y no en mis fuerzas Si pudiera caminar hacia Ti y abrir mi puerta Si pudiera descifrar las marañas de mi mente Si pudiera no sentirme tan enferma, tan doliente.... MÍRAME, PUES TU MIRADA ME ILUMINA EL CORAZÓN TÓCAME CON TU CARICIA QUE BENDICE MI ORACION ESTRÉCHAME CON TU ABRAZO ALZAME, TENME EN TUS BRAZOS ACOMPÁÑAME POR SIEMPRE Y NO TEMERÉ EL CANSANCIO GUIAME, DAME TU MANO, PARA NO PERDER LA SENDA MUÉSTRAME CON TU PRESENCIA LA BELLEZA DE ESTA TIERRA CURAME CON TU AMOR LIMPIAME, SANA MI VIDA CANTARÉ TU DESMESURA CADA UNO DE MIS DÍAS. Yo quiero darte posada quiero ampliar la mirada ser refugio para otros despojarme, darlo todo quiero acogerte en mi casa cúrame, Señor...mi Dios... cúrame el alma cúrame el alma cúrame el alma.

https://www.youtube.com/watch?v=oP0KhMtZpbA

 

viernes, 24 de julio de 2026

UN CORAZÓN DÓCIL PARA GOBERNAR

 

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UN CORAZÓN DÓCIL PARA GOBERNAR

 

GUÍA DE ORACIÓN 26-07-26  XVII Domingo del Tiempo

 

GUÍA GUÍA: Comenzamos este rato de oración, preparando el corazón para conectar con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

 Salomón nos habla de docilidad al querer de Dios, disponible a su voluntad.

Pablo recomienda ser la imagen del Hijo.

 El Evangelio presenta la imagen del tesoro escondido, y de la red.

 Iremos viendo cómo se relaciona con nosotros.

 SILENCIO DE INTERIORIZACIÓN DEL QUERER DE DIOS, DE BÚSQUEDA DE SU IMAGEN, DE DISCERNIMIENTO EN NUESTRA VIDA.

 

Lectura del primer libro de los Reyes (3,5.7-12):

 

En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras.»

Respondió Salomón: «Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?»

Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti.»

 

GUÍA: Con Salomón buscamos el querer de Dios en nuestra vida.

Seleccionamos lo que le agrada y lo que le produce rechazo.

Dios concede a Salomón un corazón inteligente y sabio.

Pedimos ese corazón para caminar en su presencia.

 SILENCIO DE PROFUNDIZACIÓN PARA PODER CAMINAR CON ÉL,  Y CONOCER LO QUE ES JUSTO, RECTO.

 

SALMO

Sal 118,57.72.76-77.127-128.129-130

 

R/. ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!

 

Mi porción es el Señor;

he resuelto guardar tus palabras.

Más estimo yo los preceptos de tu boca

que miles de monedas de oro y plata. R/.

 

Que tu bondad me consuele,

según la promesa hecha a tu siervo;

cuando me alcance tu compasión,

viviré, y mis delicias serán tu voluntad. R/.

 

Yo amo tus mandatos

más que el oro purísimo;

por eso aprecio tus decretos

y detesto el camino de la mentira. R/.

 

Tus preceptos son admirables,

por eso los guarda mi alma;

la explicación de tus palabras ilumina,

da inteligencia a los ignorantes. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,28-30):

 

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

 

GUÍA: Todo contribuye al bien para los que aman a Dios.

 ¿Lo has experimentado alguna vez? Al principio quizás no entiendes pero acabas cambiando el corazón.

 Ser primogénitos de muchos hermanos es Jesús entre nosotros.

Visualizamos y nos sentimos amados.

 SILENCIO DE PRESENCIA, DE TRANSFORMACIÓN, DE CAMINO.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,44-52):

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»

Ellos le contestaron: «Sí.»Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»

 

GUÍA: Tesoro escondido en un campo, es el reino de los cielos.

El que lo descubre va y compra el campo.

 La red que coge la pesca también se semeja al reino de los cielos. Coge toda clase de peces y luego son seleccionados.

 Participamos en la red y en el tesoro escondido.

 Visualizamos nuestras formas de participar  en ese reino de los cielos.

SILENCIO DE INTERIORIZACIÓN, DE UNIÓN, DE VALORACIÓN.

 

RECOGEMOS NUESTRA REFLEXIÓN, LA ORACIÓN Y ACCIÓN Y LA OFRECEMOS AL PADRE.

 

INVOCAMOS A MARÍA QUE ORA CON NOSOTROS Y NOS AYUDA.

 

PEDIMOS AL ESPÍRITU SANTO QUE NOS AYUDE A ORAR.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESUS: PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS

 El sembrador vino a sembrar


https://www.youtube.com/watch?v=mOHEMoYjz08