sábado, 11 de julio de 2026

AGUA QUE FECUNDA

   

REZA YCOMPARTE


AGUA QUE FECUNDA

GUÍA DE ORACIÓN 12-07-26 XV Domingo del Tiempo Ordinario 

GUÍA: Ante el Señor, nos presentamos con nuestro ser y hacer. Preparamos la tierra con atención y  humildad, para acoger la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es como el agua que fecunda la tierra, llega a la tierra preparada y da fruto abundante. Pedimos al Espíritu que seamos tierra buena. SILENCIO DE ATENCIÓN, DE ESCUCHA, DE MANIFESTACIÓN.

 Lectura del libro de Isaías (55,10-11): 

Así dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.»


GUÍA: Contemplamos el campo preparado para recibir la semilla. Vemos la lluvia que riega esa tierra y hace que dé fruto. Nos fijamos en nuestra apertura y acogida para recibirla. Es nuestro campo, somos esa tierra y la semilla es Dios presente en nosotros. Que no ahoguemos su presencia. Oramos . SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE LUZ, DE ACOGIDA Y FRUTO.

 SALMO 

Sal 64,10.11.12-13.14 

R/. La semilla cayó en tierra buena y dio fruto

Tú cuidas de la tierra,

la riegas y la enriqueces sin medida;

la acequia de Dios va llena de agua,

preparas los trigales. R/.


Riegas los surcos,

igualas los terrones,

tu llovizna los deja mullidos,

bendices sus brotes. R/.


Coronas el año con tus bienes,

tus carriles rezuman abundancia;

rezuman los pastos del páramo,

y las colinas se orlan de alegría. R/.

Las praderas se cubren de rebaños,

y los valles se visten de mieses,

que aclaman y cantan. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,18-23):


Sostengo que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.


GUÍA: La hora de ser día a día hijos de Dios. Aguardamos ese momento y lo hacemos realidad con la presencia del Espíritu Santo.  Visualizamos nuestra forma de actuar y la presencia de Dios en nosotros. Oramos, agradecemos,  actuamos. SILENCIO DE FE, DE ESPERANZA, DE REALIDAD.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,1-23):

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.

Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.» 

GUÍA: Estamos con Jesús junto al lago. Él habla y escuchamos. La semilla cae sobre nuestra tierra y es acogida. ¿Qué tipo de tierra somos, cómo la acogemos, cómo da el fruto?. ¿Generalmente somos tierra buena? Veamos la reflexión y los frutos. Invocamos al Espíritu. SILENCIO DE CONOCERNOS, DE VER RESULTADOS Y COMPROMISOS PARA EL FUTURO.

RECOGEMOS LA SÍNTESIS DE NUESTRA ORACIÓN: UNA FRASE PARA RECORDAR.

PRESENCIA, FE, AGRADECIMIENTO, RESPUESTA.           

INVOCAMOS A MARÍA, NUESTRA MADRE, PARA QUE NOS ACOMPAÑE EN EL CAMINO.

CON JESÚS NOS DIRIGIMOS AL PADRE: PADRE NUESTRO…

 CANTAMOS.

Que sea tu Palabra…

 A          C#m  Em7 A7

Que sea Tu Palabra        D    Bm7 A  E7 semilla de unidad     C#m  F#m         Bm7 un signo de que llegará              A        Bm7 E7 A la esperanza y la verdad.      A      F#m E  A  La luz de tu Palabra        Bm7   E7      A nos llama sin cesar:                                  E  C#m  "Estad siempre despiertos, F#m7        B7      E7  amad hasta el final".          A      F#m E A  Cumplimos tu Palabra          Bm7       E7    A sembrando la verdad,                        E  C#m  haciendo cada día         F#m7      B7    E7  más firme nuestra paz.          A   F#m E  A  Que tu Palabra sea      Bm7       E7  A sol de la oscuridad,                         E  C#m  la voz que nos anime     F#m7    B7    E7  a llevar la verdad. .

1 comentario:

  1. Agua que fecunda" La Palabra de Dios fecunda la tierra como el agua hace crecer la semilla. Hacemos espacio para la semilla, invocamos al Espíritu Santo y preparamos la biena tierra. ¿Te parece bien?

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