miércoles, 25 de febrero de 2026

CUARESMA 26, LEÓN XIV. 2



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CUARESMA 26, LEÓN XIV. 2

 

Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma, 17 Feb 2026

 

Aquí continuamos el mensaje de León XIV para esta Cuaresma. Sigue la lectura, reflexión, oración y acción. Valóralo por ti mismo/a. Saca tus conclusiones y actúa. Que tengas buen trabajo.

Ayunar

 

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

 

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos».[2] El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

 

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios».[3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana».[4]

 

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

 

 

Palabras del Papa que nos animan a unirnos a la abstinencia de todos esos detalles para acoger la Palabra de Dios y sembrar paz y fraternidad, agradar al Padre Dios. ¿Nos unimos a esta campaña de Cuaresma y de vida cristiana?

 

2 comentarios:

  1. El mensaje de Cuaresma 26, del Papa León XIV desciende a algunos detalles importantes. Descúbrelos : Mira, escucha, elige, actúa. Estos verbos te dan pautas para llegar a conectar con la realidad y con la fe. Adelante.

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  2. «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida." Sn Agustín. Mientras estamos en este mundo queremos la justicia, la perfección, la santidad de Dios. Hambre y sed de ello. Lo analizamos y vemos en que medida lo procuramos conseguir. Adoramos y damos gracias a Dios por su plenitud.

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