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sábado, 28 de marzo de 2026

DOMINGO DE RAMOS

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DOMINGO DE RAMOS 



GUÍA ORACIÓN 29-03-26 Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

 

GUÍA: Llegamos a Jerusalén con Jesús. Vamos en grupo con los discípulos y mucha gente que hace el camino. La alegría de la llegada se nota y contemplamos el triunfo de Jesús sobre un asno. Nos unimos a todos y glorificamos a Dios por la llegada y porque se cumplen las Escrituras. El Hijo de David llega y es aclamado como tal. Nuestra oración es alegría, aclamación, contemplación. SILENCIO DE UNIÓN, ACLAMACIÓN, CONTEMPLACIÓN.

 

Lectura del libro de Isaías (50,4-7):

 

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

 

GUÍA: En la primera lectura, Isaías nos habla del siervo de Yaveh. Nos presenta sus sentimientos y acciones. Una lengua de niciado para dar palabras de aliento, el oído para escuchar cada mañana, la espalda y las mejillas que reciben golpes y afrentas. Pero el Señor me ayuda. Contemplamos el momento y nos sentimos unidos a Jesús que será ese siervo. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, CONTEMPLACIÓN, AMOR.


SALMO

Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24

 

R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

 

Al verme, se burlan de mí,

hacen visajes, menean la cabeza:

«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;

que lo libre, si tanto lo quiere.» R/.

 

Me acorrala una jauría de mastines,

me cerca una banda de malhechores;

me taladran las manos y los pies,

puedo contar mis huesos. R/.

 

Se reparten mi ropa,

echan a suertes mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;

fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R/.

 

Contaré tu fama a mis hermanos,

en medio de la asamblea te alabaré.

Fieles del Señor, alabadlo;

linaje de Jacob, glorificadlo;

temedlo, linaje de Israel. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11):

 

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 

GUÍA: San Pablo nos presenta a Jesús que sin hacer alarde de su categoría de Dios, tomó la condición de esclavo.  Se sometió incluso a la cruz. Dios le levantó sobre todo. Jesucristo es señor para gloria de dios Padre. Interiorizamos, nos sentimos unidos a él y unimos el dolor del mundo a su dolor. SILENCIO DE UNIÓN, DE PEDIR PERDÓN, DE AGRADECIMIENTO.

 

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo (26,14–27,66):

 

C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:

S. «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»

C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

C. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

S. -«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»

C. Él contestó:

+ «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: «El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.»»

C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.

C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

+ «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»

C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:

S. «¿Soy yo acaso, Señor?»

C. Él respondió:

+ «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»

C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

S. «¿Soy yo acaso, Maestro?»

C. Él respondió:

+ «Tú lo has dicho.»

C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo.»

C.. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:

+ «Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.»

C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.

C. Entonces Jesús les dijo:

+ «Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: «Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.» Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»

C. Pedro replicó:

S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré.»

C. Jesús le dijo:

+ «Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»

C . Pedro le replicó:

S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. »

C. Y lo mismo decían los demás discípulos.

C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:

+ «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»

C. Y, llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:

+ «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»

C. Y, adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo:

+ «Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»

C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:

+ «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil.»

C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:

+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»

C. Y, viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:

+ «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»

C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:

S. «Al que yo bese, ése es; detenedlo.»

C. Después se acercó a Jesús y le dijo:

S. «¡Salve, Maestro!»

C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:

+ «Amigo, ¿a qué vienes?»

C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:

+ «Envaina la espada; quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura, que dice que esto tiene que pasar.»

C. Entonces dijo Jesús a la gente:

+ «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.»

C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos, que dijeron:

S. «Éste ha dicho: «Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.»»

C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:

S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?»

C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:

S. «Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.»

C. Jesús le respondió:

+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»

C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:

S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?»

C. Y ellos contestaron:

S. «Es reo de muerte.»

C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon, diciendo:

S. «Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?»

C. Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo:

S. «También tú andabas con Jesús el Galileo.»

C. Él lo negó delante de todos, diciendo:

S. «No sé qué quieres decir.»

C. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí:

S. «Éste andaba con Jesús el Nazareno.»

C. Otra vez negó él con juramento:

S. «No conozco a ese hombre.»

C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:

S. «Seguro; tú también eres de ellos, te delata tu acento.»

C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo:

S. «No conozco a ese hombre.»

C. Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el traidor, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo:

S. «He pecado, he entregado a la muerte a un inocente.»

C. Pero ellos dijeron:

S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!»

C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:

S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre.»

C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías, el profeta: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor.» Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:

S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Jesús respondió:

+ «Tú lo dices.»

C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:

S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?»

C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:

S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?»

C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:

S. «No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»

C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:

S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»

C. Ellos dijeron:

S. «A Barrabás.»

C. Pilato les preguntó:

S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»

C. Contestaron todos:

S. «Que lo crucifiquen.»

C. Pilato insistió:

S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?»

C. Pero ellos gritaban más fuerte:

S. «¡Que lo crucifiquen!»

C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:

S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»

C. Y el pueblo entero contestó:

S. «¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»

C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:

S. «¡Salve, rey de los judíos!»

C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:

S. «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.»

C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:

S. «A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?»

C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:

+ «Elí, Elí, lamá sabaktaní.»

C. (Es decir:

+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)

C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:

S. «A Elías llama éste.»

C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían:

S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»

C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa

C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:

S. «Realmente éste era Hijo de Dios.»

C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos. Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:

S. «Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: «A los tres días resucitaré.» Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: «Ha resucitado de entre los muertos.» La última impostura sería peor que la primera.»

C. Pilato contestó:

S. «Ahí tenéis la guardia. Id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis.»

C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

 

GUÍA: Estamos en la lectura de la Pasión según San Mateo. La gloria de la entrada a Jerusalén se a pasado y después de la institución de la Eucaristía Jesús sale para el Huerto de los Olivos. Se sucede el Prendimiento, el juicio, las burlas, la condena, la muerte. Le acompañamos  en el camino del Calvario y nos sentimos pecadores arrepentidos de nuestros pecados. SILENCIO DE COMPASIÓN, PERDÓN, GRACIAS.

 

RECOGEMOS NUESTROS SENTIMIENTOS, NUESTRA FE, ARREPENTIMIENTO. PEDIMOS PERDÓN POR NUESTROS PECADOS Y LOS DE TODO EL MUNDO.

 

ACOMPAÑAMOS A MARÍA QUE SUFRE CON JESÚS Y SE UNE A LA REDENCIÓN.

 

PRESENTAMOS AL PADRE, EL SACRIFICIO DE JESÚS. AGRADECEMOS EL PERDÓN  PARA TODOS.

 

CANTAMOS

DOLOROSA

DOLOROSA, DE PIE JUNTO A LA CRUZ,
TÚ CONOCES NUESTRAS PENAS,
PENAS DE UN PUEBLO QUE SUFRE,
TÚ CONOCES NUESTRAS PENAS,
PENAS DE UN PUEBLO QUE SUFRE.

1. Dolor de los cuerpos que sufren enfermos,
El hambre de gentes que no tienen pan,
Silencio de aquellos que callan por miedo,
La pena del triste que está en soledad.

2. El drama del hombre que fue marginado,
Tragedia de niños que ignoran reír,
La burda comedia de huecas promesas,
La farsa de muertos que deben vivir.


3. Dolor en los hombros sin tregua oprimidos,


Cansancio de brazos en lucha sin fin,
Cerebros lavados a base de “slogans”,
El rictus amargo del pobre infeliz.

4. El llanto de aquellos que suman fracasos,
La cruz del soldado que mata el amor,
Pobreza de muchos sin libro en las manos,
Derechos del hombre truncados en flor

https://www.youtube.com/watch?v=89K3RvJiZ5w

viernes, 13 de marzo de 2026

INVADIÓ A DAVID EL ESPÍRITU DEL SEÑOR

 



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INVADIÓ A DAVID EL ESPÍRITU DEL  SEÑOR


GUÍA DE ORACIÓN 15.03-26,  IV Domingo de Cuaresma «Laetare»

 

GUÍA: Invadió a David el Espíritu del Señor. También hoy sigue invadiendo el Espíritu, nuestros corazones. En esta oración nos abrimos a su venida y  acogemos el don de la Palabra para seguir con fuerza el camino comenzado en el Bautismo, o la Confirmación. Confiamos en él y le pedimos nos ayude a seguir sus sendas. SILENCIO DE TOMA DE CONCIENCIA, DE ESCUCHA, DE ESPERANZA.


 Lectura del primer libro de Samuel (16,1b.6-7.10-13a):

 

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey.»

Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: «Seguro, el Señor tiene delante a su ungido.»

Pero el Señor le dijo: «No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.»

Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éstos los ha elegido el Señor.»

Luego preguntó a Jesé: «¿Se acabaron los muchachos?»

Jesé respondió: «Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas.»

Samuel dijo: «Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue.»

Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo.

Entonces el Señor dijo a Samuel: «Anda, úngelo, porque es éste.»

Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.

 

GUÍA: Eliseo, profeta, busca al que será el rey de su pueblo. Dios se lo hace ver. Lo unge y queda nombrado rey. Cada persona es ungida para su misión. Tenemos las capacidades necesarias para ella. Hay que buscar esa misión para la que Dios nos ha dado la vida y nos proporciona energía. Confiamos y avanzamos por ella. SILENCIO DE APERTURA, DE CONFIANZA, DE EMPEÑO.

 

SALMO

Sal 22,1-3a.3b-4.5.6

 

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

 

El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar,

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas. R/.

 

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

 

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R/.

 

Tu bondad y tu misericordia

me acompañan todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (5,8-14):

 

En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz –toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz–, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas. Pues hasta da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas. Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.»

 

GUÍA: La verdad, la justicia, la bondad, son fruto de  la luz. Una frase para pensar y profundizar. Vemos en qué medida participamos de ella. ¿Nuestra verdad, justicia y bondad proceden de Dios, le tienen en cuenta? Levántate de entre tus fallos, anda y consigue tus sendas. Búscalas. SILENCIO DE LUZ, DE VERDAD, DE ENCUENTRO.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38):

 

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?»

Unos decían: «El mismo.»

Otros decían: «No es él, pero se le parece.»

Él respondía: «Soy yo.»

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.

Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»

Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.»

Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»

Él contestó: «Que es un profeta.»

Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»

Y lo expulsaron.

Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»

Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»

Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»

Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.

 

GUÍA: Un ciego es curado de su ceguera por Jesús. Va a lavarse a la piscina de Siloé. Le preguntan quién le ha curado y no lo sabe. Cuando vuelve a ver a Jesús se le manifiesta como Hijo del hombre y cree en él, le adora. En el interior reconocemos a Jesús, agradecemos su salvación y con fe, le adoramos. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE FE, DE ADORACIÓN.

 

RECOGEMOS NUESTROS PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS, DESEOS. LOS PRESENTAMOS A JESÚS, DIALOGAMOS CON ÉL.

 

NOS DIRIGIMOS A MARÍA QUE NOS AYUDA A VER MEJOR.

 

LLAMAMOS A DIOS, NUESTRO PADRE, CON LA ORACIÓN DE JESÚS. NOS VINCULAMOS A SUS PETICIONES. PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

 

Letra y acordes: *capo en 3er traste Am Dm G7 C DIOS ES FIEL, GUARDA SIEMPRE SU ALIANZA, F Dm E7 Am LIBRA AL PUEBLO DE TODA ESCLAVITUD. A7 Dm G7 C SU PALABRA RESUENA EN LOS PROFETAS Dm Am E7 Am RECLAMANDO EL BIEN Y LA VIRTUD. Am Dm G7 C Pueblo en marcha por el desierto ardiente: F Dm E7 Am horizontes de paz y libertad. A7 Dm G7 C Asamblea de Dios eterna fiesta; Dm Am E7 Am tierra nueva perenne heredad. Si al mirar hacia atrás somos tentados de volver a Egipto seductor, el Espíritu empuja con su fuerza a avanzar por la vía del amor. El maná es un don que el cielo envía, pero el pan hoy se cuece con sudor. Leche y miel nos dará la tierra nueva si el trabajo es fecundo y redentor. Y Jesús nos dará en el Calvario su lección: «Hágase tu voluntad». Y su sangre, vertida por nosotros, será el precio de nuestra libertad. -------------------------------------------------- Notas de mandolina:

 

https://www.youtube.com/watch?v=ojjSobBSF5E 

viernes, 9 de enero de 2026

BAUTISMO DE JESÚS

 

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BAUTISMO DE JESÚS

GUÍA DE ORACIÓN 11-01-26 El Bautismo del Señor

 

GUÍA: Ya salimos del Tiempo de Navidad y celebramos el Bautismo de Jesús. Se une a la gente que va a donde está Juan  para ser bautizado. Es adulto y va como uno más. Lleva sobre si el pecado del mundo. Es su disposición a cumplir la voluntad del Padre sobre él.  Visualizamos el momento y nos sentimos pecadores, bautizados en el Bautismo de Jesús. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, COMPRENSIÓN, PERDÓN.

 

Lectura del libro de Isaías (42,1-4.6-7):

 

ESTO dice el Señor:

«Mirad a mi siervo, a quien sostengo;

mi elegido, en quien me complazco.

He puesto mi espíritu sobre él,

manifestará la justicia a las naciones.

No gritará, no clamará,

no voceará por las calles.

La caña cascada no la quebrará,

la mecha vacilante no la apagará.

Manifestará la justicia con verdad.

No vacilará ni se quebrará,

hasta implantar la justicia en el país.

En su ley esperan las islas.

Yo, el Señor,

te he llamado en mi justicia,

te cogí de la mano, te formé

e hice de ti alianza de un pueblo

y luz de las naciones,

para que abras los ojos de los ciegos,

saques a los cautivos de la cárcel,

de la prisión a los que habitan en tinieblas».

 

GUÍA: Isaías habla del siervo de Yahvé. Es llevado de la mano y es alianza de un pueblo. Jesús cumple en si esa visión y se hace portador de la alianza para el pueblo y la humanidad. Proclamará la justicia, abrirá los ojos de los ciegos, sacará de la prisión a los que habitan en las tinieblas. Interiorizamos y nos unimos a él. SILENCIO DE UNIÓN, DE PARTICIPACIÓN, DE CAMINO.

 

Salmo

Sal 28,1a.2.3ac-4.3b.9b-10

 

R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz

 

V/. Hijos de Dios, aclamad al Señor,

aclamad la gloria del nombre del Señor,

postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

 

V/. La voz del Señor sobre las aguas,

el Señor sobre las aguas torrenciales.

La voz del Señor es potente,

la voz del Señor es magnífica. R/.

 

V/. El Dios de la gloria ha tronado.

En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»

El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,

el Señor se sienta como rey eterno. R/.

 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (10,34-38):

 

EN aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

«Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».

 

GUÍA: Las palabras de Pedro presentan a Jesús ungido por el Espíritu Santo. Anuncia el camino de la paz. Dios no hace acepción de personas. Es para todos. Jesús es para todos y pasa haciendo el bien, cura a los oprimidos porque Dios estaba con él. SILENCIO SE CONTEMPLACIÓN, DE COMPRENSIÓN, DE ACERCAMIENTO.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (3,13-17):

 

EN aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.

Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:

«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».

Jesús le contestó:

«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».

Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.

Y vino una voz de los cielos que decía:

«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

 

GUÍA: Vemos a Jesús que se acerca a Juan para ser bautizado. Juan intenta disuadirlo. Pero Jesús bautizado es anunciado como Hijo amado del Padre.   Es el Hijo amado en quien se complace Dios. Gozamos de la visión y nos bautizamos con él. Seguimos en su compañía y oramos. SILENCIO DE PARTICIPACIÓN, DE ENCUENTRO, DE COMPAÑÍA.

 

CONTEMPLAMOS A JUAN, A JESÚS, A LOS QUE SE BAUTIZAN Y NOS UNIMOS A ELLOS. ORAMOS.

 

OFRECEMOS NUESTRO CAMINO  AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU.

 

INVOCAMOS  A MARÍA. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS. PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

Danos un corazón

Grande para amar

Danos un corazón fuerte para luchar

Pueblos nuevos, creadores de la historia

Constructores de nueva humanidad

Pueblos nuevos que viven la existencia

Como riesgo de un largo caminar

 

Pueblos nuevos, luchando en esperanza

Caminantes, sedientos de verdad

Pueblos nuevos sin frenos ni cadenas

Pueblos libres que exigen libertad

 

Pueblos nuevos, amando sin fronteras

Por encima de razas y lugar

Pueblos nuevos al lado de los pobres

Compartiendo con ellos techo y paz 

https://www.youtube.com/watch?v=kmBekvAMM1g

viernes, 2 de enero de 2026

LA SABIDURÍA SERÁ ADMIRADA

 

REZA Y COMPARTE

LA SABIDURÍA SERÁ ADMIRADA


GUÍA DE ORACIÓN 04-01-26 Domingo II después de Navidad

 

GUÍA: El Eclesiástico, San Pablo y San Juan nos acercan a la Sabiduría, a la Palabra, a la Fe.  Está en Dios, en su manifestación, en su arraigo en el corazón del creyente. Abiertos a ella, la vida de Dios se expande y fructifica.  Hagamos espacio a esa sabiduría, palabra y la fe surgirá en los corazones. SILENCIO DE CONONOCIMIENTO, DE ADMIRACIÓN, DE ACOGIDA.

 

Lectura del libro del Eclesiástico: [Si 24,1-2.8-12]

 

La sabiduría se alaba a sí misma, se gloría en medio de su pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades. En medio de su pueblo será ensalzada, y admirada en la congregación plena de los santos; recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos.

El Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: «Habita en Jacob, sea Israel tu heredad.» Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás. En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto y en Sion me establecí; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder. Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad, y resido en la congregación plena de los santos.

 

GUÍA: El Creador del universo estableció mi morada. Eché raíces en la heredad del Señor. Resido en la plenitud de los santos. Padre Dios, haz que te conozcamos, que conozcamos tu presencia en la realidad de la vida. La sabiduría del creador lleva a plenitud a todos los seres. SILENCIO DE PARTICIPACIÓN, DE PERMANENCIA, DE NUEVA VIDA.

 

Salmo responsorial

Salmo 47

 

R/. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

 

Ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz.

 

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos. $R.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios: [Ef 1,3-6.15-18]

 

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.

 

GUÍA: Dios nos ha destinado en la persona de Cristo, a ser sus hijos. Recoger la iniciativa, colaborar en el  Reino de Dios es la tarea de los hijos. Desde el interior nos acercamos a su presencia y acudimos a su envío. La esperanza de la realización se cumple por el amor de Dios en Jesucristo. SILENCIO DE TOMA DE CONCIENCIA, DE INTERIORIZACIÓN, DE CUMPLIMIENTO.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,1-18):

 

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: ?El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.»» Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

 

GUÍA: La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Misterio de amor que profundizamos por el don de Dios. La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Dedicamos un tiempo a saborear la presencia de Dios en nuestro mundo, su manifestación en Jesús, la elección hecha hacia nosotros en la fe. SILENCIO DE CONTEMPLACIÓN,  DE ACTUALIZACIÓN, DE UNIÓN.

 

RECOGEMOS LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE LOS HAGA REALIDAD.

 

INVOCAMOS A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS EN SU CAMINO HACI EGIPTO. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL REGALO DE SU HIJO Y LAS OPORTUNIDADES DE BIENESTAR EN CADA DÍA. DECIMOS PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

En medio del silencio

1. Sobre la noche reina,

la luz de Tu esplendor,

en medio del silencio,

del eco de Tu voz.

 

¡MISTERIO DEL AMOR!

EN MEDIO DEL SILENCIO,

EL VERBO SE ENCARNÓ.

 

2. Nos ha nacido un Niño:

un Hijo se nos dio;

hoy brilla la esperanza

de nuestra salvación.

 

3. Huyó de nuestra carne,

la densa oscuridad,

florece la luz nueva

de Tu inmortalidad.


https://www.youtube.com/watch?v=qpi7OtqxA58
 

sábado, 13 de diciembre de 2025

SED FUERTES NO TEMÁIS

 

REZA Y COMPARTE

SED FUERTES NO TEMÁIS

GUÍA ORACIÓN 14-12-25 III Domingo de Adviento «Gaudete» Ciclo A

 

GUÍA: Vamos al monte del Señor. En nuestro interior le reconocemos como Padre. Le adoramos como a Hijo y le recibimos como Espíritu Santo. En el silencio adoramos, damos gracias. Es domingo de alegría, de fortaleza. El Señor viene a nuestro encuentro. Vayamos nosotros hacia él. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE ADORACIÓN, DE ENCUENTRO.

Lectura del libro de Isaías (35,1-6a.10):

El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán el páramo y la estepa, florecerá como flor de narciso, se alegrará con gozo y alegría. Tiene la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarión. Ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios. Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará.» Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Volverán los rescatados del Señor, vendrán a Sión con cánticos: en cabeza, alegría perpetua; siguiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán.

GUÍA: Se regocijarán el desierto y el yermo…florecerán como flor de narciso. Qué belleza, gozamos de la visión y nos alegramos con ese renacer y manifestar la gloria de Dios. La llegada del Señor les da la belleza y la comunicación agradecida. Nos sentimos partícipes de esa alegría y la extendemos a otros que la buscan. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE ACOGIDA, DE MANIFESTACIÓN.

 

Salmo

Sal 145,7.8-9a.9bc-10

R/. Ven, Señor, a salvarnos

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago (5,7-10):

Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía. Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca. No os quejéis, hermanos, unos de otros, para no ser condenados. Mirad que el juez está ya a la puerta. Tomad, hermanos, como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.


GUÍA: Tened paciencia, hermanos.  Manteneos firmes, la venida del Señor está cerca. Nos situamos en la visión de esa venida que se acerca. Somos los llamados a reconocerle y comunicarle. Alegraos. Dios nos espera y envía. Sed portadores del amor a Dios a todas las criaturas. En el silencio hacemos nuestra la oración de confianza, de comunicación, de esperanza para el futuro. SILENCIO DE VISUALIZACIÓN, DE CONFIANZA, DE CELEBRACIÓN.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,2-11):

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?»

Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!»
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: «Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti.» Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»

 

GUÍA: Jesús dice a los discípulos de Juan, los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios…y a los pobres se les anuncia el Evangelio.  Dichoso el que no se escandalice de mí!» Se presenta como el esperado. ¿Cómo  le recibimos nosotros?. SILENCIO DE FE, DE ACEPTACIÓN, DE COMPARTIR.

 

RECOGEMOS LOS SENTIMIENTOS PRODUCIDOS EN LA CONTEMPLACIÓN DE JESÚS QUE SE HACE PRESENTE PARA AYUDAR A LOS NECESITADOS.

 

INVOCAMOS A MARÍA QUE SE ACERCA A LA NAVIDAD. HABLAMOS CON ELLA Y PRESENTAMOS LAS NECESIDADES DE HOY.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO LA VENIDA DE SU HIJO. DECIMOS LA ORACIÓN DE JESÚS. PADRE NUESTRO…


CANTAMOS:
 


 La Virgen sueña caminos, está a la espera

La Virgen sabe que el niño está muy cerca

De Nazaret a Belén hay una senda

Por ella van los que creen en las promesas

Los que sueñan y esperan la buena nueva

Abran las puertas al niño, que está muy cerca

El Señor, cerca está, él viene con la paz

El Señor cerca está, él trae la verdad



En estos días del año, el pueblo espera

Que venga pronto el Mesías a nuestra tierra

En la ciudad de Belén, llama a las puertas

Preguntan las posadas, y no hay respuesta

Los que sueñan y esperan la buena nueva

Abran las puertas al niño que está muy cerca

El señor cerca está, él viene con la paz

El Señor cerca está, él trae la verdad

La tarde ya lo sospecha, está alerta

El sol le dice a la luna que no se duerma

A la ciudad de Belén, vendrá una estrella

Vendrá con todo el que quiera cruzar fronteras

Los que sueñan y esperan, la buena nueva

Abran las puertas al niño, que está muy cerca

El Señor cerca está, él viene con la paz

El Señor cerca está, él trae la verdad

El Señor cerca está, él trae la verdad

Fuente: Musixmatch

Autores de la canción: Carmelo Erdozaín

https://www.youtube.com/watch?v=FmvVlyGgv58