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viernes, 20 de marzo de 2026

OS INFUNDIRÉ MI ESPÍRITU

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OS INFUNDIRÉ MI ESPÍRITU

 

GUÍA DE ORACIÓN 22-03-26,  V Domingo de Cuaresma

 

GUÍA: Llegamos al quinto domingo de la Cuaresma. El próximo es Domingo de Ramos. Recorremos nuestro camino, lo realizado en esta Cuaresma y lo presentamos al Señor para que lo purifique y mejore. Hacemos nuestra oración unidos a la Iglesia e intensificando los compromisos para recuperar lo que haya quedado incompleto. Nos dice : Os infundiré mi Espíritu. Ayudados por él, con su misericordia nos preparamos para esta última semana. SILENCIO DE REFLEXIÓN, DE PERDÓN, DE CONSTANCIA.

 

Lectura de la profecía de Ezequiel (37,12-14):

 

Así dice el Señor: «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.» Oráculo del Señor.

 

GUÍA: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, os sacaré… Dios hace su parte de salvación y transforma lo débil para dar su fortaleza.  Sentimos la Palabra realizada en nosotros y nos encontramos  fortalecidos por él. Pedimos perdón por lo que no hemos conseguido. Intentamos asegurar los compromisos durante la semana. SILENCIO DE TOMA DE CONCIENCIA, DE HUMILDAD, DE PETICIÓN.

 

SALMO

Sal 129,1-2.3-4ab.4c-6.7-8

 

R/. Del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa

 

Desde lo hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz,

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica. R/.

 

Si llevas cuentas de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto. R/.

 

Mi alma espera en el Señor,

espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora. R/.

 

Porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa;

y él redimirá a Israel

de todos sus delitos. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,8-11):

 

Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

 

GUÍA: El espíritu de Dios resucitó a Cristo. Él vive en vosotros. También os resucitará junto con él.  Resucitó a Cristo. Vive en vosotros, Os resucitará. Tres verbos que nos hacen pensar en la resurrección de cristo, en la nuestra, y en esa presencia de Cristo en nosotros.    Porfundicemos cada frase, sintamos su realización en nosotros. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE GLORIFICACIÓN, DE AGRADECIMIENTO.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (11,3-7.17.20-27.33b-45):

 

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo: «Señor, tu amigo está enfermo.»

Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.

Sólo entonces dice a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea.»

Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.

Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»

Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»

Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»

Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»

Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»

Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?»

Le contestaron: «Señor, ven a verlo.»

Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!»

Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»

Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.

Dice Jesús: «Quitad la losa.»

Marta, la hermana del muerto, le dice: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.»

Jesús le dice: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»

Entonces quitaron la losa.

Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.»

Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, ven afuera.»

El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario.

Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar.»

Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

 

GUÍA: Jesús va a casa de Marte y María. Tiene pendiente su petición para el hermano. Cuando llega ya ha muerto Lázaro. Jesús dice a Lázaro sal fuera y salió. Lo resucitó. Todos se admiraban. Creemos en Jesús resurrección y vida. Señor, ven con nosotros y aumenta nuestra fe. SILENCIO DE FE, DE CONFIANZA, DE CONTEMPLACIÓN.

 

CONTEMPLAMOS A JESÚS, A LOS QUE ESCUCHAN,  NOS UNIMOS A ELLOS, SENTIMOS LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU EN NOSOTROS Y EN LA VIDA. ORAMOS.

 

PRESENTAMOS  NUESTRO CAMINO  AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU.

 

INVOCAMOS  A MARÍA. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS. PADRE NUESTRO…

 

 

CANTAMOS

Somos un pueblo que camina

Y juntos caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

 

Somos un pueblo que camina

Que marcha por el mundo buscando otra ciudad

Somos errantes peregrinos

En busca de un destino, destino de unidad

Siempre seremos caminantes

Pues sólo caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad


Somos un pueblo que camina

Y juntos caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

 


Sufren los hombres, mis hermanos

Buscando entre las piedras la parte de su pan

Sufren los hombres oprimidos

Los hombres que no tienen ni paz ni libertad

Sufren los hombres, mis hermanos

Mas tú vienes con ellos y en ti alcanzarán

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

 

Somos un pueblo que camina

Y juntos caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

 https://www.oblatos.com/somos-un-pueblo-que-camina/

viernes, 13 de marzo de 2026

INVADIÓ A DAVID EL ESPÍRITU DEL SEÑOR

 



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INVADIÓ A DAVID EL ESPÍRITU DEL  SEÑOR


GUÍA DE ORACIÓN 15.03-26,  IV Domingo de Cuaresma «Laetare»

 

GUÍA: Invadió a David el Espíritu del Señor. También hoy sigue invadiendo el Espíritu, nuestros corazones. En esta oración nos abrimos a su venida y  acogemos el don de la Palabra para seguir con fuerza el camino comenzado en el Bautismo, o la Confirmación. Confiamos en él y le pedimos nos ayude a seguir sus sendas. SILENCIO DE TOMA DE CONCIENCIA, DE ESCUCHA, DE ESPERANZA.


 Lectura del primer libro de Samuel (16,1b.6-7.10-13a):

 

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey.»

Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: «Seguro, el Señor tiene delante a su ungido.»

Pero el Señor le dijo: «No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.»

Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éstos los ha elegido el Señor.»

Luego preguntó a Jesé: «¿Se acabaron los muchachos?»

Jesé respondió: «Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas.»

Samuel dijo: «Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue.»

Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo.

Entonces el Señor dijo a Samuel: «Anda, úngelo, porque es éste.»

Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.

 

GUÍA: Eliseo, profeta, busca al que será el rey de su pueblo. Dios se lo hace ver. Lo unge y queda nombrado rey. Cada persona es ungida para su misión. Tenemos las capacidades necesarias para ella. Hay que buscar esa misión para la que Dios nos ha dado la vida y nos proporciona energía. Confiamos y avanzamos por ella. SILENCIO DE APERTURA, DE CONFIANZA, DE EMPEÑO.

 

SALMO

Sal 22,1-3a.3b-4.5.6

 

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

 

El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar,

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas. R/.

 

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

 

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R/.

 

Tu bondad y tu misericordia

me acompañan todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (5,8-14):

 

En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz –toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz–, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas. Pues hasta da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas. Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.»

 

GUÍA: La verdad, la justicia, la bondad, son fruto de  la luz. Una frase para pensar y profundizar. Vemos en qué medida participamos de ella. ¿Nuestra verdad, justicia y bondad proceden de Dios, le tienen en cuenta? Levántate de entre tus fallos, anda y consigue tus sendas. Búscalas. SILENCIO DE LUZ, DE VERDAD, DE ENCUENTRO.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38):

 

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?»

Unos decían: «El mismo.»

Otros decían: «No es él, pero se le parece.»

Él respondía: «Soy yo.»

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.

Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»

Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.»

Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»

Él contestó: «Que es un profeta.»

Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»

Y lo expulsaron.

Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»

Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»

Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»

Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.

 

GUÍA: Un ciego es curado de su ceguera por Jesús. Va a lavarse a la piscina de Siloé. Le preguntan quién le ha curado y no lo sabe. Cuando vuelve a ver a Jesús se le manifiesta como Hijo del hombre y cree en él, le adora. En el interior reconocemos a Jesús, agradecemos su salvación y con fe, le adoramos. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE FE, DE ADORACIÓN.

 

RECOGEMOS NUESTROS PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS, DESEOS. LOS PRESENTAMOS A JESÚS, DIALOGAMOS CON ÉL.

 

NOS DIRIGIMOS A MARÍA QUE NOS AYUDA A VER MEJOR.

 

LLAMAMOS A DIOS, NUESTRO PADRE, CON LA ORACIÓN DE JESÚS. NOS VINCULAMOS A SUS PETICIONES. PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

 

Letra y acordes: *capo en 3er traste Am Dm G7 C DIOS ES FIEL, GUARDA SIEMPRE SU ALIANZA, F Dm E7 Am LIBRA AL PUEBLO DE TODA ESCLAVITUD. A7 Dm G7 C SU PALABRA RESUENA EN LOS PROFETAS Dm Am E7 Am RECLAMANDO EL BIEN Y LA VIRTUD. Am Dm G7 C Pueblo en marcha por el desierto ardiente: F Dm E7 Am horizontes de paz y libertad. A7 Dm G7 C Asamblea de Dios eterna fiesta; Dm Am E7 Am tierra nueva perenne heredad. Si al mirar hacia atrás somos tentados de volver a Egipto seductor, el Espíritu empuja con su fuerza a avanzar por la vía del amor. El maná es un don que el cielo envía, pero el pan hoy se cuece con sudor. Leche y miel nos dará la tierra nueva si el trabajo es fecundo y redentor. Y Jesús nos dará en el Calvario su lección: «Hágase tu voluntad». Y su sangre, vertida por nosotros, será el precio de nuestra libertad. -------------------------------------------------- Notas de mandolina:

 

https://www.youtube.com/watch?v=ojjSobBSF5E 

viernes, 13 de febrero de 2026

SI QUIERES …

 

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SI QUIERES …

GUÍA ORACIÓN 15-02-26 VI Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A

 

GUÍA: Ante el Señor ponemos todo nuestro ser y agradecemos el don de la vida. Nos sentimos en su presencia y le pedimos nos enseñe a orar. Es el momento de escoger entre la vida o la muerte. La sabiduría de  Dios nos cubre para el bien y nos conduce por sus camino. SILENCIO DE TOMA DE CONCIENCIA, DE ELECCIÓN, DE PRÁCTICA.

 

Lectura del libro del Eclesiástico (15,16-21):

SI quieres, guardarás los mandamientos
y permanecerás fiel a su voluntad.
Él te ha puesto delante fuego y agua,
extiende tu mano a lo que quieras.
Ante los hombres está la vida y la muerte,
y a cada uno se le dará lo que prefiera.
Porque grande es la sabiduría del Señor,
fuerte es su poder y lo ve todo.
Sus ojos miran a los que le temen,
y conoce todas las obras del hombre.
A nadie obligó a ser impío,
y a nadie dio permiso para pecar.

 

GUÍA: Dichoso el que camina en la voluntad del Señor. Tú iluminas el camino y acompañas nuestros pasos. El amor y la misericordia nos acercan a ti y transforman nuestras deficiencias. Purifica lo oscuro, limpia lo confuso, afiánzanos en tu misericordia. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE RECONOCIMIENTO, DE ACOGIDA.

 

SALMO

Sal 118,1-2.4-5.17-18.33-34

R./ Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

V/. Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

V/. Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R/.

V/. Haz bien a tu siervo: viviré
y cumpliré tus palabras;
ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu ley. R/.

V/. Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos,
y lo seguiré puntualmente;
enséñame a cumplir tu ley
y a guardarla de todo corazón. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2,6-10):

HERMANOS:
Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria.
Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido, pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.
Sino que, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman».
Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.

 

GUÍA: La sabiduría de Dios llega a los que la reciben. Te presentamos lo que somos y te pedimos fortalezcas la fe y el amor para reconocer lo que nos preparas en cada momento por medio del Espíritu. Alimenta nuestra fe para llegar a ti en la verdad y en el amor. SILENCIO DE APERTURA, DE ESPERANZA, DE AMOR. 

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-37):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas:
no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no
 entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.
Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”.
Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.
Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.
Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

 

GUÍA: La sabiduría de Dios se extiende por toda la tierra, se consolida en el corazón de los justos. Los mandamientos del Señor se realizan en la verdad y en la sencillez de corazón. El respeto y el perdón construyen la  familia de Dios en la fraternidad. SILENCIO DE ADHESIÓN, DE CONFIANZA, DE REALIDAD.

 

RECIBIMOS AL ESPÍRITU QUE NOS ENCAMINA HACIA EL MONTE DEL SEÑOR.

 

PEDIMOS, ALABAMOS, DAMOS GRACIAS, PRESENTAMOS EL COMPROMISO DE LA SEMANA.

 

INVOCAMOS A MARÍA, NUESTRA MADRE, ACOMPAÑÁNDOLA EN EL CAMINO HACIA JESÚS

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON JESÚS: PADRE NUESTRO

 

CANTAMOS:

LIBERTADOR DE NAZARET

Libertador de Nazaret
ven junto a mí, ven junto a mí.
Libertador de Nazaret
¿qué puedo hacer sin ti?

1. Yo sé que eres camino,
que eres la vida y la verdad;
yo sé que el que te sigue
sabe a dónde va.
Quiero vivir tu vida,
seguir tus huellas, tener tu luz;
quiero beber tu cáliz,
quiero llevar tu cruz.

2. Quiero encender mi fuego,
alumbrar mi vida y seguirte a ti;
quiero escucharte siempre,
quiero luchar por ti.
Busco un mensaje nuevo,

te necesito, libertador;
no puedo estar sin rumbo,
no puedo estar sin Dios.

viernes, 6 de febrero de 2026

SI ALEJAS DE TI LA OPRESIÓN

 

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SI ALEJAS  DE TI  LA OPRESIÓN

 

GUÍA ORACIÓN 8-02-26 V Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo A

 

GUÍA: Un  nuevo día para dirigirnos a nuestro Padre Dios. Dilo con el corazón y escucha el eco en tu interior. Cada frase es un paso para acercarte y recibirle. Ante él nos presentamos, elevamos nuestras manos y nuestro corazón confiando en su bondad y misericordia. Surgirá tu luz como la aurora, nos dice Isaías. Pablo se apoya en el poder de Dios. El Evangelio nos dice sois la luz del mundo. Interiorizamos esta Palabra. SILENCIO DE ESCUCHA, DE CONFRONTACIÓN, DE CAMINO.

 

Lectura del libro de Isaías (58,7-10):

 

ESTO dice el Señor:

«Parte tu pan con el hambriento,

hospeda a los pobres sin techo,

cubre a quien ves desnudo

y no te desentiendas de los tuyos.

Entonces surgirá tu luz como la aurora,

enseguida se curarán tus heridas,

ante ti marchará la justicia,

detrás de ti la gloria del Señor.

Entonces clamarás al Señor y te responderá;

pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.

Cuando alejes de ti la opresión,

el dedo acusador y la calumnia,

cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo

y sacies al alma afligida,

brillará tu luz en las tinieblas,

tu oscuridad como el mediodía».

 

GUÍA: Surgirá tu luz como la aurora, se curarán tus heridas. Surgirá la gloria del Señor. La acción de Dios presente en cada persona se manifiesta a través de la colaboración con el desvalido. Su gloria envuelve la tierra, nos cubre con su mano y acaricia a la creación. SILENCIO DE CONTEMPLACIÓN, DE ESPERA, DE REALIDAD.

 

 

SALMO

Sal 111,4-5.6-7.8a.9

 

R/. El justo brilla en las tinieblas como una luz

 

V/. En las tinieblas brilla como una luz

el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,

y administra rectamente sus asuntos. R/.

 

V/. Porque jamás vacilará.

El recuerdo del justo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,

su corazón está firme en el Señor. R/.

 

V/. Su corazón está seguro, sin temor.

Reparte limosna a los pobres;

su caridad dura por siempre

y alzará la frente con dignidad. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2,1-5):

 

YO mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.

También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

 

GUÍA: Vine a vosotros no con gran elocuencia sino con el poder del Espíritu.  Que vuestra fe se apoye en Dios, no en sabiduría humana. Acogemos la presencia de Dios y su don, favorecemos la posibilidad de su amor y el compromiso de la ayuda. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE ENCUENTRO Y DE GRACIAS.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-16):

 

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

 

GUÍA: Sal, elemento que representa el buen sabor de las cosas y de la vida. Luz que da color a la naturaleza. Han de estar presentes  para  hacer la vida más bella y darle sabor. Brille vuestra luz y dé gloria a Dios. Lo visualizamos  comprometidos con esa luz y sabor.  SILENCIO DE PRESENCIA, VALORACIÓN, COMUNICACIÓN.

 

RECOGEMOS LA SÍNTESIS DE NUESTRA ORACIÓN: UNA FRASE PARA RECORDAR.

PRESENCIA, FE, AGRADECIMIENTO, RESPUESTA.           

INVOCAMOS A MARÍA, NUESTRA MADRE, PARA QUE NOS ACOMPAÑE EN EL CAMINO.

CON JESÚS NOS DIRIGIMOS AL PADRE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS.     




        1.    
Sois la semilla que ha de crecer,
sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura sois grano de sal,
antorcha que ha de alumbrar.

Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar.
Sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar

ID AMIGOS, POR EL MUNDO
ANUNCIANDO EL AMOR,
MENSAJEROS DE LA VIDA,
DE LA PAZ Y EL PERDÓN.


SED AMIGOS, LOS TESTIGOS

DE MI RESURRECCIÓN,
ID LLEVANDO MI PRESENCIA,
CON VOSOTROS ESTOY

2. Sois una llama que ha de encender,
resplandores de fe y caridad.
Sois los pastores que han de guiar
al mundo por sendas de paz.

Sois los amigos que quise escoger,
sois palabra que intento gritar.
Sois reino nuevo que empieza a engendrar
justicia, amor y verdad.

3. Sois fuego y savia que vine a traer,
sois la ola que agita la mar.
La levadura pequeña de ayer
fermenta la masa del pan.


Una ciudad no se puede esconder,
ni los montes se han de ocultar.

En vuestras obras que buscan el bien
los hombres al Padre verán.

 https://www.youtube.com/watch?v=bO5t5sQPRko

domingo, 1 de febrero de 2026

LOS HUMILDES DE LA TIERRA

 

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LOS HUMILDES DE LA TIERRA

 

GUÍA DE ORACIÓN, IV Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A

 

GUÍA: Preparamos la oración de hoy. Una mirada a los humildes de la tierra desde Sofonías, San Pablo y San Mateo. Hacemos silencio en nuestro interior y sentimos esa ráfaga de viento del Espíritu de Dios,  que atraviesa a la humanidad de todos los siglos. Gracias, Padre Dios por tu presencia en cada persona con tu Espíritu de amor. SILENCIO DE VISIÓN, DE CONTEMPLACIÓN, DE GRACIAS.

 

Lectura de la profecía de Sofonías (2,3;3,12-13):

 

BUSCAD al Señor los humildes de la tierra,

los que practican su derecho,

buscad la justicia, buscad la humildad,

quizá podáis resguardaros

el día de la ira del Señor.

Dejaré en ti un resto,

un pueblo humilde y pobre

que buscará refugio en el nombre del Señor.

El resto de Israel no hará más el mal,

no mentirá ni habrá engaño en su boca.

Pastarán y descansarán,

y no habrá quien los inquiete.

 

GUÍA: Seguimos sintiendo ese viento de humildad en la humanidad y en nosotros. Sofonías invita a todos a buscar al Señor, desde la justicia y el derecho, desde la humildad.  El resto de Isael servirá al Señor, no habrá engaño en su boca. Hacemos ese camino y como resto de Israel, confiamos en el Señor. SILENCIO DE PAZ, DE ACOGIDA, DE SERVICIALIDAD.

 

SALMO

Sal 145,7.8-9a.9bc-10

 

R/. Dichosos los pobres en el espíritu,

porque de ellos es el reino de los cielos

 

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,

hace justicia a los oprimidos,

da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos. R/.

 

El Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos. R/.

 

Sustenta al huérfano y a la viuda

y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,

tu Dios, Sion, de edad en edad. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,26-31):

 

FIJAOS en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos

aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.

Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.

A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.

Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

 

GUÍA: Pablo nos presenta la fuerza de Dios en lo débil, en lo que no cuenta. Contemplamos ese actuar de Dios en el mundo, en la humanidad, en nosotros mismos. El que se gloríe que se gloríe en el Señor. Te reconocemos como nuestro Señor, Padre del cielo, fuerza de los caídos y alegría de los tristes. Confiamos en ti y tu misericordia. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE RECONOCIMIENTO, DE DECISIÓN.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12a):

 

EN aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu,

porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos,

porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran,

porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos,

porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón,

porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz,

porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.



Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

 

GUÍA: Y seguimos tu camino, estás ahí a nuestro lado, en el momento oportuno. Las bienaventuranzas nos enseñan el camino y muestran dónde te manifiestas cada día, en la vida sencilla de todos los días.  Te damos gracias por tu presencia en nuestra vida y en la vida de tanta gente de buena voluntad. Libéranos de lo opresión, del mal, quédate con nosotros y danos tu reino de paz, justicia y amor. SILENCIO DE CONTEMPLACIÓN, DE ESPERANZA, DE EXPRESIÓN.

 

RECOGEMOS LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE LOS HAGA REALIDAD.

 

INVOCAMOS A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS EN SU CAMINO. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL REGALO DE SU HIJO Y CON ÉL DECIMOS PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

 

Seréis bienaventurados los desprendidos de la tierra.

 

Seréis bienaventurados porque tendréis el Cielo.

 

Seréis bienaventurados los que tenéis alma sencilla.

 

Seréis bienaventurados, vuestra será la tierra.

 

 

 BIENAVENTURADOS SEREMOS, SEÑOR, SEREMOS SEÑOR. 

 

 

Seréis bienaventurados los que lloréis, los que sufrís.

 

Seréis bienaventurados porque seréis consolados.

 

Seréis bienaventurados los que tenéis hambre de Mí.

 

Seréis bienaventurados porque seréis saciados.

 

 

Seréis bienaventurados porque tenéis misericordia.

 

Seréis bienaventurados porque seréis perdonados.

 

Seréis bienaventurados los que tenéis el alma limpia.

 

Seréis bienaventurados los que veréis a Dios. 

 

 

Seréis bienaventurados los que buscáis siempre la paz.

 

Seréis bienaventurados hijos seréis de Dios.

 

Seréis bienaventurados los perseguidos por mi causa.

 

Seréis bienaventurados porque tendréis mi Reino.

https://www.youtube.com/watch?v=UdXV6dWZH3w