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viernes, 26 de mayo de 2017

SUBE AL PADRE, ASCENSIÓN


GUÍA DE ORACIÓN 28-05-17




GUÍA: Llega el momento de la ascensión de Jesús. Desaparecerá de la vista de los discípulos. Hoy la liturgia nos coloca en el tiempo de la despedida.  Es el tiempo de la fe y de continuar la tarea que Él nos encarga. En nuestro interior recogemos las palabras de Jesús y nos disponemos a cumplir su mandato. Hagamos silencio para captar todo lo que sucede. SILENCIO DE ESCUCHA, ATENCIÓN Y APERTURA A LA PALABRA


Del libro de los Hechos de los apóstoles (1,1-11):

En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseño desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».
Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:
«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».
Les dijo:
«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».
Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».


GUÍA: Estamos allí con los discípulos. Jesús da sus recomendaciones. Entran en nuestro ser y compartimos con ellos la nostalgia, la esperanza, el

compromiso de seguir adelante con la tarea comenzada. El tiempo pasa y la tarea sigue impulsando nuestro estar con Jesús. Es la hora de apoyar el reino de Jesús, y del Padre Dios. ¿Cómo lo hacemos? ¿Qué recomendaciones nos da a nosotros especialmente?SILENCIO CAPTATIVO, DE PROFUNDIZACIÓN DE PRESENCIA, DE DESPEDIDA.

De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,17-23):

Hermanos: El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.
Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.


GUÍA: Seguimos escuchando. San Pablo pide el espíritu de sabiduría y revelación para conocer  mejor al Hijo. Comprender la esperanza a la que somos llamados, la grandeza del poder de Dios desplegado en Jesucristo, a favor de nosotros los creyentes. Quedamos impresionados por el significado de sus palabras. Envueltos en la plenitud del que ama a Jesucristo y a cada uno de nosotros. Dejamos que penetre en nosotros tanta riqueza y sabiduría, Confiamos en su cercanía. SILENCIO DE CONFIANZA, DE COMPARTIR Y PARTICIPAR EN LO QUE FALTA.

Del santo evangelio según san Mateo (28,16-20):

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».


GUÍA: Los discípulos fueron al monte. En nuestra oración, nos hacemos presentes en el momento en que Jesús habla. Tienen miedo, dudan. ¿Cómo estamos nosotros? Jesús sigue: Haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos, enseñándoles a guardar lo que yo os he mandado. Yo estoy con vosotros, todos los días. El mandato llega hasta nuestros días. Ahora es nuestro momento. ¿Estamos dispuestos, como ellos? SILENCIO EMPEÑATIVO, COMPARTIDO CON JESÚS Y LOS DISCÍPULOS.

RECOGEMOS LO MÁS IMPORTANTE DE NUESTRA ORACIÓN, PARA RECORDAR.

OFRECEMOS, PEDIMOS, COMPARTIMOS, 

AGRADECEMOS

INVOCAMOS A MARÍA NUESTRA MADRE.

PADRE NUESTRO CON JESÚS confiando en el Padre.

CANTAMOS
Sois la semilla que ha de crecer,
sois estrella que ha de brillar,
sois levadura sois grano de sal,
antorcha que debe alumbrar.

Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar,
sois aguijón y caricia a la vez
testigos que voy a enviar.

Id amigos por el mundo,
anunciando el amor,

mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed amigos, los testigos
de mi resurrección,
id llevando mi presencia,
con vosotros estoy.

Sois una llama que ha de encender
resplandores de fe y caridad.
Sois los pastores que han de guiar
al mundo por sendas de paz.


Sois los amigos que quise escoger,
sois palabra que intento gritar.
Sois reino nuevo que empieza a engendrar
justicia, amor y verdad.