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viernes, 19 de junio de 2020

ME ESCUCHE TU GRAN BONDAD


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ME ESCUCHE TU GRAN BONDAD

GUÍA DE ORACIÓN 21-06-20

GUÍA: Nos reunimos en tu nombre, Señor. Creemos que tu palabra se cumple: Yo estaré con vosotros si os reunís en mi nombre. Visualizamos el momento, unidas/os con personas de distintas zonas de la tierra. Y tú, Señor,  en medio de nosotros. Reconocemos tu presencia y tu deseo de acompañar nuestra oración. Que nos escuche tu bondad, que seamos acogidos por ti y presentados al Padre. SILENCIO DE VISUALIZACIÓN, DE RECONOCIMIENTO, DE COMUNICACIÓN  CON  JESÚS Y CON EL PADRE DIOS.

Del libro de Jeremías (20,10-13):

Dijo Jeremías: «Oía el cuchicheo de la gente: "Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo." Mis amigos acechaban mi traspié." A ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él." Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos.»

GUÍA: Acechan mis pasos, dice Jeremías, pero tú estás, oh Dios,  junto a mí  como un fuerte guerrero. Sentimos nuestra situación de angustia en los peligros. Con Jeremías decimos: A ti encomiendo mi causa. Confiar en Dios y seguir la vida. Acogemos su bondad. SILENCIO DE PRESENCIA, CONFIANZA Y ESPERANZA.

De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (5,12-15):

Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir, Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.

GUÍA: Adán inaugura el pecado, la gracia que  corresponde a Jesucristo se extiende a la multitud. Somos tocados por el mal, somos liberados de él por la muerte de Cristo. Todos acogidos por el Padre  por medio de él. Revivamos el dolor del pecado y acojamos el valor de la gracia y del perdón. SILENCIO DE IDENTIFICACIÓN, DE DESEO Y DE CONFIANZA.

Del santo evangelio según san Mateo (10,26-33):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

GUÍA:  No tengáis miedo, dice Jesús. El Padre está con vosotros. El Padre lo conoce todo. Como recibe al hijo pródigo, nos recibe también a nosotros. Acogemos su palabra y experimentamos su amor y su gracia. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, SEGURIDAD Y COMPROMISO.

RECOGEMOS NUESTRA ORACIÓN, UNA FRASE NOS AYUDA A RECORDARLA.

AMAMOS, AGRADECEMOS, PERDONAMOS, OFRECEMOS

INVOCAMOS A MARÍA NUESTRA MADRE.

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON JESÚS: PADRE NUESTRO

CANTAMOS (Kairoi)

El Señor os dará su Espíritu Santo./Ya no temáis, abrid el corazón.
Derramará todo su amor. (bis)

Él transformará hoy vuestra vida,/os dará fuerzas para amar.
No perdáis vuestra esperanza,/Él os salvará.
Él transformará todas las penas/como a hijos os acogerá.
Abrid vuestros corazones/a la libertad.

Fortalecerá todo cansancio/si al orar dejáis que os dé su paz.
Brotará vuestra alabanza, /Él os hablará.
Os inundará de un nuevo gozo/con el don de la fraternidad.
Abrid vuestros corazones/a la libertad.