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viernes, 16 de abril de 2021

ARREPENTÍOS Y CONVERTÍOS

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ARREPENTÍOS Y CONVERTÍOS

GUÍA DE ORACIÓN      Domingo 3º de Pascua - Ciclo B

GUÍA: Llegamos a la oración, ante el Padre que nos convoca. Si miramos el corazón descubrimos algo que no es la luz de Dios, que nos contrapone a su Palabra y su ser creador y misericordioso. Esa iluminación nos hace elevar el alma hacia él y clamar con todo nuestro ser para alcanzar su perdón. Pedir su misericordia y buscar lo que él quiere para nosotros. SILENCIO DE BÚSQUEDA, DE PERDÓN, DE PRESENCIA.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (3,13-15.17-19):

En aquellos días, Pedro dijo a la gente: «El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos. Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera lo que había dicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados.»

GUÍA: Jesús ha sido glorificado. Lo condenasteis pero el Padre lo resucitó. Arrepentíos, fue por ignorancia. Visualizamos nuestra situación hoy. Hemos pecado también. Por ignorancia hemos pospuesto al justo frente a nuestros ídolos de madera. Atiende, Padre, nuestro pesar y conviértenos a ti. Libéranos de las ataduras que nos oprimen. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE ATENCIÓN, DE RESPUESTA.

R/. Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor


Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (2,1-5):

Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él.

GUÍA: Jesucristo, el justo, es víctima de propiciación por nosotros, por todos.  Lo admiramos y agradecemos su generoso sacrificio. Él no purifica y hace acordes con su     verdad. Le acogemos en la mente, en el corazón, en la fe y en las obras. Quien guarda sus palabras, llega a la plenitud del amor. Veamos cómo estamos en él. SILENCIO DE ACOGIDA, DE PURIFICACIÓN, DE VERDAD.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,35-48)

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.

Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros.»

Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma.

Él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.»

Dicho esto, les mostró las manos y los pies.

Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo que comer?»

Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.

Y les dijo: «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.»

Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.

Y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»

GUÍA: Jesús viene a sus discípulos. No le esperan y se asustan. Paz a vosotros, les dice. No tengáis miedo. El camino de la fe, la fidelidad se hace poco a poco. Jesús lo comprende, les abre el corazón para comprender las escrituras, se fía de ellos: Seréis mis testigos ante todos los pueblos. Nos unimos a tu promesa, a tu anuncio. Queremos  reconocerte y seguir tu envío. Quédate con nosotros. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE ESCUCHA, DE ENVÍO.

RECIBIMOS AL ESPÍRITU QUE NOS FORTALECE.

PEDIMOS, ALABAMOS, DAMOS GRACIAS, PRESENTAMOS UN COMPROMISO.

INVOCAMOS A MARÍA, NUESTRA MADRE

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON JESÚS: PADRE NUESTRO

CANTAMOS    El agua del Señor (Kairoi)

 

El agua del señor sanó mi enfermedad, /el agua del Señor Jesús.

El agua del Señor sanó mi enfermedad,/el agua del Señor Jesús.

 

El que beba y tenga sed, /que venga y beba gratis.

El que quiera y tenga sed,/beba el agua de la vida.

 

Tú me llamas, Tú me cambias, /Tú perdonas mi pasado.

Tú me llamas, Tú me cambias, /me das vida, me has salvado.


El que beba de este agua /jamás tendrá sed.

El que beba de este agua /jamás tendrá sed.

 

Sobre ti derramaré /el agua que es mi vida

y tu corazón de piedra en amor transformaré.

 

El que crea en mi palabra /y se abra a mi fuerza,

de su seno brotarán /torrentes de agua viva.

https://www.youtube.com/watch?v=czlg9splHH8