ORACIÓN 01-01-2017

Del libro de los Números (6,22-27):
EL Señor habló a Moisés: «Di a Aarón y a sus hijos, esta es la fórmula con la que bendeciréis a los hijos de Israel:
“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre tu rostro y te conceda la paz”.
Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré».
EL Señor habló a Moisés: «Di a Aarón y a sus hijos, esta es la fórmula con la que bendeciréis a los hijos de Israel:
“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre tu rostro y te conceda la paz”.
Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré».
GUÍA: La bendición de Dios derramada
sobre cada uno de nosotros, se hace fuente de vida que salta hasta la vida
eterna. De ella brota la luz que ilumina el camino, que fortalece el paso vacilante
y aviva la fe, fortalece la esperanza y afianza el amor. Recibamos la bendición de Dios y los efectos de su
presencia misericordiosa. SILENCIO DE
ACEPTACIÓN Y RECIBIMIENTO DE LA GRACIA
DE DIOS.
De la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
(4,4-7):
Hermanos: Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos la adopción filial.
Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡“Abba”, Padre!». Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Hermanos: Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos la adopción filial.
Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡“Abba”, Padre!». Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
GUÍA: En nuestro interior escuchamos la Palabra proclamada. Clama en
nosotros: Padre. Nos convence de su realidad en cada persona. Nos enseña que
somos hijos y herederos por voluntad de Dios. Desmenuzar cada palabra, recoger
lo que nos dice y asimilar el significado para nuestra vida es el objetivo de
la oración. Rezar con sus palabras y pedir que se cumpla, que sea una realidad en nosotros, puede favorecer
el encuentro personal con el Padre que nos ama. Se lo pedimos a Jesús y al
Espíritu. SILENCIO DE COMPRENSIÓN Y ENCUENTRO.
Del santo evangelio según san Lucas (2,16-21):
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
GUÍA: En esta fiesta de Santa María, Madre de Dios, el evangelio nos muestra el
encuentro de los pastores con María, José y el Niño. Contemplamos la escena,
damos gloria a Dios por su venida en carne mortal, acompañamos a María
guardando todas las cosas en su corazón. También el nuestro puede guardar lo que
nos lleva a la fe y a la adoración. SIELNCIO CONTEMPLATIVO, ACOGEDOR Y GOZOSO.

Virgen María de la Navidad,
danos el gozo, danos la paz.
Danos un mundo de luz y amistad,
danos, oh Madre, una Navidad.
Un mundo sembrado de odio,
el amor ha querido habitar,
una Virgen nos da la alegría,
una Virgen nos trae la Navidad.
A los pobres que velan sus penas,
al que llora sin techo ni pan,
ha llegado la luz, la esperanza
y con ella llegó la Navidad.