domingo, 1 de febrero de 2026

LOS HUMILDES DE LA TIERRA

 

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LOS HUMILDES DE LA TIERRA

 

GUÍA DE ORACIÓN, IV Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A

 

GUÍA: Preparamos la oración de hoy. Una mirada a los humildes de la tierra desde Sofonías, San Pablo y San Mateo. Hacemos silencio en nuestro interior y sentimos esa ráfaga de viento del Espíritu de Dios,  que atraviesa a la humanidad de todos los siglos. Gracias, Padre Dios por tu presencia en cada persona con tu Espíritu de amor. SILENCIO DE VISIÓN, DE CONTEMPLACIÓN, DE GRACIAS.

 

Lectura de la profecía de Sofonías (2,3;3,12-13):

 

BUSCAD al Señor los humildes de la tierra,

los que practican su derecho,

buscad la justicia, buscad la humildad,

quizá podáis resguardaros

el día de la ira del Señor.

Dejaré en ti un resto,

un pueblo humilde y pobre

que buscará refugio en el nombre del Señor.

El resto de Israel no hará más el mal,

no mentirá ni habrá engaño en su boca.

Pastarán y descansarán,

y no habrá quien los inquiete.

 

GUÍA: Seguimos sintiendo ese viento de humildad en la humanidad y en nosotros. Sofonías invita a todos a buscar al Señor, desde la justicia y el derecho, desde la humildad.  El resto de Isael servirá al Señor, no habrá engaño en su boca. Hacemos ese camino y como resto de Israel, confiamos en el Señor. SILENCIO DE PAZ, DE ACOGIDA, DE SERVICIALIDAD.

 

SALMO

Sal 145,7.8-9a.9bc-10

 

R/. Dichosos los pobres en el espíritu,

porque de ellos es el reino de los cielos

 

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,

hace justicia a los oprimidos,

da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos. R/.

 

El Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos. R/.

 

Sustenta al huérfano y a la viuda

y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,

tu Dios, Sion, de edad en edad. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,26-31):

 

FIJAOS en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos

aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.

Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.

A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.

Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

 

GUÍA: Pablo nos presenta la fuerza de Dios en lo débil, en lo que no cuenta. Contemplamos ese actuar de Dios en el mundo, en la humanidad, en nosotros mismos. El que se gloríe que se gloríe en el Señor. Te reconocemos como nuestro Señor, Padre del cielo, fuerza de los caídos y alegría de los tristes. Confiamos en ti y tu misericordia. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE RECONOCIMIENTO, DE DECISIÓN.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12a):

 

EN aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu,

porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos,

porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran,

porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos,

porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón,

porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz,

porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.



Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

 

GUÍA: Y seguimos tu camino, estás ahí a nuestro lado, en el momento oportuno. Las bienaventuranzas nos enseñan el camino y muestran dónde te manifiestas cada día, en la vida sencilla de todos los días.  Te damos gracias por tu presencia en nuestra vida y en la vida de tanta gente de buena voluntad. Libéranos de lo opresión, del mal, quédate con nosotros y danos tu reino de paz, justicia y amor. SILENCIO DE CONTEMPLACIÓN, DE ESPERANZA, DE EXPRESIÓN.

 

RECOGEMOS LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE LOS HAGA REALIDAD.

 

INVOCAMOS A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS EN SU CAMINO. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL REGALO DE SU HIJO Y CON ÉL DECIMOS PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

 

Seréis bienaventurados los desprendidos de la tierra.

 

Seréis bienaventurados porque tendréis el Cielo.

 

Seréis bienaventurados los que tenéis alma sencilla.

 

Seréis bienaventurados, vuestra será la tierra.

 

 

 BIENAVENTURADOS SEREMOS, SEÑOR, SEREMOS SEÑOR. 

 

 

Seréis bienaventurados los que lloréis, los que sufrís.

 

Seréis bienaventurados porque seréis consolados.

 

Seréis bienaventurados los que tenéis hambre de Mí.

 

Seréis bienaventurados porque seréis saciados.

 

 

Seréis bienaventurados porque tenéis misericordia.

 

Seréis bienaventurados porque seréis perdonados.

 

Seréis bienaventurados los que tenéis el alma limpia.

 

Seréis bienaventurados los que veréis a Dios. 

 

 

Seréis bienaventurados los que buscáis siempre la paz.

 

Seréis bienaventurados hijos seréis de Dios.

 

Seréis bienaventurados los perseguidos por mi causa.

 

Seréis bienaventurados porque tendréis mi Reino.

https://www.youtube.com/watch?v=UdXV6dWZH3w