REZA Y
COMPARTE
LA PALABRA
DE DIOS
GUÍA DE
ORACIÓN 30-08-26 XXII Domingo del Tiempo
Ordinario
GUÍA:
Entramos al interior de nuestro ser, conciencia y ante el Señor de la vida nos
presentamos con nuestras realidades. Nos reconocemos en falta por algunas cosas
y pedimos perdón. Pedimos luz y gracia para orar y conocer al Señor que nos
llama y atrae con su amor y benevolencia. SILENCIO DE PRESENTACIÓN, DE
RECONOCIMIENTO, DE CAMINO.
Lectura del
libro de Jeremías (20,7-9):
Me
sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste. Yo era el
hazmerreir todo el día, todos se burlaban de mí. Siempre que hablo tengo que
gritar: «Violencia», proclamando: «Destrucción.» La palabra del Señor se volvió
para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: «No me acordaré de él, no
hablaré más en su nombre»; pero ella era en mis entrañas fuego ardiente,
encerrado en los huesos; intentaba contenerlo, y no podía.
GUÍA:
Contemplamos a Jeremías angustiado ante su situación. Se siente perseguido por
sus conciudadanos y la Palabra de Dios le atrae rechazo en su ambiente. Con él
sentimos las dificultades por parte de los de fuera y también por nuestra parte
interior que no siempre sigue las indicaciones del Padre Dios. SILENCIO DE
ENCUENTRO, DE VALORACIÓN DE LOS HECHOS, DE RECONSTRUCCIÓN DE NUESTRO PROPÓSITO.
SALMO
Sal
62,2.3-4.5-6.8-9
R/. Mi alma
está sedienta de ti, Señor, Dios mío
Oh Dios, tú
eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está
sedienta de ti;
mi carne
tiene ansia de ti,
como tierra
reseca, agostada, sin agua.R/.
¡Cómo te
contemplaba en el santuario
viendo tu
fuerza y tu gloria!
Tu gracia
vale más que la vida,
te alabarán
mis labios. R/.
Toda mi vida
te bendeciré
y alzaré las
manos invocándote.
Me saciaré
como de enjundia y de manteca,
y mis labios
te alabarán jubilosos. R/.
Porque
fuiste mi auxilio,
y a la
sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está
unida a ti,
y tu diestra
me sostiene. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (12,1-2):
Os exhorto,
hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia
viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os
ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para
que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada,
lo perfecto.
GUÍA: Pablo
nos exhorta a presentarnos como ofrenda pura al Señor y acoger su renovación
para actuar según su voluntad. Lo visualizamos y sentimos la presencia de Dios
que nos invita a actuar en su voluntad. Él nos ayuda a discernir lo conveniente
y bueno según los mandamientos. SILENCIO DE HUMILDAD, DE RECONOCIMIENTO, DE
DOCILIDAD.
Lectura del
santo evangelio según san Mateo (16,21-27):
En aquel
tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y
padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y
que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo
llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede
pasarte.»
Jesús se
volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú
piensas corno los hombres, no como Dios.»
Entonces
dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí
mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la
perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un
hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para
recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria
de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»
GUÍA: Jesús
también se siente tentado a dejar su camino, incluso desde los suyos. Pedro
desea que no le suceda nada de eso que está diciendo. Jesús le rechaza. El
discernimiento nos ayuda a conocer lo que Dios quiere, aclara las ideas y
sentimientos, conoce la voluntad de Dios. La lucha puede ser fuerte. SILENCIO DE
BÚSQUEDA, CONFRONTACIÓN, ACERCAMIENTO.
RECOGEMOS
NUESTROS SENTIMIENTOS, LAS IDEAS ENCONTRADAS.
PRESENTAMOS
TODO AL ESPÍRITU Y LE PEDIMOS SU PRESENCIA.
INVOCAMOSA MARÍA PARA QUE NOS AYUDE EN NUESTRAS
DECISIONES.
NOS VOLVEMOS
AL PADRE Y LE LLAMAMOS CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO.
TU SEÑOR ME LLAMAS TÚ SEÑOR ME DICES
VEN Y SÍGUEME VEN Y SÍGUEME.
SEÑOR CONTIGO IRÉ SEÑOR CONTIGO IRÉ.
DEJARÉ EN LA ORILLA MIS REDES
COGERÉ EL ARADO CONTIGO SEÑOR
GUARDARÉ MI PUESTO EN TU SENDA
SEMBRARÉ TU PALABRA EN MI PUEBLO
Y BROTARÁ Y CRECERÁ
SEÑOR CONTIGO IRÉ SEÑOR CONTIGO IRÉ.(2)
TU SEÑOR ME LLAMAS....
DEJARÉ MI HACIENDA Y MIS BIENES
DONARÉ A MIS HERMANOS MI TIEMPO Y MI AFÁN
POR MIS OBRAS SABRÁN QUE TÚ VIVES
CON MI ESFUERZO ABRIRÉ NUEVAS SENDAS
DE HUMILDAD Y FRATERNIDAD
SEÑOR CONTIGO IRÉ SEÑOR CONTIGO IRÉ.(2)
TÚ SEÑOR ME LLAMAS....



"La Palabra de Dios" Nos guía para hacere nuestra oración, encontrarnos con el Señor y seguir sus pasos. Concentrarse en la presencia de Dios, escuchar lo que nos dice su Palabra, ahondar en lo qu equiere para nosotros, y decidir fortalecidados por el Espíritu Santo. Síguela y comparte alguna frase. Saludos.
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