viernes, 30 de octubre de 2015

ORACIÓN 01-11-15




                                                       
ORACIÓN 01-11-15

GUÍA: Estoy, estamos aquí, Padre. Estoy, estamos aquí, Hijo. Estoy, estamos aquí Espíritu Santo. Queremos empezar nuestra oración. Tomamos conciencia de nuestro ser. Es una pequeña luz ante tu inmensidad. Una pequeña llama ante tu plenitud. Un hijo/a pequeño ante Ti, Padre, creador y amigo. Te vemos llenando de bien, misericordia, amor y confianza nuestra vida. Queremos dejarte derramar tu gracia sobre cada uno de nosotros, este tu pueblo que te necesita y espera momento a momento. Te presentamos nuestra vida con lo bueno y lo malo que hemos recorrido esta semana. Purifica todo lo que no es de tu agrado y acompáñanos hacia el bien. La Fiesta de Todos los Santos nos llama a ser santos.

SILENCIO ACOGEDOR Y ESPERANZADO


Del libro del Apocalipsis (7,2-4.9-14):

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.» 
Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. 
Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.» Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén.»
Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?»
Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.»
Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.»


GUÍA: El escritor sagrado está deslumbrado ante tan gran visión. Dios llena el cielo y la tierra. Una muchedumbre inmensa delante del trono y del Cordero. Claman: «La salvación es de nuestro Dios”. El Anciano dice: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.» La gran multitud, el pueblo de Dios lavado y blanqueado con el sacrificio del Cordero. Nuestro mundo, este gran pueblo de Dios también hoy aclama al Señor, Dios. Y nosotros con todos nos sentimos salvados. Acojamos al Dios que salva y extendamos su misericordia en la vida. SILENCIO ADORADOR, AGRADECIDO,COMPARTIDO

De la primera carta del apóstol san Juan (3,1-3):
Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro. 

GUÍA: ¿Cómo nos sentimos ante la Palabra de Dios en esta Lectura? El Padre nos llama hijos suyos. ¡Qué amor nos ha tenido!. Captemos este amor y esta palabra de “hijos”. Purifiquemos nuestra vida, dejemos que Dios Padre nos guarde como hijos y seamos verdaderos hijos y hermanos para los demás.
SILENCIO FILIAL Y CONFIADO 

Del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.» 




GUÍA: Jesús en el monte presenta todo un programa en sus bienaventuranzas. Son las que purifican a los hijos de Dios. Las que han purificado a la multitud que sigue a Jesús, Cada una de ellas puede servir para clarificar nuestra posición en relación con ella. Dediquemos un tiempo a recorrer cada una y encaminarnos si estamos perdido o alejados. Los Santos que han seguido al Cordero se han purificado y han seguido estas Bienaventuranzas. Jesús da la plenitud a cada uno de ellos con su vida, muerte y resurrección. Acojamos esta plenitud también en nosotros.

AGRADECEMOS la presencia de Dios en nuestra oración, el encuentro que hemos tenido con Él, sus llamadas.

NUESTRO CAMINO de esta semana puede ser…

PETICIONES

UNIDOS A TODOS LOS CRISTIANOS recitamos el Padre Nuestro.

INVOCAMOS A MARÍA la Madre de Jesús que nos acompañe en el camino de la semana.

A ti madre de esperanza
a ti madre del amor
a ti madre de los hombres
a ti canto mi canción
Tú pones alegría en nuestras vidas
tu eres ternura y comprensión
sonríes, esperas y nos llamas
cada día eres nueva ilusión
Si todo fracaso en nuestro camino
si olvidamos de dar a Dios el sí
tú das nuevo valor a nuestras vidas
y todo nos vuelve a sonreír
A ti madre de ...

CORO JESUS ESPERA

7 comentarios:

  1. Un nuevo momento para rezar y compartir. Todos los Santos nos invitan a la santidad

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  2. «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?»Nos admiramos ante la multitud de personas que siguen a Jesús, el Cordero, la gran familia de los hijos de Dios. Hoy Todos los Santos. Estamos llamados a la santidad, al encuentro con Dios. Empezamos el Cielo aquí en la tierra, haciendo felices a los demás y amando lo más posible. A ver cómo logramos ese cielo hoy. Dios es el cielo, vivamos en Él.

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  3. La foto me hace pensar en la vida agitada que llevamos a veces. Un camino de altos y bajos, de grandes olas que nos asustan pero también Jesús sigue en pie para sostener nuestra barquilla. Al final un Dios resucitado nos acoge. Confiemos en Él.

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  4. " Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro." Que el Señor nos purifique y nos acerque a Él en cada momento de la vida. Pedimos por los difuntos par que vean el rostro de Dios siendo puerificados por Él.

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  5. «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén.» Nos unimos a esta aclamación con todos los vivientes. El hombre es la gloria de Dios. Colaboremos para que esta gloria sea cada vez más perfecta y todos los hombres y mujeres del mundo le reconozcan en su vida. Que todas las necesidades sean cubiertas en el cuerpo y en el espíritu.

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  6. A ti madre de esperanza, a ti madre del amor, a ti madre de los hombres, a ti canto mi canción.María es madre de esperanza y nos alienta en las dificultades. La tenemos presente a lo largo del día. Algunos santos decían que iba delante de ellos para preparar el camino a Jesús. Podemos pedirle que también lo haga con cada uno de nosotros. Probemos con mucha confianza de que nos escuchará.

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  7. «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos." El proyecto de Jesús se apoya en los pobres de espíritu. El Reino de Dios empieza en esa pobreza que nos libra del egoísmo, de todo abuso frente a Dios y frente a los hermanos. Jesús promete el Reino de los cielos, el Reino de Dios.Abramos el corazón y la promesa se cumplirá en nosotros y en todas las personas.

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