viernes, 8 de abril de 2016

ORACIÓN 10-04-16


 
GUÍA: Vamos a nuestro interior. Repasamos esta semana de Pascua en nuestra vida. Hemos constatado la resurrección de Jesús a través de la Palabra de Dios. Se apareció a los discípulos, Pedro anuncia a Jesús triunfador de la muerte. Los creyentes van formando la comunidad. ¿Cómo nos encontramos en ese ambiente? ¿Vamos siendo de los creyentes?. Dejemos ante Dios Padre, nuestro ser y recibamos su amor misericordioso. SILENCIO FILIAL, CREYENTE Y AGRADECIDO.
Del libro de los Hechos de los apóstoles (5,27b-32.40b-41):

En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles y les dijo: «¿No os hablamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.» 
Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.»
Prohibieron a los apóstoles hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.
GUÍA: La fe crece en el pueblo. Los apóstoles se estabilizan y con la fuerza del Espíritu se manifiestan testigos de la exaltación de Jesús por el Padre. Nuestro lugar está ahí, en aquella primera comunidad de creyentes. Contemplemos la situación de los apóstoles y también de los que van con ellos. Avivemos nuestra fe. Jesús está presente en tanta lucha y tanto valor. Veamos ¿Cómo reaccionamos? SILENCIO CREYENTE, QUE RENUEVA LA FE.
Del libro del Apocalipsis (5,11-14):

Yo, Juan, en la visión escuché la voz de muchos ángeles: eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.» Y oí a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar -todo lo que hay en ellos, que decían: «Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos.» Y los cuatro vivientes respondían: «Amén.» Y los ancianos se postraron rindiendo homenaje.
GUÍA: Es una declaración de fe y de adoración: «Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos.” EN SILENCIO NOS UNIMOS A TODAS LA CRIATURAS EN LA PROCLAMACIÓN DE GLORIA A DIOS.

Del santo evangelio según san Juan (21,1-19):

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. 
Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar.» 
Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo.» 
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?» 
Ellos contestaron: «No.» 
Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» 
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor.» 
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. 
Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger.» 
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. 
Jesús les dice: «Vamos, almorzad.» 
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. 
Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» 
Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» 
Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.» 
Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» 
Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» 
Él le dice: «Pastorea mis ovejas.» 
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» 
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» 
Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. 
Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

GUÍA:  En la aparición de Jesús, come con ellos, pregunta a Pedro si le ama, Pedro confirma su amor. Jesús le confirma en su liderazgo y le dice sígueme. La pregunta de Jesús viene hecha también  a cada uno de nosotros ¿Me amas? Demos nuestra respuesta. SILENCIO Y RESPUESTA A JESÚS
PRESENTEMOS NUESTRA ORACIÓN AL PADRE.
PETICIONES
PADRE NUESTRO  confiando en nuestro Padre Dios.
                                                                                           

Resucitó, resucitó,
resucitó, ¡Aleluya!

Aleluya, aleluya,
aleluya, ¡Resucitó!


La muerte,
dónde está la muerte,
dónde está mi muerte,
dónde su victoria.

ESTRIBILLO.

Gracias,
sean dadas al Padre,
que nos pasó a Su Reino,
donde se vive de Amor.
ESTRIBILLO.

Alegría,
alegría, hermanos,
que si hoy nos queremos,
es que Resucitó.

ESTRIBILLO.

Si con Él morimos,
con Él vivimos,
con Él cantamos:
¡Aleluya!

ESTRIBILLO.
(2 veces).


6 comentarios:

  1. Jesús prepara el almuerzo y los apóstoles le descubren en el pan. Que nuestros ojos limpios le descubran en el pan y el vino de la Eucaristía.

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  2. «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» Al obedecer a Jesús, se cumple su palabra. ¿Lo hemos experimentado alguna vez?. Si estamos convencidos de ello en la fe, se hará verdad. Imaginemos ese cumplimiento hecho realidad en nosotros. La Palabra se hace vida. Acojámosla.

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  3. "Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús." Ellos siguen predicando, anunciando la resurrección de Jesús. Jesús está con ellos y todo lo demás no tiene importancia. Avivemos la fe y Jesús hará que nuestra vida esté llena de su amor y de la alegría del Evangelio. También hoy necesitamos su Palabra y su fuerza.

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  4. «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?.Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Él le dice: «Pastorea mis ovejas.» Jesús cuenta con Pedro, pero quiere su confirmación de amistad y seguimiento. Es hermoso ver el corazón de los dos contando con el otro:Pedro y Jesús. Y qué hermoso también ver a Jesús haciéndonos esa misma pregunta hoy. Que expresemos toda nuestra verdad ahí en el corazón y en la vida.

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  5. «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Una expresión fácil de decir. Pero ¿hasta dónde llega nuestra verdad en ese amor? Pedimos a Jesús que nos enseñe a amar y nos acompañe en el camino. Que se haga presente en nuestras relaciones con el Padre y con los demás.

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  6. "Gracias,sean dadas al Padre,que nos pasó a Su Reino,donde se vive de Amor." El Bautismo nos hace hijos de Dios en Jesucristo. Pertenecemos al Reino de Dios. La resurrección nos da ese impulso para vivir de acuerdo con lo que Jesús nos dice. El amor del Padre por medio de Jesús está depositado en cada uno de nosotros y sigue actuando. Abramos el corazón, aceptemos su presencia y la compartamos.

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