viernes, 10 de abril de 2026

DIVINA MISERICORDIA

 

REZA Y COMPARTE

DIVINA MISERICORDIA

 

GUÍA DE ORACIÓN 12-04-26, II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

 

GUÍA:  Estamos en el II Domingo de Pascua. Fiesta instituida por San Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000. Nos unimos a toda la Iglesia para honrar esta misericordia  de Dios que se nos acerca y nos bendice. Preparamos el corazón pidiendo su amor misericordioso en nuestra vida. La Liturgia nos lleva a los Hechos de los apóstoles, a la primera carta de San Pedro, y al evangelio de San Juan, aparición de Jesús a los apóstoles y a Tomás. SILENCIO DE CONCENTRACIÓN, DE MISERICORDIA, DE RESURRECCIÓN.

 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2,42-47):

LOS hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.
Todo el mundo estaba impresionado, y los apóstoles hacían muchos prodigios y signos. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.
Con perseverancia acudían a diario al templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón; alababan a Dios y eran bien vistos de todo el pueblo; y día tras día el Señor iba agregando a los que se iban salvando.

 

GUÍA: Los hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, la comunión, fracción del pan y la oración. Una nueva etapa para los seguidores de Jesús. Se nos invita a permanecer en esta actividad de oración, convivencia y unión con el resucitado. Abramos el corazón y respondamos con fe y amor. SILENCIO DE ACOGIDA, DE ADMIRACIÓN, DE CONFIRMACIÓN.

 

SALMO


Sal 117,2-4.13-15.22-24

R/. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia

campoDiga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R/.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día que hizo el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,3-9):

BENDITO sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva; para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final.
Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un Poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe: la salvación de vuestras almas.

 

GUÍA: Seguimos a Pedro entre la multitud. Escuchamos sus palabras y las acogemos en el corazón. “Dios por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva” Somos alcanzados por esta gracia y por la regeneración para una esperanza viva. Lo interiorizamos y percibimos en nuestro interior. SILENCIO DE CERCANÍA, DE INTERIORIZACIÓN, DE PAZ.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-31):

AL anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en
medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».
Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».
Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás:
«¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

 



GUÍA: Participamos en la reunión de los apóstoles y en la manifestación de Jesús a los suyos. Escuchamos sus palabras: Paz a vosotros, vemos sus llagas y le reconocemos. Su acción sanadora se verifica en cada uno. No está Tomás y en otro día se dirige Jesús a él para asegurar su fe. Tomás exclama Señor mío, y Dios mío. Lo decimos también nosotros. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE PRESENCIA, DE FE.

 

RECOGEMOS LOS SENTIMIENTOS Y ACTOS DE NUESTRA ORACIÓN. LOS PRESENTAMOS AL PADRE.

 

EXPERIMENTAMOS LA BONDAD DE DIOS, SU MISERICORDIA.

 

INVOCAMOS A MARÍA, MADRE DE JESÚS Y NUESTRA MADRE. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS. PADRE NUESTRO…

CANTAMOS:

Dios de misericordia

https://www.youtube.com/watch?v=8cjMgIHtXk4

4 comentarios:

  1. II Domingo de Pascua y Divina Misericordia van juntos. Jesús que se acerca, perdona y confirma en la fe. Abrimos el corazón para recibirle, distribuir su misericordia y perdón, enviar a otros. Recibir y dar son próximas y continuas. Entremos en su movimiento.

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  2. "Mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios" Una fuerza que nos levanta a nuevos horizontes para gloria del Padre y bien de los hermanos. La visualizamos realizada en nosotros y en todos los que la acogen. Adoramos y damos gracias.

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  3. «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Se lo dice Jesús a Tomás apóstol incrédulo. Nos lo aplicamos a nosotros y robustecemos nuestra fe. Jesús, aumenta nuestra fe.

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  4. «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Se lo dice Jesús a Tomás apóstol incrédulo. Nos lo aplicamos a nosotros y robustecemos nuestra fe. Jesús, aumenta nuestra fe.

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