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viernes, 9 de octubre de 2026

ENJUGARÁ LAS LÁGRIMAS DE TODOS LOS ROSTROS

 

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ENJUGARÁ LAS LÁGRIMAS DE TODOS LOS ROSTROS

 

GUÍA DE ORACIÓN 11-10-26  XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

GUÍA: Vamos a comenzar la oración. Nos ponemos en la presencia de Dios que nos habita y que quiere hablar con nosotros. Nos llama por nuestro nombre y nos sentimos atraídos por su amor. La semana ha transcurrido con diversos matices y la recordamos rodeada por su presencia. Nos presentamos en la verdad de nuestra vida. SILENCIO DE PRESENCIA, DE RECONOCIMIENTO, DE APERTURA A SU LUZ.

 

Lectura del libro de Isaías (25,6-10a):

 

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. Lo ha dicho el Señor. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte.»

 

GUÍA: La lectura de Isaías nos lleva al monte del Señor, al monte santo. Allí prepara un festín para todos los pueblos. Aniquilará la muerte para siempre. Enjugará toda las lágrimas. Ellos le reconocerán como salvador.  Admiramos el monte, los pueblos congregados, nuestro estar entre ellos. Agradecemos y gozamos con su salvación. SILENCIO DE ALEGRÍA, DE PAZ, DE GRACIA.

 

SALMO

Sal 22, 1-6

 

R/. Habitaré en la casa del Señor

por años sin término

 

El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas. R/.

 

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

 

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R/.

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,12-14.19-20):

 

Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

GUÍA: Pablo nos comunica su experiencia de pobreza o de riqueza. Todo lo puede en Cristo. Es una fe grande en Jesús y en él lo puede todo. Reflejamos estos sentimientos en nosotros. ¿Podemos decirlo también? Padre Dios, concédenos el sentir tu presencia en nuestras necesidades. Estamos contigo en la alegría y en el dolor. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE SEGURIDAD, DE ESPERANZA.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):

 

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.» Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.» Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?» El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: «Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

 

GUÍA: Un rey invita a la boda de su hijo y los convidados rechazan la invitación, maltratan a los criados. El rey manda a otros criados a invitar a otros en los caminos. Fueron muchos con su traje de bodas. Uno que no lo tenía es echado fuera. El traje es necesario. Padre Dios, Que aceptemos tu invitación, que llevemos el traje digno para esa boda. Las buenas acciones nos cubren de la belleza requerida, el traje propio del momento. SILENCIO DE VALORACIÓN, DE RESPUESTA, DE DIGNIDAD.

 

RECOGEMOS LOS PASOS DE LA ORACIÓN, PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS, UNA FRASE QUE NOS LLAMA LA ATENCIÓN.

 

INVOCAMOS A MARÍA Y AL ESPÍRITU  SANTO NOS ACOMPAÑEN ES LA ORACIÓN Y EL EL CAMINO QUE QUEREMOS HACER.

 

HABLAMOS CON NUESTRO PADRE DIOS CON LA PALABRAS DE JESÚS: PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS:

 

Es Cristo quien invita

Do Fa Do
ES CRISTO QUIEN INVITA, ALEGRA EL CORAZÓN
Fa Do lam rem Sol Do
VISTE EL ALMA DE FIESTA, QUE VIENE TU SEÑOR (bis).

Do
Llevaremos tu paz,
Fa rem Sol Do
a los pueblos envueltos en la guerra.
rem
Cambiaremos en gozo
Fa Sol Fa Do
la tristeza que apena nuestro mundo.

2. Cantaremos tu amor,
a los hombres sumidos en el odio.
Plantaremos tu gracia,
donde crece el dolor y el pesimismo.

3. Acrecienta la fe
en tus hijos cansados de la lucha.
Y mantén la esperanza
en el pueblo que aguarda tu venida.


https://d2n2.org/blogs/Elarpadenoe/cristo-quien-invita/