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LA
SABIDURÍA SERÁ ADMIRADA
GUÍA DE
ORACIÓN 04-01-26 Domingo II después de Navidad
GUÍA: El Eclesiástico, San Pablo y San Juan
nos acercan a la Sabiduría, a la Palabra, a la Fe. Está en Dios, en su manifestación, en su
arraigo en el corazón del creyente. Abiertos a ella, la vida de Dios se expande
y fructifica. Hagamos espacio a esa
sabiduría, palabra y la fe surgirá en los corazones. SILENCIO DE
CONONOCIMIENTO, DE ADMIRACIÓN, DE ACOGIDA.
Lectura
del libro del Eclesiástico: [Si 24,1-2.8-12]
La sabiduría
se alaba a sí misma, se gloría en medio de su pueblo, abre la boca en la
asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades. En medio de su
pueblo será ensalzada, y admirada en la congregación plena de los santos;
recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los
benditos.
El Creador
del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: «Habita en Jacob, sea
Israel tu heredad.» Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no
cesaré jamás. En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto y en Sion me
establecí; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi
poder. Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su
heredad, y resido en la congregación plena de los santos.
GUÍA: El Creador del universo estableció
mi morada. Eché raíces en la heredad del Señor. Resido en la plenitud de los
santos. Padre Dios, haz que te conozcamos, que conozcamos tu presencia en la
realidad de la vida. La sabiduría del creador lleva a plenitud a todos los
seres. SILENCIO DE PARTICIPACIÓN, DE PERMANENCIA, DE NUEVA VIDA.
Salmo
responsorial
Salmo 47
R/. La
Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
Glorifica al
Señor, Jerusalén;
alaba a tu
Dios, Sión:
que ha
reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha
bendecido a tus hijos dentro de ti.
Ha puesto
paz en tus fronteras,
te sacia con
flor de harina.
Él envía su
mensaje a la tierra,
y su palabra
corre veloz.
Anuncia su
palabra a Jacob,
sus decretos
y mandatos a Israel;
con ninguna
nación obró así,
ni les dio a
conocer sus mandatos. $R.
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios: [Ef 1,3-6.15-18]
Bendito sea
Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de
Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la
persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e
irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de
Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su
gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en
alabanza suya.
Por eso yo,
que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos
los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a
fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé
espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro
corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la
riqueza de gloria que da en herencia a los santos.
GUÍA: Dios nos ha destinado en la persona
de Cristo, a ser sus hijos. Recoger la iniciativa, colaborar en el Reino de Dios es la tarea de los hijos. Desde
el interior nos acercamos a su presencia y acudimos a su envío. La esperanza de
la realización se cumple por el amor de Dios en Jesucristo. SILENCIO DE TOMA
DE CONCIENCIA, DE INTERIORIZACIÓN, DE CUMPLIMIENTO.
Lectura
del santo evangelio según san Juan (1,1-18):
En el
principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra
era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la
Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la
Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la
tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que
se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para
que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La
Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el
mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les
da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de
sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se
hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia
del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da
testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: ?El que viene detrás
de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.»» Pues de su plenitud
todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de
Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo
ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha
dado a conocer.
GUÍA: La Palabra se hizo carne y habitó
entre nosotros. Misterio de amor que profundizamos por el don de Dios. La
gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Dedicamos un tiempo a
saborear la presencia de Dios en nuestro mundo, su manifestación en Jesús, la
elección hecha hacia nosotros en la fe. SILENCIO DE CONTEMPLACIÓN, DE ACTUALIZACIÓN, DE UNIÓN.
RECOGEMOS
LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE
LOS HAGA REALIDAD.
INVOCAMOS
A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS EN SU CAMINO HACI EGIPTO. HABLAMOS CON ELLA.
NOS
DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL REGALO DE SU HIJO Y LAS OPORTUNIDADES DE
BIENESTAR EN CADA DÍA. DECIMOS PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…
CANTAMOS:
En medio
del silencio
1. Sobre
la noche reina,
la luz de
Tu esplendor,
en medio
del silencio,
del eco
de Tu voz.
¡MISTERIO
DEL AMOR!
EN MEDIO
DEL SILENCIO,
EL VERBO
SE ENCARNÓ.
2. Nos ha
nacido un Niño:
un Hijo
se nos dio;
hoy
brilla la esperanza
de
nuestra salvación.
3. Huyó
de nuestra carne,
la densa
oscuridad,
florece
la luz nueva
de Tu inmortalidad.

















