REZA Y
COMPARTE
El mensaje del Papa nos ayuda a
reflexionar, orar y compartir. Lee y comenta alguna frase con otras personas.
Te ayudará a profundizar en ello.
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En tercer
lugar, recorramos este camino juntos en la esperanza de una
promesa. La esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5),
mensaje
central del Jubileo [5], sea para nosotros
el horizonte del camino cuaresmal hacia la victoria pascual. Como nos enseñó el Papa
Benedicto XVI en la Encíclica Spe salvi, «el ser humano necesita un amor
incondicionado. Necesita esa certeza que le hace decir: “Ni muerte,
ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni
altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios,
manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” ( Rm 8,38-39)» [6]. Jesús, nuestro amor y nuestra esperanza, ha resucitado [7], y vive y reina glorioso. La muerte ha sido transformada en
victoria y en esto radica la fe y la esperanza de los cristianos, en la
resurrección de Cristo.
Esta es, por
tanto, la tercera
llamada a la conversión: la de la esperanza, la de la confianza en Dios y en
su gran promesa, la vida eterna. Debemos preguntarnos: ¿poseo la convicción de
que Dios
perdona mis pecados, o me comporto como si pudiera salvarme solo? ¿Anhelo la
salvación e invoco la ayuda de Dios para recibirla? ¿Vivo
concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me
impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la
casa común, actuando de manera que nadie quede atrás?
Que la Virgen María,
Madre de la Esperanza, interceda por nosotros y nos acompañe en el
camino cuaresmal.
FRANCISCO
ACCIÓN:
Fíjate en lo que dice, ¿Cómo se ve
esto en nuestro mundo?, ¿Cómo lo ves tú?
Dialogamos y compartimos con otros.