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martes, 17 de octubre de 2023

TEMA: Mensaje Misiones Papa Francisco 23, 2

 

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TEMA: Mensaje Misiones Papa Francisco 23, 2

 

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO, MISIONES 2023

22 de octubre de 2023

Corazones fervientes, pies en camino (cf. Lc 24,13-35)

Queridos hermanos y hermanas:…

 

 

Presentamos este fragmento 2,  para comprender más el mensaje del Papa Francisco. El subrayado puede ayudar a fijarse en algunas ideas. Sigue la lectura y recibe el mensaje.

 

 

Quiero expresar mi cercanía en Cristo a todos los misioneros y las misioneras del mundo, en particular a aquellos que atraviesan un momento difícil. El Señor resucitado, queridos hermanos y hermanas, está siempre con ustedes y ve su generosidad y sus sacrificios por la misión de evangelización en lugares lejanos. No todos los días de la vida resplandece el sol, pero acordémonos siempre de las palabras del Señor Jesús a sus amigos antes de la pasión: «En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33).

Después de haber escuchado a los dos discípulos en el camino de Emaús, Jesús resucitado «comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él» (Lc 24,27). Y los corazones de los discípulos se encendieron, tal como después se confiarían el uno al otro: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» (v. 32). Jesús, efectivamente, es la Palabra viviente, la única que puede abrasar, iluminar y trasformar el corazón.

De ese modo comprendemos mejor la afirmación de san Jerónimo: «Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo» (Comentario al profeta Isaías, Prólogo). «Si el Señor no nos introduce es imposible comprender en profundidad la Sagrada Escritura, pero lo contrario también es cierto: sin la Sagrada Escritura, los acontecimientos de la misión de Jesús y de su Iglesia en el mundo permanecen indescifrables» (Carta ap. M.P. Aperuit illis, 1). Por ello, el conocimiento de la Escritura es importante para la vida del cristiano, y todavía más para el anuncio de Cristo y de su Evangelio. De lo contrario, ¿qué trasmitiríamos a los demás sino nuestras propias ideas y proyectos? Y un corazón frío, ¿sería capaz de encender el corazón de los demás?

Dejémonos entonces acompañar siempre por el Señor resucitado que nos explica el sentido de las Escrituras. Dejemos que Él encienda nuestro corazón, nos ilumine y nos trasforme, de modo que podamos anunciar al mundo su misterio de salvación con la fuerza y la sabiduría que vienen de su Espíritu.

 

2. Ojos que «se abrieron y lo reconocieron» al partir el pan. Jesús en la Eucaristía es el culmen y la fuente de la misión.

Los corazones fervientes por la Palabra de Dios empujaron a los discípulos de Emaús a pedir al misterioso viajero que permaneciese con ellos al caer la tarde. Y, alrededor de la mesa, sus ojos se abrieron y lo reconocieron cuando Él partió el pan. El elemento decisivo que abre los ojos de los discípulos es la secuencia de las acciones realizadas por Jesús: tomar el pan, bendecirlo, partirlo y dárselo a ellos. Son gestos ordinarios de un padre de familia judío, pero que, realizados por Jesucristo con la gracia del Espíritu Santo, renuevan ante los dos comensales el signo de la multiplicación de los panes y sobre todo el de la Eucaristía, sacramento del Sacrificio de la cruz. Pero precisamente en el momento en el que reconocen a Jesús como Aquel que parte el pan, «Él había desaparecido de su vista» (Lc 24,31). Este hecho da a entender una realidad esencial de nuestra fe: Cristo que parte el pan se convierte ahora en el Pan partido, compartido con los discípulos y por tanto consumido por ellos. Se hizo invisible, porque ahora ha entrado dentro de los corazones de los discípulos para encenderlos todavía más, impulsándolos a retomar el camino sin demora, para comunicar a todos la experiencia única del encuentro con el Resucitado. Así, Cristo resucitado es Aquel que parte el pan y al mismo tiempo es el Pan partido para nosotros. Y, por eso, cada discípulo misionero está llamado a ser, como Jesús y en Él, gracias a la acción del Espíritu Santo, aquel que parte el pan y aquel que es pan partido para el mundo.

A este respecto, es necesario recordar que un simple partir el pan material con los hambrientos en el nombre de Cristo es ya un acto cristiano misionero. Con mayor razón, partir el Pan eucarístico, que es Cristo mismo, es la acción misionera por excelencia, porque la Eucaristía es fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia.

Lo recordó el Papa Benedicto XVI: «No podemos guardar para nosotros el amor que celebramos en el Sacramento [de la Eucaristía]. Éste exige por su naturaleza que sea comunicado a todos. Lo que el mundo necesita es el amor de Dios, encontrar a Cristo y creer en Él. Por eso la Eucaristía no es sólo fuente y culmen de la vida de la Iglesia; lo es también de su misión: “Una Iglesia auténticamente eucarística es una Iglesia misionera”» (Exhort. ap. Sacramentum caritatis, 84).

Para dar fruto debemos permanecer unidos a Él (cf. Jn 15,4-9). Y esta unión se realiza a través de la oración diaria, en particular en la adoración, estando en silencio ante la presencia del Señor, que se queda con nosotros en la Eucaristía. El discípulo misionero, cultivando con amor esta comunión con Cristo, puede convertirse en un místico en acción. Que nuestro corazón anhele siempre la compañía de Jesús, suspirando la vehemente petición de los dos de Emaús, sobre todo cuando cae la noche: “¡Quédate con nosotros, Señor!” (cf. Lc 24,29).

 

 

ACCIÓN:

¿Qué hacemos ahora? Lo que hicieron aquellos discípulos es posible. “Quédate con nosotros”. Él se quedó partió en pan y ellos le reconocieron. Luego van a comunicárselo a los otros. Son los pasos para la evangelización.  Ahora ora, reza  y comparte. Puedes hacerlo.

 

martes, 12 de octubre de 2021

MENSAJE DEL PAPA DOMUND 2021

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MENSAJE DEL PAPA  PARA EL DOMUND 2021

 

 Te presentamos una parte del Mensaje del Papa para el Domingo Mundial de las Misiones de este año, que se celebrará el 24 de octubre. Propone el lema para esta jornada misionera, la cita de los Hechos de los Apóstoles 4, 20: 

«No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído». Imprégnate de él y actúa.

 

Queridos hermanos y hermanas: Cuando experimentamos la fuerza del amor de Dios, cuando reconocemos su presencia de Padre en nuestra vida personal y comunitaria, no podemos dejar de anunciar y compartir lo que hemos visto y oído.

 

La relación de Jesús con sus discípulos, su humanidad que se nos revela en el misterio de la encarnación, en su Evangelio y en su Pascua nos hacen ver hasta qué punto Dios ama nuestra humanidad y hace suyos nuestros gozos y sufrimientos, nuestros deseos y nuestras angustias (cf. CONC. ECUM. VAT. II, Const. past. Gaudium et spes, 22).

 

Todo en Cristo nos recuerda que el mundo en el que vivimos y su necesidad de redención no le es ajena y nos convoca también a sentirnos parte activa de esta misión: «Salgan al cruce de los caminos e inviten a todos los que encuentren» (Mt 22,9). Nadie es ajeno, nadie puede sentirse extraño o lejano a este amor de compasión.

 

La experiencia de los apóstoles

La historia de la evangelización comienza con una búsqueda apasionada del Señor que llama y quiere entablar con cada persona, allí donde se encuentra, un diálogo de amistad (cf. Jn 15,12-17). Los apóstoles son los primeros en dar cuenta de eso, hasta recuerdan el día y la hora en que fueron encontrados: «Era alrededor de las cuatro de la tarde» (Jn 1,39).

 

La amistad con el Señor, verlo curar a los enfermos, comer con los pecadores, alimentar a los hambrientos, acercarse a los excluidos, tocar a los impuros, identificarse con los necesitados, invitar a las bienaventuranzas, enseñar de una manera nueva y llena de autoridad, deja una huella imborrable, capaz de suscitar el asombro, y una alegría expansiva y gratuita que no se puede contener.

 

Como decía el profeta Jeremías, esta experiencia es el fuego ardiente de su presencia activa en nuestro corazón que nos impulsa a la misión, aunque a veces comporte sacrificios e incomprensiones (cf. 20,7-9). El amor siempre está en movimiento y nos pone en movimiento para compartir el anuncio más hermoso y esperanzador: «Hemos encontrado al Mesías» (Jn 1,41). 

 

Con Jesús hemos visto, oído y palpado que las cosas pueden ser diferentes. Él inauguró, ya para hoy, los tiempos por venir recordándonos una característica esencial de nuestro ser humanos, tantas veces olvidada: «Hemos sido hechos para la plenitud que sólo se alcanza en el amor» (Carta enc. Fratelli tutti, 68).

 

Tiempos nuevos que suscitan una fe capaz de impulsar iniciativas y forjar comunidades a partir de hombres y mujeres que aprenden a hacerse cargo de la fragilidad propia y la de los demás, promoviendo la fraternidad y la amistad social (cf. ibíd., 67). La comunidad eclesial muestra su belleza cada vez que recuerda con gratitud que el Señor nos amó primero (cf. 1 Jn 4,19).

 

 Esa «predilección amorosa del Señor nos sorprende, y el asombro —por su propia naturaleza— no podemos poseerlo por nosotros mismos ni imponerlo. […] Sólo así puede florecer el milagro de la gratuidad, el don gratuito de sí. Tampoco el fervor misionero puede obtenerse como consecuencia de un razonamiento o de un cálculo. Ponerse en “estado de misión” es un efecto del agradecimiento» (Mensaje a las Obras Misionales Pontificias, 21 mayo 2020). (Continuará)

 

ACCIÓN

 

 

El asombro ante el amor de Dios que ama primero,

El asombro ante la actitud de Jesús para cada hombre y mujer,

su búsqueda apasionada de la persona, impulsa una respuesta activa.

¿Cuál es tu gesto, tu respuesta?

 

martes, 22 de octubre de 2019

EVENTO RC Eres misión



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El Evento se llevó a cabo. Aquí está el resumen para que puedas seguirle y hacer la oración. Espero que te guste y te ayude a estar con Jesús un rato,  conocerle y conocerte un poco más a la luz del Evangelio.


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3 h · 
Bienvenido/a al encuentro de Oración. Estamos empezando y te recibimos con alegría. Disponte a dejar fuera todo lo que te distrae de lo que ahora quieres hacer. El Espíritu de Dios te acompañará.

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         1.    REZA Y Comparte compartió un enlace.
2 h · 
En este día del Domund, nos unimos a todos los misioneros/as en su misión de evangelizadores y portadores del mensaje de Jesús. El silencio nos lleva al interior y nos pone en presencia de aquel que nos ama. El nos hace ver el proyecto de Dios para nosotros, lo que quiere para cada uno de nosotros/as. ¿Descubres algún rasgo que te lo indica?


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Blog de oración y comunicación. Entra, te ayudará.

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2 h · 
Moisés extiende sus brazos hacia el cielo e implora la victoria para su pueblo. Dios escucha su oración. Una experiencia que nos enseña confianza, constancia, colaboración, esfuerzo. Son muchas personas las que participan en esta oración y en la aventura de la batalla. La comunidad cristiana también eleva su oración y colabora en acciones que hacen presente al Padre, al Hijo y al Espíritu. Desarrollamos algunos pasos de nuestra oración.

          3.    REZA Y Comparte
2 h · 
"Hermano: Permanece en lo que aprendiste y creíste" Se nos dice también a nosotros. Permanece... Pedimos al Señor esta perseverancia, constancia en el bien que conocemos y que a veces dejamos de lado. ¿Cómo se lo decimos a Jesús?

          4.    REZA Y Comparte
2 h · 
"exhorta con toda magnanimidad y doctrina." Pablo aconseja a Timoteo la forma de dedicarse al apostolado, a llevar la Palabra a otros. Vivir en la verdad y proclamarla a tiempo y destiempo. ¿Somos capaces de dar la cara por Jesús y acompañarle en su tarea?
           5.    REZA Y Comparte
 2 h · 
El lema del Domund: Bautizados y enviados nos atrae hacia el Jesús muerto y resucitado por nosotros. Somos Pueblo de Dios y enviados a anunciarlo especialmente con nuestra vida.
           6.    REZA Y Comparte
2 h · 
Dedicamos unos momentos a sentirnos Pueblo de Dios. Descubrimos algunos gestos que lo demuestran. Pedimos al Padre, a Jesús y al Espíritu su presencia y en silencio los acogemos.

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2 h · 
La fuerza de Dios habita en nuestros corazones. Dejamos que nos contagie de su amor y alegría. Visualizamos el momento.

           8.    REZA Y Comparte
2 h · 
Sois distintos, vuestras situaciones muy variadas, pero coincidimos en ese ser amados por el Padre Dios. Pedimos por los que sufren en mayor dificultad. Aportamos un gesto de colaboración, cada uno desde su posibilidad y generosidad. También desde lo que cada uno es. Recordamos al publicano que rezaba desde el fondo de su humildad y salió justificado.

           9.    REZA Y Comparte
2 h · 
Dejamos que nuestra oración suba ante el Señor como incienso en su presencia. Acogemos su mirada bondadosa haciéndola llegar a otros hermanos. Agradecer, compartir, ser portadores de Dios en nuestro mundo. ¿En qué se nota?
Terminamos confiando en el Señor. Buena semana.

NOS DIRIGIMOS AL PADRE: PADRE NUESTRO

Todos somos enviados 
a anunciar la buena nueva 
A llevar el mensaje del Señor  todos los rincones de la tierra 
Hemos sido bautizados y enviados para ser testigos de la Mision.
María acompaña a la iglesia en este caminar 
Y como San Romero vamos todos sin miedo, 
con la certeza que Dios con nosotros siempre está 
Hemos recibido la fuerza del Espíritu Santo
El nos muestra la verdad y nos conduce por todos los caminos del mundo.


ACCIÓN
 Un pequeño comentario a alguna frase o en conjunto nos viene bien. Saludos



viernes, 18 de octubre de 2019

ERES MISIÓN

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ERES MISIÓN

GUÍA DE ORACIÓN 20-10-19

GUÍA: Octubre, mes misionero, y  hoy el  Domund, domingo de misiones, nos recuerdan: Eres misión. Tu vida tiene un porqué en este mundo. Nuestra oración quiere abrirse ante el deseo de Dios para cada uno de sus hijos. Una misión de envío allí  donde Dios nos quiere y que hemos de cumplir para alcanzar la felicidad. Espíritu Santo, ven a nuestros corazones y haz que comprendamos el deseo de Dios para nosotros. SILENCIO DE PRESENCIA, DE ACOGIDA Y DE MISIÓN.

Del libro del Éxodo (17,8-13):

En aquellos días, Amalec vino y atacó a Israel en Refidín. Moises dijo a Josué:
«Escoge unos cuantos hombres, haz una salida y ataca a Amalec. Mañana yo estaré en pie en la cima del monte, con el bastón de Dios en la mano».
Hizo Josué lo que le decía Moisés, y atacó a Amalec; entretanto, Moisés, Aarón y Jur subían a la cima del monte.
Mientras Moisés tenía en alto las manos, vencía Israel; mientras las tenía bajadas, vencía Amalec. Y, como le pesaban los brazos, sus compañeros tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentase; mientras, Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado.
Así resistieron en alto sus brazos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a Amalec y a su pueblo, a filo de espada.

GUÍA: Moisés eleva su oración  y sus brazos para alcanzar la victoria sobre los enemigos. Josué dirige la batalla. Dos hombres sostienen los  brazos de Moisés en oración. Al fin consiguen la victoria, cada uno con su misión. Entre todos, movidos por Dios, consiguen la victoria. La unión con Dios y con los hermanos realiza el proyecto del Señor. Nos identificamos con los personajes de la escena y pedimos la presencia del Espíritu de Dios. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE UNIÓN, DE COLABORACIÓN.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,14–4,2):

QUERIDO hermano:
Permanece en lo que aprendiste y creíste, consciente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús.
Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena.
Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino:
proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.

GUÍA: Pablo anima a Timoteo para que se mantenga en la fe que recibió. Que practique las escrituras y con ellas eduque a la comunidad que le ha sido confiada. Que proclame la Palabra, que insista con magnanimidad y doctrina. Es su misión. Nosotros, bautizados, también somos enviados a anunciar a Jesucristo en el lugar que nos toca vivir. Aplicamos este mensaje a nuestra misión. SILENCIO DE CONFRONTACIÓN DE PETICIÓN, DE ENVÍO.

Del santo evangelio según san Lucas (18,1-8):

En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.
«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:
“Hazme justicia frente a mi adversario”.
Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:
“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».
Y el Señor añadió:
«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

GUÍA: ¿Qué destacamos en esta lectura? La viuda pide con insistencia al juez y éste al fin la escucha y hace caso. ¿¿Y dios no escuchará a quien le implora?.
Nuestra oración confiada y constante será atendida por el Padre, Dios. ¿Somos constantes en la oración, pedimos con fe, con insistencia? ¿Jesús encontrará esa fe en nosotros? SILENCIO DE FE, CONFIANZA, HUMILDAD.

RECOGEMOS LA ORACIÓN HECHA: UNA FRASE PARA RECORDAR.

PRESENCIA, ACOGIDA, AGRADECIMIENTO, COMPROMISO.

INVOCAMOS A MARÍA MADRE EDUCADORA DE LA FE.

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO

CANTAMOS
Bautizados y enviados, somos la Iglesia de Cristo en misión. En el mundo, nuestros brazos, son el abrazo que viene del Señor.
Que donde haya odio ponga amor, dónde hay guerra lleve paz. Que donde haya hambre sea el pan de la prosperidad. Que donde haya muros seamos puentes de fraternidad. Donde habite el miedo seamos fe, fuerza en la adversidad.
Bautizados y enviados, somos la Iglesia de Cristo en misión. En el mundo, nuestros brazos, son el abrazo que viene del Señor.
Que mi corazón no sea de piedra ante el mundo y su dolor. Que mi voz se eleve fuerte ante cualquier opresión. Que busquemos siempre la justicia y el Reino de Dios. Que el amor y el Evangelio muevan nuestro corazón.
Bautizados y enviados, somos la Iglesia de Cristo en misión. En el mundo, nuestros brazos, son el abrazo que viene del Señor.
 http://blog.nicomontero.com/2019/09/17/estreno-el-himno-de-nico-para-el-domund-2019/