REZA Y
COMPARTE
DARTE
GRACIAS, SEÑOR
GUÍA DE ORACIÓN 02-03-25 VIII Domingo del Tiempo
Ordinario
GUÍA: Darte gracias por el corazón de cada
persona, tu presencia en su vida, sus palabras y sus acciones. Eres luz y fuerza en el silencio del
interior. Todo te da gracias por tu
bondad y misericordia. Aquí estamos para conocerte y sentir tu estar con
nosotros. SILENCIO DE CONOCIMIENTO, DE ADMIRACIÓN, DE REALIDAD.
Lectura
del libro de Sirácida (27, 4-7)
CUANDO se
agita la criba, quedan los desechos;
así, cuando la persona habla, se descubren sus defectos.
El horno prueba las vasijas del alfarero,
y la persona es probada en su conversación.
El fruto revela el cultivo del árbol,
así la palabra revela el corazón de la persona.
No elogies a nadie antes de oírlo hablar,
porque ahí es donde se prueba una persona.
GUÍA: La palabra da a conocer el corazón de
la persona. Sus palabras transmiten la verdad de su ser y sentir. Tú iluminas
el corazón y transformas la vida. Haz que te conozcamos y sepamos estar contigo
en el silencio de la vida. SILENCIO DE ILUMINACIÓN, DE FE, DE CONFIANZA.
Salmo
Salmo
responsorial: Sal 91, 2-3. 13-14. 15-16 (R/.: cf. 2a)
R/. Es bueno
darte gracias, Señor.
V/. Es bueno
dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo;
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad. R/.
V/. El justo
crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios. R/.
V/. En la
vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
mi Roca, en quien no existe la maldad. R/.
Lectura
de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
HERMANOS:
Cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de
inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita:
«La muerte ha sido absorbida en la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria?
¿Dónde está, muerte, tu aguijón?».
El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado, la ley.
¡Gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!
De modo que, hermanos míos queridos, manteneos firmes e inconmovibles.
Entregaos siempre sin reservas a la obra del Señor, convencidos de que vuestro
esfuerzo no será vano en el Señor.
GUÍA: Dios nos da la victoria por medio
de nuestro Señor Jesucristo. Que esa victoria nos fortalezca en la fe, en el
amor y en la esperanza. El Espíritu Santo actúa y nos conserva en su paz, en su
consuelo y alegría. Es tiempo de vida
nueva en el Espíritu. SILENCIO DE ENCUENTRO, DE MANIFESTACIÓN, DE
EXPERIENCIA.
Lectura
del santo Evangelio según san Lucas.
EN aquel
tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No
está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje,
será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el
ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu
hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga
que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces
verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.
Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno;
por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las
zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que
es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la
boca».
GUÍA: No te fijes en la mota de tu
hermano, fíjate en la viga de tu ojo. Abrimos el corazón y el alma para
acercarnos al Señor, conocer su misericordia y extenderla a todo el que lo
necesita. Un corazón nuevo que recoge el
amor, que abra puertas a otros y camina por el camino de la paz y la rectitud. SILENCIO
DE CONFIANZA, DE PERDÓN, DE VERDAD.
PRESENTAMOS
NUESTRA ORACIÓN, ABRIMOS EL CORAZÓN AL ESPÍRITU SANTO PARA RECIBIR SUS DONES.
HABLAMOS
EN EL SILENCIO DEL CORAZÓN Y RECONOCEMOS LA PRESENCIA DEL DIOS MISERICORDIOSO.
INVOCAMOS
A MARÍA, MADRE Y MAESTRA DE ORACIÓN. ESCUCHAMOS SU VOZ.
NOS
DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO
CANTAMOS
A Dios den gracias los pueblos, bendigan los pueblos a Dios.
Darte gracias, Señor. Esta Guía nos ayuda a orar y conocer al señor, con fe y amor. Hagamos el amino y comprobemos los resultados. Oremos.
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